La conectividad es la función principal de un corredor biológico y es definida como el grado que el paisaje facilita o impide el movimiento de la biota entre fragmentos de hábitat, resultado de la interacción entre procesos de comportamiento como movimiento, reproducción, forrajeo, y estructura física del paisaje (Taylor et al., 1993Taylor, P.D.L., Fahri, G., Henein, K., y Merriam, G. 1993. Connectivity is a vital element of landscape structure. Oikos. 68: 571-572.; Crooks y Sanjayan, 2006Crooks KR, Sanjayan M. 2006. Connectivity conservation. Cambridge University Press, Cambridge. ). Por su parte, los procesos de fragmentación de ambientes naturales inducidos por diversas actividades humanas reducen la conectividad ecológica o grado de permeabilidad al movimiento de las especies (Taylor et al., 1993Taylor, P.D.L., Fahri, G., Henein, K., y Merriam, G. 1993. Connectivity is a vital element of landscape structure. Oikos. 68: 571-572.).
La fragmentación de los bosques ha traído como consecuencia cambios en las condiciones ambientales de los remanentes de bosque, alteraciones en las interacciones biológicas, pérdida en el número y composición de genotipos, especies, tipos funcionales y unidades de paisaje (Fahrig, 2007Fahrig l. 2007. Non-optimal animal movement in human altered landscapes. Functional Ecology. 21:1003-1015.). La expansión de la frontera agrícola y el incremento exponencial de la población e industrialización ha generado una mayor deforestación y fragmentación de los ecosistemas, ocasionando efectos de borde y aislamiento entre fragmentos (Lindenmayer y Franklin, 2002Lindenmayer DB, Franklin JF. 2002. Conserving forest biodiversity: a comprehensive multiscaled approach. Island Press, Washington.; Sodhi et al., 2004Sodhi NS, Koh LP, Brook BW, Ng PK. 2004. Southeast Asian biodiversity: an impending disaster. Trends in Ecology & Evolution. 19: 654-660.; Newbold et al., 2015Newbold T, Hudson LN, Hill SL, Contu S, Lysenko I, Senior RA, Börger L, Bennett DJ, Choimes A, Collen B, Day J, De Palma A, Díaz S, Echeverria-Londoño S, Edgar MJ, Fieldman A, Garon M, Harrison ML, Alhusseini T, Ingram DJ, Itescu Y, Kattge J, Kemp V, Krikpatrick L, Kleyer M, Correia DL, Martin CD, Meiri S, Novosolov M, Pan Y, Phillips HR, Purves DW, Robinson A, Simpson J, Tuck SL, Weiher E, White HJ, Ewers RM, Mace GM, Scharlemann JP, Purvis A. 2015. Global effects of land use on local terrestrial biodiversity. Nature. 520: 45-50.; Leija y Pavón, 2017Leija EG, Pavón NP. 2017. The northernmost tropical rain forest of the Americas: endangered by agriculture expansion. Tropical Ecology. 58: 641-652.).
La conectividad del paisaje (sensu stricto) tiene como objetivo el mantenimiento y funcionalidad de los ecosistemas en proyectos específicos, su definición aborda dos conceptos fundamentales como la conectividad estructural, la cual corresponde a la relación espacial entre elementos conspicuos del paisaje (parches de bosques), la que es independiente de las características ecológicas de una especie (Taylor et al., 2006Taylor PD, Fahrig L, With KA. 2006. Landscape connectivity: A return to the basics. En Crooks KR, Sanjayan M, (eds.), Connectivity conservation, 29-43, Cambridge University Press, Cambridge.). Por otra parte, la conectividad funcional se refiere al movimiento de especies entre parches (Taylor et al., 2006Taylor PD, Fahrig L, With KA. 2006. Landscape connectivity: A return to the basics. En Crooks KR, Sanjayan M, (eds.), Connectivity conservation, 29-43, Cambridge University Press, Cambridge.); sin embargo, su aplicación se concentra principalmente en estudios elaborados en ecosistemas terrestres, particularmente en bosques tropicales y templados, y en menor medida para estudios fluviales y marinos (Correa-Ayram et al., 2016Correa-Ayram C, Mendoza ME, Etter A, Pérez-Salicrup DR. 2016. Habitat connectivity in biodiversity conservation: a review of recent studies and applications. Earth and Environment. 40: 7-37.). En este contexto, los sistemas montañosos cubanos, caracterizados según Puebla et al. (2020)Puebla AR, Cueto YR, Álvarez-Amargos PM. 2020. Propuesta de rutas de conectividad para la conservación de la biodiversidad en Sierra Maestra, Cuba. Ciencias ambientales. 54: 51-67. por una alta complejidad y fragilidad geoecológica, son relativamente de baja altitud (inferiores a los 2000 m), y una extensión limitada a no más del 30% de la superficie del país, que constituyen los núcleos de origen de la flora y fauna actual de Cuba y sus principales relictos. Estos sistemas no han escapado de la fragmentación provocada por los cambios a que han sido sometidos por la actividad humana a lo largo de la historia; y en ellos existe un claro predominio en su uso irracional, prácticas agrícolas inadecuadas y una excesiva explotación de los recursos forestales (Puebla et al., 2020Puebla AR, Cueto YR, Álvarez-Amargos PM. 2020. Propuesta de rutas de conectividad para la conservación de la biodiversidad en Sierra Maestra, Cuba. Ciencias ambientales. 54: 51-67.).
