Acta Botánica Cubana Vol. 222, enero-diciembre, 2023, ISSN: 2519-7754
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CU-ID: https://cu-id.com/2402/v222e14
ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN

Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. III. Cuba Oriental

Adjustments in the phytogeographic delimitation of Cuban districts. III. Eastern Cuba

iDFrancisco Cejas Rodríguez*✉:cejas@geotech.cu

iDTatiana Geler Roffe


Instituto de Geografía Tropical, Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio ambiente (CITMA), La Habana, Cuba.

 

*Correspondencia: cejas@geotech.cu

RESUMEN

Los esquemas de distritos fitogeográficos cubanos se analizaron en relación con la influencia de factores físico-geográficos (orográficos y litológicos en lo fundamental) sobre ambiente de Sistemas de Información Geográfica (SIG), además de otras fuentes cartográficas y el análisis espacial de bases de datos cubanas. Como resultado, se ajustaron los límites de los distritos fitogeográficos delineados por Samek, Borhidi y Muñiz, y Del Risco y Vandama para Cuba Oriental, y con ello se logró una mejor integración con las bases de datos y capas de información medioambiental que se están generando en el país.

Palabras clave: 
percepción remota, regionalización fitogeográfica, SIG
ABSTRACT

The schemes of Cuban phytogeographic districts are analyzed in relation to the influence of physical-geographic factors (orographic and lithological basically) on the Geographic Information Systems (GIS) environment, in addition to other cartographic sources and the spatial analysis of Cuban databases. As a result, the boundaries of the phytogeographic districts delineated by Samek, Borhidi and Muñiz, and Del Risco and Vandama for the Eastern Cuba were adjusted, and thus achieve better integration with the databases and layers of environmental information that are being generated in the country.

Keywords: 
GIS, phytogeographic regionalization, remote sensing

Received: 12/9/2023; Accepted: 26/11/2023

Conflicto de intereses: Los autores declaran que no existen conflictos de intereses.

CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES: FCR: conceptualización, investigación, administración de proyecto y supervisión. FCR y TGR: curación de datos, análisis formal, metodología, recursos, visualización, redacción, revisión y edición final del documento.

CONTENIDO

INTRODUCCION

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Las regionalizaciones fitogeográficas más usadas en Cuba para estimar la distribución de los taxones son inconvenientes por sus indefiniciones territoriales (López, 2013López Almirall A. 2013. Contribución al catálogo de flora cubana: endemismos de suelos derivados de ofiolitas. Botanica Complutensis. 37: 135-152.). Esta motiva a Cejas-Rodríguez y Geler-Roffe (2023aCejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023a. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. I. Cuba Occidental. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e01., b)Cejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023b. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. II. Cuba Central. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e02. a definir los límites de dichas unidades de acuerdo con criterios de geografía física, apoyados en que los límites de las primeras varían en función de variables topográficas y geológicas como las regiones montañosas (López, 1998López Almirall A. 1998. Algunas características del endemismo en la flora de cuba oriental. En Halffler G. (ed.), La Diversidad Biológica de Iberoamérica II. Volumen Especial, Acta Zoológica Mexicana, nueva serie, 47-82, Instituto de Ecología, A.C., Xalapa.) o el componente edáfico (Alain, 1958Alain, Hno. 1958. La flora de Cuba: sus principales características, su origen probable. Revista de la Sociedad Cubana de Botánica. 15: 36-59.; López et al., 1985López Almirall A, Toscano BL, Llerena M. 1985. Las fanerógamas endémicas de Pinar del Río. En: Memorias del Primer Simposio de Botánica: Tomo 1. Academia de Ciencias de Cuba, La Habana.; Del Risco y Vandama, 1989Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.); variables que citan Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. como base para sus análisis. No es de extrañar entonces que Bisse (1980)Bisse J. 1980. La subdivisión florística de la región nor-oriental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 1: 11-18. distinga en la región oriental del país tres patrones fitogeográficos generales dada sus diferentes bases geológicas: una subregión Norte, de roca ígnea ultrabásica; que a la vez alberga las riquezas florísticas más importantes de la región y el archipiélago; una subregión Centro-oriental, de roca ígnea no ultrabásica; y por último una subregión Sur, de sedimentos marinos calizos, con el único semidesierto cubano de precipitaciones menores a 1000 mm (Gagua et al., 1989Gagua G, Zarembo S, Izquierdo Ramos A. 1989. Mapa de Precipitación Media Anual. 1931-72. Escala 1:2.000.000. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Sección VI Clima 24, Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Cuba y por el Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana. ).