De este modo, la principal meta de la conservación fuera de las áreas naturales protegidas es enfrentar y adaptar los procesos productivos que amenazan a la biodiversidad y la pérdida de conectividad, con una producción de menor impacto (Sepúlveda et al., 1997Sepúlveda C, Moreira A, Villarroel P.1997. Conservación biológica fuera de las áreas silvestres protegidas. Ambiente y Desarrollo. 13: 48-58.). Por consiguiente, el objetivo de esta investigación fue analizar la conectividad de paisajes en la finca agroforestal El Ocho de Mella, teniendo en cuenta la diversidad vegetal, los tipos de vegetación presentes, el grado de afinidad entre hábitats, los diferentes usos de la tierra, los conectores internos y externos, y las prácticas de manejo.
La finca agroforestal El Ocho de Mella, pertenece a la Empresa Agroforestal Mella en el Consejo Popular Pinalito, al este del municipio Mella, provincia Santiago de Cuba. Tiene una extensión de 605 ha y se ubica en las coordenadas 20°23′56.1″ N y 75°53′26.1″ O, a 45 Km de la ciudad de Santiago de Cuba. Desde el punto de vista geológico el área se compone fundamentalmente de la formación cársica, formada por calizas compactas órgano-detríticas y fosilíferas, la cual tiene un buen desarrollo en las provincias orientales y que alcanza su máximo exponente en el llamado Anillo Cársico de Nipe, del cual forma parte.
Se realizó un inventario biológico rápido en la finca agroforestal El Ocho de Mella, del 15 al 18 de noviembre de 2017, en el interior de la finca y en áreas adyacentes a la misma. Para la recolecta e identificación de las especies se efectuaron transectos lineales por todas las formaciones vegetales recorridas, y en ocasiones la prospección florística se llevó a cabo a través del muestreo preferencial, según los niveles de accesibilidad de la vegetación. En la determinación taxonómica de las especies se revisaron los tomos de la flora de Cuba (León, 1946León Hno. 1946. Flora de Cuba 1. Gimnospermas. Monocotiledóneas. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio La Salle, La Habana.; León y Alain, 1951León Hno, Alain Hno. 1951. Flora de Cuba 2. Dicotiledóneas: Casuarináceas a Meliáceas. Contribuciones Ocasionales del Museo Historia Natural del Colegio La Salle, La Habana.; 1953León Hno, Alain Hno.1953. Flora de Cuba 3. Dicotiledóneas: Malpighiaceae a Myrtaceae. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio La Salle, La Habana.; 1957León Hno, Alain Hno.1957. Flora de Cuba 4. Melastomataceae a Plantagynaceae. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio La Salle, La Habana.; Alain, 1964Alain Hno.1964. Flora de Cuba 5. Rubiaceae-Asteraceae. Asociación de Estudiantes de Ciencias Biológicas Públicas Universitarias, La Habana. ) y se examinaron ejemplares de la colección de espermatofitas del Herbario de Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad (BIOECO) de Santiago de Cuba. Para la identificación de las especies ruderales se tuvo en cuenta el efecto de borde, y para las especies epífitas y parásitas se anotaron los forófitos sobre las cuales se encontraron según los criterios de Cruz et al. (2017)Cruz D, Martínez D, Fontenla JL, Mancina C. 2017. Inventarios y estimaciones de la biodiversidad. En: Mancina C, Cruz D. (eds.), Diversidad biológica de Cuba: métodos de inventario, monitoreo y colecciones biológicas, 26-33, Editorial AMA, La Habana..
Las plantas dudosas en su identificación fueron recolectadas y depositadas en prensas de cartón para luego ser identificadas en el Herbario de BIOECO. Para la actualización taxonómica, la distribución de especies de la flora, y el análisis del endemismo se siguieron los criterios de Greuter y Rankin (2017)Greuter W, Rankin R. 2017. Plantas Vasculares de Cuba. Inventario preliminar. Botanischer Garten & Botanisches Museum Berlin-Dahlem, Berlín, Alemania, y Jardín Botánico Nacional, Universidad de La Habana., y también se consultó a Oviedo y González-Oliva (2015)Oviedo R, González-Oliva L. 2015. Lista nacional de plantas invasoras y potencialmente invasoras en la República de Cuba. Bissea 9 (número especial 2):1-88.. Para conocer el estado de amenaza de las especies se siguieron los criterios de González-Torres et al. (2016)González-Torres LR, Palmarola A, González-Oliva L, Bécquer ER, Testé E, Barrios D. 2016. Lista Roja de la Flora de Cuba. Bissea. 10 (número especial 1): 1-352..
Se georeferenciaron los hábitats tanto en el interior de la finca como en zonas adyacentes, y en la identificación y caracterización de los diferentes tipos de vegetación en el área se siguieron los criterios de Reyes (2012)Reyes OJ. 2012. Clasificación de la vegetación de la Región Oriental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 32-33: 59-71., obteniéndose datos de riqueza, composición y abundancia de las especies dominantes en cada tipo de cobertura vegetal. Para el análisis del nivel de conectividad de paisajes, se revisaron los criterios de León et al. (2012)León ST. 2012. Agroecología: la ciencia de los agroecosistemas - la perspectiva ambiental. Universidad Nacional de Colombia-Instituto de Estudios Ambientales, Bogotá., y se tuvieron en cuenta: presencia, extensión, y diversificación de conectores internos y externos, los diferentes usos del suelo en el área; así como, otras prácticas de manejo que comprometen la conectividad entre los ecosistemas. En el análisis de la conectividad ecológica se evaluó el grado de afinidad entre ecosistemas a través del Índice de Similitud Biológica de Sorensen:
Donde:
número de especies comunes en ambas muestras;
número total de especies en la muestra A;
número total de especies en la muestra B.
Se identificaron para la finca agroforestal El Ocho de Mella, un total de 214 especies de plantas superiores, pertenecientes a 172 géneros y 62 familias (Anexo 1). Las especies se encontraron en el interior de la finca y en zonas adyacentes. Las familias botánicas mejor representadas por especies fueron Malvaceae (16), Fabaceae (15) y Poaceae (13); mientras que los géneros con mayor número de táxones fueron Citrus (Rutaceae) con cinco y Jatropha (Euphorbiaceae) con cuatro. En varios géneros aparecieron tres especies. Un total de 87 especies fueron introducidas, y de ellas, 12 fueron invasoras o potencialmente invasoras. Otras cinco especies nativas presentaron un comportamiento expansivo, tal es el caso de la especie Bromelia pinguin, muy empleada en la finca para proteger las cercas (Anexo 1). Se identificaron cuatro especies endémicas, pertenecientes al bosque semideciduo mesófilo. De estas especies, la más abundante fue Gesneria libanensis, que se encontró en paredones cársicos húmedos (Fig. 1), dentro del bosque conservado, entre los 177 msnm (20°23′56.4″ N; 75°53′16.5″ O) y los 198 msnm (20°23′58.7″ N; 75°53′16.1″ O). De las especies endémicas solo se reportó a Marcgravia evenia En Peligro de extinción.
Se identificaron para la finca El Ocho de Mella siete tipos de vegetación: plantaciones forestales, plantaciones no forestales, bosque secundario en ecótopo de bosque semideciduo mesófilo, bosque semideciduo mesófilo, marabuzal, pastizales y bosque secundario en ecótopo de bosque de galería; las que se hallaron en el interior de la finca y en zonas adyacentes (Fig. 2). Por su parte, los bosques naturales, los bosques secundarios y los bosques plantados fueron las plantaciones forestales que ocuparon la mayor superficie de la finca (Tabla 1, Fig. 2), y no existió superficie deforestada. A continuación, se describieron las principales características de dichas formaciones vegetales.