Además de presentar tanto las porciones más lluviosas del país, con precipitaciones que superan 3000 mm anuales de lluvias, la región resalta también por ser el más montañoso de todos los sectores fitogeográficos cubanos; en realidad extremadamente complejo desde el punto de vista geomorfológico (Magaz, 1989Magaz García AR. 1989. Hipsometría. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Instituto de Geografía de la A.C.C. e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.), variable a la que López (2013)López Almirall A. 2013. Contribución al catálogo de flora cubana: endemismos de suelos derivados de ofiolitas. Botanica Complutensis. 37: 135-152. atribuye gran importancia en la distribución de la flora cubana, al demostrar que con la complejidad del relieve aumentan tanto la riqueza en especies como la riqueza en endemismos (López, 1998López Almirall A. 1998. Algunas características del endemismo en la flora de cuba oriental. En Halffler G. (ed.), La Diversidad Biológica de Iberoamérica II. Volumen Especial, Acta Zoológica Mexicana, nueva serie, 47-82, Instituto de Ecología, A.C., Xalapa.), a lo que se agrega su compleja geología (Formell, 1989Formell Cortina F. 1989. Geología. 1:1.000.000. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Sección III 1. Editado por el Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Cuba y por el Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana. ), al extremo que el número de los tipos de suelos es mucho mayor que el de tipos de vegetación Borhidi (1988)Borhidi A. 1988. El efecto ecológico de la roca serpentina a la flora y vegetación de Cuba. Acta Botanica Hungarica. 34: 123-174. . Todo esto en conjunto determinan una gran variedad de hábitats, alta diversidad vegetal y de vegetaciones clímax (Borhidi, 1988Borhidi A. 1988. El efecto ecológico de la roca serpentina a la flora y vegetación de Cuba. Acta Botanica Hungarica. 34: 123-174. ; Berazaín et al., 2005Berazaín Iturralde R, Areces Berazaín F, Lazcano Lara JC, González Torres LR. 2005. Lista roja de la flora vascular cubana. Ayuntamiento de Gijón, Jardín Botánico Atlántico de Gijón.). En un solo ejemplo de lo antes mencionado, Méndez y Ramos (1993)Méndez I, Ramos J. 1993. Fitogeografia de las Verbenaceae de Cuba. Fontqueria. 36: 439-450. demuestran, con la biogeografía y florogénesis interna de la familia Verbenaceae en Cuba, la formación de grupos de especies que responden mayormente a regiones de escasa altitud con los suelos derivados de rocas calizas y climas muy secos, que contrastan con otros grupos presentes en macizos montañosos con altos promedios de precipitaciones anuales, sobre los que se asientan una amplia gama de suelos.

Específicamente como subprovincia Cuba Oriental (sensu Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ), ya León (1946)León Hno. 1946. Flora de Cuba I. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio “De La Salle”. No. 8, La Habana. traza una línea divisoria desde la bahía de Nipe hasta el Golfo de Guacanayabo, que confirman tanto Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. como Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63., entre otros, lo que resulta en que sea el sector con menor extensión en el archipiélago cubano, en el que sin embargo resaltan, como ya se mencionó, las floras sensiblemente diferentes entre los sistemas orográficos de Sagua-Baracoa y la Sierra Maestra, a los que rodea un mosaico de áreas con caracteres topográficos, geológicos y fitogeográficos propios.

Por ello, el presente trabajo se propuso como objetivo, mediante el empleo de herramientas del Sistemas de Información Geográfica (SIG) y con el empleo de mapas digitales orográficos y litológicos, un ajuste cartográfico de los límites fitogeográficos de los distritos cubanos propuestos por Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. para el Cuba Oriental (sensu Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ), con vistas a eliminar las indefiniciones en dichos límites y poder insertar el mapa resultante a los sistemas de información e interactuar con las bases de datos digitales georreferenciadas que se generan.