Pastizales cubiertos fundamentalmente por Hyparrhenia rufa y Megathyrsus maximus (hierba de guinea), con una cobertura vegetal del estrato herbáceo de aproximadamente un 80%. Se observaron además otras especies herbáceas, siendo la presencia de arbustos y árboles poco frecuentes por su condición de potrero. Esta comunidad vegetal de carácter antrópico estuvo presente en el interior de la finca (Fig. 2) y se desarrolló en zonas que anteriormente estuvieron cubiertas por un bosque semideciduo mesófilo.
En el interior de la finca solo se dedicaron 3 ha al cultivo, y la mayor parte de estas se encontraron cubiertas por yuca (Manihot esculenta), malanga (Xanthosoma sagittifolium) y maíz (Zea mays) (Fig. 3). Los dos primeros cultivos fueron los más extensos y se ubicaron desde la misma entrada de la finca. La labor agrícola se realizó en los lugares de mejores suelos; por ello, las áreas de cultivo se construyeron principalmente en zonas que anteriormente estuvieron cubiertas por bosque semideciduo mesófilo. Los cultivos mixtos constituyeron la base principal de la agricultura local, para establecer la siembra de hortalizas, viandas y frutales. Otras especies cultivadas de mayor abundancia en la finca fueron el tomate (Lycopersicum esculentum), el ají (Capsicum frutescens), el ñame (Dioscorea alata), la guayaba (Psidium guajava), el aguacate (Persea americana), la calabaza (Cucurbita maxima), el culantro (Coriandrum sativum), la mandarina (Citrus reticulata), la naranja agria (Citrus aurantium), la naranja dulce (Citrus sinensis,), la toronja (Citrus grandis), el limón (Citrus limon), el plátano burro (Musa x paradisiaca), el caimito (Chrysophyllum cainito) y el mango (Mangifera indica).
Las plantaciones de Cedrela odorata y Trichillia hirta cubrieron un área de alrededor de 0.4 ha y presentaron no más de 10 años. Se desarrollaron en un área manejada de la finca donde se han implementado acciones de reforestación. Por otra parte, se cultivaron dentro de la finca con fines madereros y para la producción de carbón, la especie Leucaena leucocephala, de la cual se conoce su carácter invasor. Sin embargo, se constató que existe en el área un manejo adecuado de L. leucocephala y un área de producción de carbón bien delimitada en el interior de la finca.
El bosque semideciduo mesófilo que se encontró adyacente a la finca (Fig. 2), en una elevación o promontorio que va desde los 154 a los 301 msnm. Este bosque generalmente presentó dos estratos arbóreos, el superior alcanzó alturas de 25 a 30 m, y tiene emergentes de hasta 35 m. En algunos lugares se observaron tres estratos: el primero entre 25 y 30 m (de Carapa guianensis), el segundo de alrededor de 25 m y el tercero de 8 a 18 m. La cobertura total del dosel fue de 90%. Los estratos superiores estuvieron compuestos principalmente por Carapa guianensis, Guarea guidonia, Ocotea floribunda y Oxandra laurifolia. Con menor frecuencia aparecieron Zanthoxylum martinicense, Schefflera morototoni, Cupania americana, Sapium jamaicense y Cecropia peltata. El estrato arbustivo, cubrió entre 10 y 40%, y se compone principalmente de plántulas arbóreas. Como constante se presentó Carapa guianensis y como frecuentes Eugenia axillaris, Nectandra coriácea, Psychotria revoluta y Chrysophyllum oliviforme. En menor frecuencia se observaron Urera baccifera, Oxandra laurifolia y Guarea guidonia.
Los helechos del género Adiantum predominaron en el estrato herbáceo y se encontraron cubriendo entre el 50 y 70% de la superficie. Las especies constantes y más abundantes fueron Gesneria libanensis, Erythroxylum havanense y Anthurium cubense. Las lianas y trepadoras más abundantes fueron Marcgravia rectiflora, Philodendron lacerum, Aristolochia elegans y Vanilla planifolia.
Esta formación vegetal fue más extendida como consecuencia de la fragmentación del bosque semideciduo mesófilo en cinco fragmentos secundarios (Fig. 2) y relacionado con los diferentes usos de la tierra en el área. Predominaron especies como Carapa guianensis, Cecropia peltata, Guarea guidonia, Ocotea floribunda y Oxandra laurifolia. En la parte este del área esta formación se presentó intercala con fragmentos del bosque secundario en ecótopo de bosque de galería, pastizales y marabuzales, mientras que formó parte fundamental del ecotono o zona de transición que delimitó las zonas de cultivos con el área conservada.