MATERIALES Y MÉTODOS

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En un primer paso se delimitaron geosistemas mediante un análisis de variables actitudinales, geológicas y pedológicas en el que se utilizaron los mapas de suelos (Instituto de Suelos, 1971Instituto de Suelos. 1971. Mapa Genético de los Suelos de Cuba en escala 1:250 000. Instituto Cubano Geodesia y Cartografía, La Habana.), geomorfológico (Portela et al.1989Portela Peraza AH, Díaz Díaz JL, Hernández Santana JR, Magaz García AR, Blanco Segundo P. 1989. Geomorfología. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Sección IV_3.2-3, Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Cuba y por el Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.), geológico (IGP/SGC, 2007IGP/SGC (Instituto de Geología y Paleontología/ Servicio Geológico de Cuba). 2007. Mapa Geológico de Cuba a escala 1: 100 000. La Habana.), el Modelo de Elevación Digital (GeoCuba 2009GeoCuba. 2009. Modelo de Elevación Digital de la República de Cuba 1:25 000. Agencia de Teledetección y Cartografía Temática.), de constitución geológica (Núñez e Iturralde-Vinent, 2019Núñez Cambra K, Iturralde-Vinent MA. 2019. Constitución Geológica. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0. Formato Multimedia. Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ) y las tipologías resumidas en el mapa de regionalización geográfica de Mateo et al. (2019)Mateo J.M, Hernández D, Veranes A, Celeiro MAcevedo P. 2019. Regionalización Geográfica 1: 1000 000 LV Aniversario, La Habana.. Este paso permitió obtener un mapa temático que corresponde en alguna medida, de acuerdo a las variables analizadas, con las áreas que ocupan los distritos fitogeográficos orientales, lo que se confirmó al superponerlo a las regionalizaciones de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. , digitalizadas bajo el sistema de coordenadas WGS-84, Universal Transversal Mercator, enfocado en Cuba Oriental, que para este trabajo corresponde a la subprovincia Cuba Oriental de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. (Fig. 1).

Tocó entonces ajustar los límites de los geosistemas en el mapa temático a los límites de las regionalizaciones mencionadas, para lo cual se realizó un análisis más minucioso a nivel distrital, que se modificaron para contener o no localidades, accidentes geográficos o características ecológicas que la bibliografía refería para cada distrito en particular; en lo fundamental Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. . Esta revisión se complementó en casos necesarios con la información que contiene el fichero de localidades georreferenciadas del Herbario Nacional (Cejas-Rodríguez et al., 2000Cejas-Rodríguez F, Prede ML, Herrera PP. 2000. Programa COLBASES para colecciones biológicas cubanas. Certificación de Depósito Legal Facultativo de Obras Protegidas, La Habana.). En esta investigación no primó el análisis de la vegetación, flora, relaciones florísticas y conservación; entre otros, datos que solo se emplearon cuando eran esenciales en la explicación de los distritos examinados. Del análisis anterior para cada distrito en particular resultó: (1) un solo trazo que resumió los esquemas de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63., Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ; (2) se reconoció una sola propuesta o; (3) se delineó un distrito nuevo para las regionalizaciones de los autores mencionados.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

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De acuerdo con la regionalización geográfica de Mateo et al. (2019)Mateo J.M, Hernández D, Veranes A, Celeiro MAcevedo P. 2019. Regionalización Geográfica 1: 1000 000 LV Aniversario, La Habana. en el extremo oriental del país se distinguen montañas de ofiolitas, rocas metamórficas, carbonatadas o esquistosas y vulcanógenas, intercaladas por llanuras, colinas interiores y depresiones de rocas sedimentarias, en cuyos extremos se sitúan mesetas calcáreas en las regiones de Cabo Cruz y Punta de Maisí (Fig. 1A). Los depósitos palustres son casi inexistentes, representados por las Formaciones Jutía y Río Macío, por lo general alrededor de la bahía de Guantánamo y otras áreas casi puntuales. Este mosaico coincide más o menos con las alturas características de la región, en la que, por ser tan montañosa, la curva de nivel con valor 120 msnm no rinde los mismos resultados que en Cuba Occidental y Central (Cejas-Rodríguez y Geler-Roffe, 2023aCejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023a. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. I. Cuba Occidental. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e01., bCejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023b. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. II. Cuba Central. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e02.). Por lo que, para definir las áreas montañosas del oriente cubano, la ruptura en el perfil de la pendiente coincidió en este caso con la curva de nivel con valor 200 msnm (Fig. 1B), curvas de nivel que por partes pueden estar muy cercanas, e.g., en la ladera Sur de la Sierra Maestra, debido a lo abrupto del paisaje; y que resaltó los grupos montañosos de la región: Sierra Maestra, Sierra de Canastas, Cordillera de la Gran Piedra, Alturas de Mayarí, Altiplanicie de Nipe, Sierra de Cristal, Cuchillas de Moa, Toa y Baracoa, Sierras de Imías y del Purial, entre otras (Furrazola, 1978Furrazola G. 1978. Mapa Físico 1: 1750000. En: Atlas de Cuba: XX Aniversario del Triunfo de la Revolución Cubana. Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.).