En los 301 msnm, hacia la parte este, se localizó un pequeño marabuzal (Fig. 4). Este matorral se debió a la presencia ocasional del ganado vacuno en la zona; ocupó aproximadamente 0.24 ha. El estrato herbáceo estuvo dominado por Cynodon dactylon, Dactyloctenium aegyptium y Megathyrsus maximus.
Hacia la parte oeste de la finca se encontró el río Martín, el cual constituye un río secundario, con afluente, y cauce pequeño de entre 2-5 m de ancho. Este paso del río no presentó fajas reguladoras bien definidas, su vegetación estuvo antropizada y se correspondió con un bosque secundario en ecótopo de bosque de galería. La vegetación arbórea fue dominada por Guazuma ulmifolia, Samanea saman y Cedrela odorata, mientras que en el estrato herbáceo fueron dominantes Cyperus rotundus, Cyperus involucratus y Scleria lithosperma.
Existieron diversos tipos de paisajes en la finca agroforestal El Ocho de Mella, caracterizados por los diferentes usos del suelo en el elemento paisajístico dominante o matriz, y por los tipos de barreras locales que incidieron en la conectividad ecológica y estructural entre los ecosistemas presentes. Se identificaron 25 zonas fragmentadas con diversos usos del suelo (Fig. 2), que difieren desde el punto de vista estructural y funcionalmente, así como en área de extensión, con relación a la matriz principal que representó el bosque semideciduo mesófilo (538 ha). También se observaron pequeños fragmentos a diferentes escalas de paisajes (Fig. 2), como consecuencia de la antropización en la finca, como fueron el marabuzal, y los bosques secundarios en ecótopos de bosque de galería y de bosque semideciduo mesófilo. Esta última formación vegetal fue la que presentó la mayor densidad de borde.
No hubo grandes distancias (entre 20-150 m de separación) entre los paisajes agrícolas y las áreas antropizadas que componen el ecotono. Entre la finca y el bosque natural se encontró la zona de transición o ecotono, la cual desempeñó gran importancia como zona de conexión entre especies forestales y faunísticas presentes en estos ecosistemas. Los parches de bosque natural y semi-natural que se conservan dentro de la finca, constituyeron reservorios importantes de especies endémicas y amenazadas.
En cuanto a la matriz agrícola estuvo formada tanto por las tierras cultivadas como por las plantaciones forestales, además de los relictos de vegetación espontánea insertos en ellas. En la matriz agrícola no existió una diversificación en cuanto a los conectores internos y externos (cercas vivas), representando Bromelia pinguin, la especie más utilizada y extendida en la zona perimetral de los cultivos mixtos. Otras especies empleadas como cercas vivas en la finca fueron Cordia collococca, Jatropha curcas y Senna atomaria, aunque de conjunto no superaron el 30% del cercado, existiendo discontinuidad en este aspecto.
Del total de especies, 128 se encontraron solo en la finca, 113 pertenecen al ecotono, y 49 especies fueron exclusivas del área conservada (Anexo 1). Por otra parte, 57 especies fueron compartidas entre la finca y el ecotono para un índice de similitud biológica o grado de afinidad entre hábitats de 47.3%; la mayoría de estas especies fueron frutales y especies seleccionadas para cercas. También un total de 22 especies fueron compartidas entre el ecotono y el bosque semideciduo mesófilo (área conservada). Solo cuatro especies (Desmodium incanum, Cecropia peltata, Trichillia hirta y Guazuma ulmifolia) se encontraron presentes en la finca, el bosque conservado y el ecotono. Por último, la principal problemática detectada en el área fue la existencia de marabú, especie invasora que se encontró a unos 200 m de la zona conservada. El resto de las plantas introducidas que aparecieron, aunque fueron potencialmente invasoras, no se encontraba amenazando la flora autóctona del área.