Figura 1.  (A) Esquema de regionalización geográfica de Mateo et al. (2019)Mateo J.M, Hernández D, Veranes A, Celeiro MAcevedo P. 2019. Regionalización Geográfica 1: 1000 000 LV Aniversario, La Habana. con modificaciones y (B) curvas de nivel de 200 y 1000 msnm en la región oriental de Cuba.
Figure 1.  (A) Distribution scheme of geographic regionalization by Mateo et al. (2019)Mateo J.M, Hernández D, Veranes A, Celeiro MAcevedo P. 2019. Regionalización Geográfica 1: 1000 000 LV Aniversario, La Habana. with modifications and (B) contour lines of 200 and 1000 meters above sea level in the eastern region of Cuba.

En resumen, al superponer las capas de información de estas variables, actitudinales y litológicas en lo fundamental, se pudo caracterizar 13 geosistemas o espacios geográficos, conformados por agrupamientos de formaciones geológicas afines (IGP/SGC, 2007IGP/SGC (Instituto de Geología y Paleontología/ Servicio Geológico de Cuba). 2007. Mapa Geológico de Cuba a escala 1: 100 000. La Habana.), y tipologías particulares (Mateo et al., 2019Mateo J.M, Hernández D, Veranes A, Celeiro MAcevedo P. 2019. Regionalización Geográfica 1: 1000 000 LV Aniversario, La Habana.). A saber: (a) dos mesetas calcáreas, una en cada extremo de la costa Sur, enlazadas por una llanura costera con parches de las Formaciones Jaimanitas y Río Maya; llanura (b) en extremo árida en su parte Este, que en su porción Noroeste limita con (c) altas montañas de rocas vulcanógenas, desde la Sierra de Pilón hasta la Gran Piedra, al Norte de las cuales se despliega un (d) ancho valle de rocas sedimentarias, en el que predomina la Formación San Luis, flanqueado por (e) alturas carbonatadas por el Sur (desde Guisa a Dos Palmas), Norte (Alturas de Mayarí); a ratos (f) esquistosas (Meseta de Guaso-Los Montes) que terminan al Este en las Mesetas de Mariana-Yateras, donde la Formación Maguey puede ayudar a distinguir limites internos. Al Este de esta agrupación se desarrollan (g) montañas de rocas metamórficas (Purial-Imías) en las que reina la Formación Bucuey, que llega hasta la meseta cársica al Este ya mencionada. Por último, cubriendo casi todo el Norte de Cuba oriental, se desarrolla (h) montañas de serpentinitas, en cierto momento separadas por parches de rocas sedimentarias.

Distrito Manzanillo-Cabo Cruz-Baconao (Pilonense + Uveroense)

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La costa Sur de Cuba Oriental, alta y acantilada (Toledo et al., 2004Toledo M, Alfonso de Anta HM, Piedra Castro F, Díaz L, Molina B, Ribot M. et al. 2004. Características geólogo-geomorfológicas de costas cubanas. Incidencia en la vulnerabilidad de éstas y su dinámica litoral. Editora Geotech, IV Congreso Nacional de Geografía. Procesos Naturales y Geodinámica, La Habana. ), se extiende 385 km y en general es rectilínea, en marcado contraste a las otras costas de Cuba (Del Corral, 1944Del Corral JI. 1944. Terrazas pleistocénicas cubanas. Compañía Editora de Libros y Folletos, La Habana.); solo interrumpida por las bahías de Guantánamo y Santiago de Cuba, más algunas playas como Siboney, Sigua, Baitiquirí y Aguadores; además de presentar terrazas en sus extremos Oeste y Este, en una faja de 15 km de ancho cada una. Como el resto de las costas rocosas cubanas, con las que presenta rasgos comunes, tiene una flórula muy especializada (Borhidi, 1995Borhidi A. 1995. Tipos de los ecosistemas costeros en Cuba; su aislamiento y fragilidad ecológica. Acta Botanica Hungarica. 39: 31-42.), en extremo xerofítica a consecuencia de la escasez de las precipitaciones, los efectos del viento, la acumulación de sales por la evaporación del rocío del mar y las altas temperaturas, además de la poca retención del agua por el suelo (Menéndez et al., 1986Menéndez R, Castill R, Pelicié O, Reyes D, Berazaín RKuznetzov LA. 1986. Introducción al estudio de la vegetación y la flora de la parte costera de la región de Baconao. Revista del Jardín Botánico Nacional. 7: 37-47.), confinada en zonas específicas que se constituyen en centros evolutivos (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.; Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ), como resultado de una historia geológica en la que por momentos solo algunos cayos de esta se mantenían emergidos, y que hoy pueden distinguirse no solo fitogeográficamente sino también por su basamento geológico (IGP/SGC, 2007IGP/SGC (Instituto de Geología y Paleontología/ Servicio Geológico de Cuba). 2007. Mapa Geológico de Cuba a escala 1: 100 000. La Habana.), susceptibilidad a la formación de carso (Gutiérrez Domech et al., 2019Guerra Santisteban D, Valdés Mariño Y, Gutiérrez Domech R. 2018. Evaluación de los sitios de interés geológico en el municipio de Baracoa, Guantánamo. Ciencia y Progreso. 3: 180-189. ) (Fig. 2A) e índice de aridez (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ) (Fig. 2B).