La diversidad de especies (214 táxones infragenéricos) y la heterogeneidad del paisaje (bosques, cultivos, zonas montañosas, etc.) encontrados en la finca agroforestal El Ocho de Mella fueron elementos que conjuntamente con la presencia de las barreras rompevientos, los cerros protectores, y el uso de policultivos favorecieron el desarrollo del agroecosistema, y le confieron sustentabilidad al área. Dichos resultados coincide con los informados por Dellepiane y Sarandón (2008)Dellepiane AV, Sarandón SJ. 2008. Evaluación de la sustentabilidad en fincas orgánicas, en la zona hortícola de La Plata, Argentina. Revista Brasileira de Agroecologia. 3: 67-78., en estudios de sustentabilidad en varios agroecosistemas de diferentes regiones de Argentina. También el total de especies registrado (214) en el área de estudio fue superior a lo notificado por Acosta et al. (2020)Acosta G, Brooks RM, Abad MA, La Llave S. 2020. Evaluación de la compatibilidad del manejo de agroecosistemas en el Corredor Biológico Nipe-Sagua-Baracoa (Santiago de Cuba). Acta Botánica Cubana. 219: 20-27. para otras fincas agroforestales pertenecientes al Corredor Biológico del Caribe Nipe-Sagua-Baracoa, como son: La Esperanza, Las Mercedes, y La Carolina, con 141, 130, y 123 especies respectivamente. Este resultado, también superó lo obtenido por Leyva y Pérez (2012)Leyva A, Pérez A. 2012. Nuevos índices para evaluar la agrobiodiversidad. Revista de Agroecología. 7: 109-115. en agroecosistemas del occidente de Cuba.
Del total de especies, 128 se encontraron solo en la finca (61% del total registrado), 113 pertenecieron al ecotono (54% del total de especies) y 49 especies fueron exclusivas del área conservada (23% del total registrado). Por otra parte, 57 especies (27%) estuvieron compartidas entre la finca y el ecotono, y 22 especies (10.4%) fueron compartidas entre el ecotono y el bosque semideciduo mesófilo (área conservada), con un valor de similitud de 27.1%; y la mayoría de ellas fueron árboles de gran porte. Solo Desmodium incanum, Cecropia peltata, Trichillia hirta y Guazuma ulmifolia se encontraron en la finca, el bosque conservado y el ecotono, y las tres últimas especies fueron de los árboles más abundantes en toda el área, fundamentalmente en la zona de transición. En este grupo de árboles cabe destacar C. peltata, que constituye una especie pionera típica de los primeros estadios sucesionales, con polinización por el viento y dispersión fundamentalmente por murciélagos, de ahí su presencia en las tres áreas de muestreo (Sánchez, 2017Sánchez M. 2017. Murciélagos de ecosistemas agrarios en el Corredor Biológico Nipe-Sagua-Baracoa. Mella, Santiago de Cuba. Informe del Proyecto Diversidad biológica y cultural de las áreas protegidas La Caoba, Charrascales de Mícara y Pico Cristal: vulnerabilidades y amenazas. Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad, Santiago de Cuba.).
En la finca agroforestal El Ocho de Mella, el menor grado de afinidad o similitud biológica se encontró entre la zona conservada y el área de la finca, con un valor de 4.5%. Este bajo porcentaje puede estar dado, a que el área prospectada del bosque semideciduo mesófilo se encontró bajo la influencia de variables y factores edafoclimatológicos diferentes al de la finca; tales como: mayor altura, relieve irregular con altas pendientes, mayor humedad y variedad de suelo. Torres et al. (2012)Torres A, Bautista J, Cárdenas M, Vargas J, Londoño V, Rivera K, González A. 2012. Dinámica sucesional de un fragmento de bosque seco tropical en el Valle del Cauca, Colombia. Biota Colombiana. 13: 66-85. y Londoño y Torres (2015)Londoño LV, Torres GA. 2015. Estructura y composición vegetal de un bosque seco tropical en regeneración en Bataclán (Cali, Colombia). Colombia Forestal. 18: 71-85. también registran un bajo porciento de riqueza de especies para los bosques secos del Valle del Cauca en Colombia.
En los alrededores de la finca estudiada, en la zona del ecotono, también abundaron especies arbóreas. Entre ellas se destacaron Guazuma ulmifolia, Samanea saman y Cedrela odorata. La especie C. odorata en el área se respaldó por un vivero, lo que posibilita mantener un reservorio para la restauración ecológica de áreas deforestadas por eventos climatológicos. Por su parte, se conoce que los árboles de especies latifolias disminuyen la evaporación improductiva en los pastizales y les proporcionan sombra a los animales y alimentos en la época de sequía (Molina y Manso, 1993Molina G, Manso N. 1993. Cantidad de rocío producido en un sitio a cielo abierto y bajo un bosque latifolio. Informe técnico. Estación Experimental Forestal Guisa, Cuba.; Renda et al., 2001Renda A, Calzadilla E, Jiménez M, Ponce D, Mora N, Molina G. 2001. Manejo hidrológico forestal y agroforestal sostenible de las montañas. Informe final del Proyecto de Investigación (007.03.027). IIF, La Habana. ). Esto demuestra, la importancia y la necesidad de incorporar los árboles de especies latifolias, ya sea como sombra, cercas vivas, cortinas rompevientos, forraje o faja hidrorreguladora. También, para ciertas especies forestales la matriz de plantaciones puede funcionar como corredor ecológico, aunque no actúe como hábitat reproductivo. No obstante, especies con requerimientos exigentes necesitan fragmentos grandes y bien conectados de vegetación nativa dado que presentan una escasa tolerancia a los sectores de plantación (Lindenmayer y Franklin, 2002Lindenmayer DB, Franklin JF. 2002. Conserving forest biodiversity: a comprehensive multiscaled approach. Island Press, Washington.). De este modo, el tamaño y disposición de las plantaciones, así como el grado de heterogeneidad de fragmentos en diferentes grados de desarrollo (escala de paisaje), y las características estructurales de la vegetación en las plantaciones forestales, pudieran incidir de manera notable sobre la permeabilidad del paisaje forestal repoblado (Atienza, 2004Atienza JC. 2004. Efectos de la reforestación en zonas agrarias sobre la fauna. Tesis Doctoral. Departamento de Zoología y Antropología Física, Universidad Complutense de Madrid.).
El bosque semideciduo mesófilo que se encontró adyacente a la finca no estuvo antropizado, y por tanto, estuvo bien conservado. Quizás esto puede estar relacionado con que dicha formación vegetal se halló en una elevación o promontorio que va desde los 154 a los 301 msnm; y solo en el firme existieron unos claros de vegetación con abundancia de Agave underwoodii. En esta formación vegetal muchos árboles del dosel pierden las hojas durante el período de sequía (noviembre-abril), tornándose crítico durante los meses de febrero, marzo y abril (Herrera, 2007Herrera P. 2007. Flora y vegetación. En: González H. (ed.), Biodiversidad de Cuba, 142-177, Ediciones Polymita, Ciudad de Guatemala.).
Paralelamente, la progresiva “matorralización” de agrosistemas abandonados, además de favorecer la reducción de las tasas de erosión edáfica y la mejora de la calidad de las aguas fluviales provoca la expansión por el hábitat de especies con requerimientos forestales (Acevedo, 2005Acevedo P, Delibes M, Escudero MA, Vicente J, Marco J, Gortazar C. 2005. Environmental constraints in the colonization sequence of roe deer (Capreolus capreolus Linnaeus, 1758) across the Iberian Mountains, Spain. Journal of Biogeography. 329: 1671-1680.), favoreciendo de este modo la conectividad forestal en el territorio. Por su parte, algunas de las plantas que requieren atención en la finca fueron Leucaena leucocephala y las ornamentales, que existen en el área de descanso de la finca, y que se pueden escapar hacia áreas de cultivo y zonas conservadas. Se debe mantener vigilancia y control extremos sobre dichas especies, teniendo en cuenta sus características expansivas.
Los parches de bosque natural y semi-natural que se conservaron dentro de la finca agroforestal El Ocho de Mella constituyen reservorios importantes de especies endémicas y amenazadas. El patrón de fragmentación presente en la finca estudiada fue similar a lo descrito por Torres-Gómez et al. (2009)Torres-Gómez M, Delgado LE, Marín VH, Bustamante RO.2009. Estructura del paisaje a lo largo de gradientes urbano-rurales en la cuenca del río Aisén (Región de Aisén, Chile). Revista Chilena de Historia Natural. 82: 73-82., y coincide que los sectores más intervenidos fueron aquellos con menores pendientes y adyacentes a los caminos existentes, lo cual se evidenció por el reemplazo de la cobertura boscosa por pastizales y agrupaciones de arbustos. Entre la finca y el bosque natural apareció la zona de transición o ecotono, que desempeñó gran importancia como zona de conexión entre especies forestales y faunísticas presentes en estos ecosistemas. En contraste, cuanto más separados o distanciados estén los fragmentos de hábitat entre ellos, menor conectividad espacial tendrá dicho hábitat en el territorio (Torres-Gómez et al., 2009Torres-Gómez M, Delgado LE, Marín VH, Bustamante RO.2009. Estructura del paisaje a lo largo de gradientes urbano-rurales en la cuenca del río Aisén (Región de Aisén, Chile). Revista Chilena de Historia Natural. 82: 73-82.).