Así, de Oeste a Este se distingue un área subhúmeda seca (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ) desde Niquero hasta Pilón, donde el litoral es cortado por una serie de ríos, algunos de los cuales desembocan en las ensenadas con costas bajas cubiertas de mangle (Toledo et al., 2004Toledo M, Alfonso de Anta HM, Piedra Castro F, Díaz L, Molina B, Ribot M. et al. 2004. Características geólogo-geomorfológicas de costas cubanas. Incidencia en la vulnerabilidad de éstas y su dinámica litoral. Editora Geotech, IV Congreso Nacional de Geografía. Procesos Naturales y Geodinámica, La Habana. ), a la que Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. consideran un distrito independiente (Pilonense), donde predomina la Formación Cabo Cruz, con alta susceptibilidad a la formación de carso (Gutiérrez Domech et al., 2019Guerra Santisteban D, Valdés Mariño Y, Gutiérrez Domech R. 2018. Evaluación de los sitios de interés geológico en el municipio de Baracoa, Guantánamo. Ciencia y Progreso. 3: 180-189. ), y en menor medida las formaciones Jaimanitas y Río Maya (IGP/SGC, 2007IGP/SGC (Instituto de Geología y Paleontología/ Servicio Geológico de Cuba). 2007. Mapa Geológico de Cuba a escala 1: 100 000. La Habana.); que comprende a Belic, Ensenada de Mora y Cabo Cruz, este último entre los puntos más áridos del país (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ). Es aquí donde se presentan las terrazas marinas, sobre todo desde Punta del Inglés a Punta Escalereta, donde alcanzan más de 200 msnm, y decrece rápidamente hacia el Este y al Oeste, hasta descender al nivel del mar en las proximidades de Cabo Cruz (Del Corral, 1944Del Corral JI. 1944. Terrazas pleistocénicas cubanas. Compañía Editora de Libros y Folletos, La Habana.). Hacia el Norte de esta región, extendiéndose sobre la Formación Manzanillo hasta la ciudad de este nombre, y hacia el Este hasta la Ensenada de Mora, aparece también una región subhúmeda húmeda (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ).

Desde Pilón continúa una llanura costera, a la que Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. nombran Uveroense, tan estrecha que a veces desaparece casi totalmente y considerada húmeda por Vázquez (2019)Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ; cubierta de numerosos cantos rodados de diversa composición petrográfica provenientes de los promontorios y bloques de granitoides y rocas volcánicas de las laderas de la Sierra Maestra (Toledo et al., 2004Toledo M, Alfonso de Anta HM, Piedra Castro F, Díaz L, Molina B, Ribot M. et al. 2004. Características geólogo-geomorfológicas de costas cubanas. Incidencia en la vulnerabilidad de éstas y su dinámica litoral. Editora Geotech, IV Congreso Nacional de Geografía. Procesos Naturales y Geodinámica, La Habana. ), que descienden abruptamente hasta el litoral de la localidad de Chivirico, desde donde se desarrolla una franja subhúmeda húmeda (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ) en la que las formaciones Jaimanitas y Río Maya, de alta susceptibilidad a la formación de carso (Gutiérrez Domech et al., 2019Guerra Santisteban D, Valdés Mariño Y, Gutiérrez Domech R. 2018. Evaluación de los sitios de interés geológico en el municipio de Baracoa, Guantánamo. Ciencia y Progreso. 3: 180-189. ), se intercalan con extensiones de las formaciones geológicas que conforman la Sierra Maestra (Toledo et al., 2004Toledo M, Alfonso de Anta HM, Piedra Castro F, Díaz L, Molina B, Ribot M. et al. 2004. Características geólogo-geomorfológicas de costas cubanas. Incidencia en la vulnerabilidad de éstas y su dinámica litoral. Editora Geotech, IV Congreso Nacional de Geografía. Procesos Naturales y Geodinámica, La Habana. ); franja que termina en Playa Hatibonico, e incluye a Santiago de Cuba (con presencia de la Formación La Cruz), Aguadores, Daiquirí y Baconao como centros evolutivos.