La matriz agrícola en el presente trabajo estuvo formada tanto por las tierras cultivadas como por las plantaciones forestales, además de los relictos de vegetación espontánea insertos en ellas. En conjunto constituyen lo que Daily et al. (2003)Daily GC, Ceballos G, Pacheco J, Suzán G, Sánchez-Azofeifa A. 2003. Countryside biogeography of neotropical mammals: conservation opportunities in agricultural landscapes of Costa Rica. Conservation Biology. 17: 1814-1826. denominan los hábitats rurales. Se ha señalado la importancia de la matriz agraria como soporte de los futuros cambios en el área de distribución de los organismos en respuesta al cambio climático (Hannah et al., 2002Hannah L, Midgley GF, Millar D. 2002. Climate change-integrated conservation strategies. Global Ecology and Biogeography. 11: 485-495.). En la matriz agrícola de la finca no existió una diversificación en cuanto a los conectores internos y externos (cercas vivas), representando la piña de ratón (Bromelia pinguin), la especie más utilizada y extendida en la zona perimetral de los cultivos mixtos. Otras especies empleadas como cercas vivas en la finca fueron: Cordia collococca, Jatropha curcas y Senna atomaria, aunque de conjunto no superaron el 30% del cercado, existiendo discontinuidad en este aspecto. Autores como De Lucio et al. (2002)De Lucio JV, Martínez C, Sastre P. 2002. Caracterización de la estructura y funcionalidad de los elementos lineales del paisaje en la cuenca del río Guadiamar. Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía. señalan la importancia de las cercas vivas como elementos para potenciar la permeabilidad entre matrices de vegetación.
También la estructura del bosque es un factor importante para la diversidad de aves, invertebrados, anfibios, así como para la presencia y actividad de murciélagos. Se correlacionan positivamente con la biodiversidad en ecosistemas de bosques, por lo que representa un valioso indicador de la biodiversidad total de los ecosistemas (Adams et al., 2009Adams MD, Law BS, French KO. 2009.Vegetation structure influences the vertical stratification of open and edge-space aerial-foraging bats in harvested forests. Forest Ecology and Management. 258: 2090-2100.). En cambio, las masas monoespecíficas de los bosques presentan menor interés para mantener la fauna forestal (Atienza, 2004Atienza JC. 2004. Efectos de la reforestación en zonas agrarias sobre la fauna. Tesis Doctoral. Departamento de Zoología y Antropología Física, Universidad Complutense de Madrid.). En todo ello influyen las prácticas forestales con que se gestionan las plantaciones, de forma que existen una serie de tratamientos que producen impactos negativos sobre la comunidad de flora y fauna nativa asociada a estos bosques.
Finalmente, otro grupo de componentes de la fauna que favorecen la conectividad ecológica son las aves, muchas de ellas tienen en su dieta varios frutos de diversas especies vegetales. En la finca agroforestal El Ocho de Mella, según Melián (2017)Melián O. 2017. Aves de ecosistemas agrarios en el Corredor Biológico Nipe-Sagua-Baracoa, Santiago de Cuba. Informe del Proyecto Diversidad biológica y cultural de las áreas protegidas La Caoba, Charrascales de Mícara y Pico Cristal: vulnerabilidades y amenazas. Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad. Santiago de Cuba., existen un total de 48 especies de aves, incluidas en 13 órdenes y 26 familias, de las cuales, 26 son residentes permanentes y siete son endémicas. Esta conectividad ecológica tiene gran importancia para la persistencia regional de las especies, dado que determina la dispersión, la colonización, la migración, el intercambio genético entre poblaciones y la distribución geográfica de la fauna y flora silvestres (Luque et al., 2012Luque S, Saura S, Fortin MJ. 2012. Landscape connectivity analysis for conservation: Insights from combining new methods with ecological and genetic data. Landscape Ecology. 27: 153-157. ).
La conectividad de paisajes en la finca agroforestal El Ocho de Mella, se encuentra limitada por la heterogeneidad ambiental, como consecuencia de diversos usos de la tierra, y como resultado de ello, la existencia de la fragmentación. Tampoco existe una abundancia y diversificación de conectores internos y externos (cercas vivas) que favorezcan la conectividad forestal entre las matrices agrícolas y la zona conservad. Sin embargo, a pesar de la fragmentación del bosque matriz, la conectividad funcional es aceptable, principalmente para aves y murciélagos, los que funcionan como elementos dispersores de varias especies de la flora, desempeñando un rol ecológico importante en favor de la conservación y restauración de los hábitats degradados.