Paralelamente al litoral de la costa, desde la Bahía de Santiago hasta la desembocadura del río Baconao, se elevan cerros casi siempre separados unos de otros por estrechas gargantas, de 100 o más metros de altura, con valles relativamente anchos que los separan de las montañas al Norte (Del Corral, 1944Del Corral JI. 1944. Terrazas pleistocénicas cubanas. Compañía Editora de Libros y Folletos, La Habana.). Además, intercalados en toda la zona descrita, aparecen depósitos palustres y aluviales de las Formaciones Jutía y Río Macío, esta última también en valles aluviales del Cauto.

Para su delimitación, por tanto, se siguen las formaciones susceptibles a la formación de carso, que comienzan a la altura de Manzanillo, muy cerca de la propuesta de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63., pues en el gráfico de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. , estos fijan el límite en Belic, a unos 70 km de Manzanillo, aunque en su texto mencionan a Media Luna. En las partes donde los bloques de granitoides y rocas volcánicas de la Sierra Maestra y Gran Piedra llegan al litoral, se utiliza la curva de nivel con valor 120 msnm, pues se sabe que, en las costas rocosas altas sin contacto inmediato con el mar, la salpicadura del mar forma una zonación claramente distinguible en su vegetación (Borhidi, 1995Borhidi A. 1995. Tipos de los ecosistemas costeros en Cuba; su aislamiento y fragilidad ecológica. Acta Botanica Hungarica. 39: 31-42.).

Combinando estos dos factores, el distrito se continua hasta Playa Hatibonico, en concordancia con Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. , donde comienza la única área árida del archipiélago, exceptuando un pequeño tramo de apenas 7 km2 en Cabo Cruz (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ) (Fig. 2C). Aunque autores como Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63., Menéndez et al. (1986)Menéndez R, Castill R, Pelicié O, Reyes D, Berazaín RKuznetzov LA. 1986. Introducción al estudio de la vegetación y la flora de la parte costera de la región de Baconao. Revista del Jardín Botánico Nacional. 7: 37-47. y Baró (2004)Baró I. 2004. Distribución, ecología y endemismo de algunas especies cubanas de Callicarpa L. (Verbenaceae: Viticoideae). Acta Botánica Cubana. 182: 28-32. mencionan la semejanza fitogeográfica entre el tramo Playa Caletón Blanco-Baconao y el que le continúa hasta Maisí, con el que no faltan elementos comunes en otras partes del área ya analizada. En este trabajo se sigue el criterio de considerar el primer tramo como una zona de transición fitogeográfica, que se incluye en el distrito que se discute.

Figura 2.  (A) Susceptibilidad a la formación de carso e (B) índice de aridez en (C) Distrito Manzanillo- Cabo Cruz-Baconao.
Figure 2.  (A) Susceptibility to karst formation and (B) aridity index in (C) Manzanillo District-Cabo Cruz-Baconao.

Distrito Costa meridional de Maisí-Guantánamo (Guantanamense)

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Las bajas precipitaciones en la costa Sureste de Cuba Oriental, unos 783 mm en Maisí según Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63., producto de la sombra pluvial que extienden la Sierra del Purial y otras montañas al Norte y Este de Guantánamo (Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ; Reyes, 2011-2012Reyes OJ. 2011-2012. Clasificación de la vegetación de la Región Oriental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 32-33: 59-71.), unido al fenómeno "de costa" (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.) y la presencia de calizas o de areniscas de la Formación San Luis, muy percolantes, convierten esta zona en la más árida del archipiélago cubano (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ), con matorrales semidesérticos muy xerofíticos (Reyes, 2011-2012Reyes OJ. 2011-2012. Clasificación de la vegetación de la Región Oriental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 32-33: 59-71.), que de acuerdo con López et al. (1992)López Almirall A, Rodríguez MCárdenas A. 1992. El endemismo vegetal en Maisí-Guantánamo (Cuba oriental). Fontqueria. 36: 399-420. se presentan también cerca de Gibara y alrededor de Cabo Cruz, ya sea sobre acantilados y terrazas de caliza baja con pequeñas ensenadas y llanuras costeras, así como en las terrazas más anchas de Punta Maisí y a lo largo de las costas adyacentes del Norte y del Sur (Del Corral, 1944Del Corral JI. 1944. Terrazas pleistocénicas cubanas. Compañía Editora de Libros y Folletos, La Habana.).

De forma similar al Distrito Manzanillo-Cabo Cruz-Baconao, se presentan centros locales de endemismos, como son: la propia Punta de Maisí y sus terrazas más elevadas; nueve, de acuerdo con el Hno. León (Del Corral, 1944Del Corral JI. 1944. Terrazas pleistocénicas cubanas. Compañía Editora de Libros y Folletos, La Habana.), por supuesto escalonadas desde la costa. Las dos primeras se asientan sobre la Formación Jaimanitas: terraza del litoral o playa arenosa (unos 100 m de ancho y limitada en algunas partes por un farallón diminuto como de 2 m de altura) y el Llano de Maisí (de 1 a 2 km de ancho y hasta de 15 m de altura). Otras dos le continúan sobre la Formación Río Maya: Mesa del Chivo (con varios km de ancho y de 50 a 100 m de altura) y Cuesta del Lindero (o del Palo) (de 130 a 180 m de altura), en la que por partes aparece la Formación Cabo Cruz. Por último, las cuatro terrazas restantes se asientan por completo sobre la Formación Cabo Cruz: Cuesta de la Yagruma (200 a 260 m de altura), Cuesta de Mirabel (360 a 380 m de altura), Mesa de Los Llanos (410 a 450 m de altura) y Mesa de la Prieta o de lsolino, a 520 m de altura (Fig. 3A).

Otros centros de endemismo aparecen en las laderas del Río Jauco, así como en Macambo y Cajobabo, en una zona con cerros de 100 o más metros de altura que corren paralelamente a la costa, también separados de las montañas al Norte por valles más o menos anchos entre los ríos Yateras e Imías (Del Corral, 1944Del Corral JI. 1944. Terrazas pleistocénicas cubanas. Compañía Editora de Libros y Folletos, La Habana.). Por último, mencionar a la región de Guantánamo, que comprende la faja costera para Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63., quien, aunque menciona la Sierra de Canastas y las alturas calizas de hasta 700 msnm, que limitan al Noroeste y Norte la llanura que rodea a la bahía, no las comprende en su gráfico estas áreas subhúmedas húmedas (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ), lo que si hacen Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. .

Para el límite Oeste del distrito, Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. mencionan en su texto que el distrito continúa en la vertiente Sur de la Sierra Maestra hasta unos 200 m, donde ya ubican al Uveroense, aunque al igual que Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. y Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana., en sus gráficos coinciden en la desembocadura del río Hatibonico (Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ). En el presente trabajo se toma este punto como límite Oeste del distrito, que luego penetra en la llanura de Guantánamo, dominado por la Formación San Luis y algo de Camarones (Fig. 3B), hasta la curva de nivel con valor 120 msnm, sin incluir la Sierra de Canasta ni otras alturas al Norte, para de esta forma evitar en lo posible áreas subhúmedas húmedas y mantenerse en las franjas subhúmeda seca y semiárida (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ) (Fig. 3C), que siguen hacia el Este hasta Maisí; donde el trazo vuelve a la curva de nivel con valor 120 msnm, donde coincide con las cuatro primeras terrazas ya mencionadas, las que, si bien las tres formaciones geológicas que presentan tienen alta susceptibilidad a la formación de carso, hasta este punto es mucho mas característico el desarrollo de formas cársicas en campos de lapiés y otras manifestaciones superficiales.

Producto de la descomposición de la caliza, en las cuatro terrazas superiores aumenta la cantidad de tierra y humus en las oquedades de la roca, con suelos más fértiles, ferralíticos rojos típicos, seguidos por los húmicos calcimorfos y rendzinas rojas típicas (López et al., 1992López Almirall A, Rodríguez MCárdenas A. 1992. El endemismo vegetal en Maisí-Guantánamo (Cuba oriental). Fontqueria. 36: 399-420.). Estos últimos son capaces de soportar una vegetación más alta, que incluso obstruye y casi esconde a la Mesa de la Prieta (Del Corral, 1944Del Corral JI. 1944. Terrazas pleistocénicas cubanas. Compañía Editora de Libros y Folletos, La Habana.), por lo que Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. las considera en parte una prolongación de su distrito de Moa-Toa-Baracoa, sin las especies xerofíticas típicas del tramo Maisí-Guantánamo, y por otra una zona transitoria con el distrito Baracoa.

Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. colocan el límite Norte del distrito en Punta Majana, unos 3 km al Sureste de la Bahía de Baracoa, aunque estos últimos plantean en el texto que “la región continúa como una franja estrecha a lo largo de la costa Norte hasta Navas”, con lo que se adentran otros 20 km en una de las regiones más húmedas de Cuba (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ). Para el límite Norte del distrito, en este trabajo se tomó la desembocadura del rio Yumurí (Fig. 3D), de acuerdo con el criterio de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63., Del Risco y Vandama, (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana., y López (2013)López Almirall A. 2013. Contribución al catálogo de flora cubana: endemismos de suelos derivados de ofiolitas. Botanica Complutensis. 37: 135-152., a poco más de 17 km en línea recta al Sureste de la Bahía de Baracoa, con lo que se descartan por completo las regiones más húmedas al Norte, criterio con el que coinciden López et al. (1992)López Almirall A, Rodríguez MCárdenas A. 1992. El endemismo vegetal en Maisí-Guantánamo (Cuba oriental). Fontqueria. 36: 399-420., quienes resaltan las grandes diferencias climáticas entre el noroccidente de Maisí y el resto del distrito, acorde con el límite bioclimático que fija Vilamajó (1989)Vilamajó D. 1989. Bioclima. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba: Sección X-1. Instituto de Geografía. Academia de Ciencias de Cuba, La Habana. para la región en ese mismo punto.

Figura 3.  (A) Terrazas de Punta Maisí (B) formaciones geológicas (C) índice de aridez en (D) Distrito Costa meridional de Maisí-Guantánamo.
Figure 3.  (A) Punta Maisí Terraces (B) geological formations (C) aridity index in (D) Maisí-Guantánamo Southern Coast District.

Distrito Yunque de Baracoa

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Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. localiza al Yunque de Baracoa entre la desembocadura de los ríos Duaba y Toa, dentro de su distrito Baracoa. Sin embargo, al tratar los centros de endemismos locales de la zona destaca, junto a Bisse (1980)Bisse J. 1980. La subdivisión florística de la región nor-oriental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 1: 11-18. y Borhidi (1985)Borhidi A. 1985. The phytogeographic survey of Cuba. I. The phytogeographic characteristics and evolution of the flora of Cuba. Acta Botanica Hungarica. 31: 3-34., su concentración en endémicos locales, testimonio del aislamiento post-Plioceno que resulta de la existencia de un macizo calizo rodeado por un complejo metamórfico y ultramáfico (Conectando Paisajes, 2018Conectando Paisajes. 2018. Ordenamiento ambiental. Región especial de desarrollo sostenible Nipe Sagua Baracoa. Disponible en: http://repositorio.geotech.cu/jspui/handle/1234/4295 (consultado: 12 de noviembre 2022).). Esta particularidad lo convierte en el centro evolutivo más rico de sus alrededores (Borhidi, 1985Borhidi A. 1985. The phytogeographic survey of Cuba. I. The phytogeographic characteristics and evolution of the flora of Cuba. Acta Botanica Hungarica. 31: 3-34.), que lo señala entre los ecosistemas de montaña de la región oriental con mayor riqueza potencial (Fuentes et al., 2019Fuentes Marrero IM, González Oliva L, Baró Oviedo I, González Echevarría MTMancina González CA. 2019. Efecto potencial del cambio climático sobre la distribución de plantas asociadas a bosques húmedos del oriente de Cuba. Acta Botánica Cubana. 218: 160-170.).

Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana., por su parte, separan en su regionalización florística al Yunque de Baracoa como distrito independiente, dentro del sector Cayo Rey-Nibujón en el que predomina la flora de calizas. En el mapa final, escala 1:3.000.000, dibujan un polígono que abarca hasta la costa al Norte, pero que al digitalizarse deja a la altura homónima poco más de 800 m fuera del área, error generalizado entre los trabajos de este tipo realizados antes del empleo de los Sistemas de Información Geográfica (Cejas-Rodríguez y Geler-Roffe, 2023aCejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023a. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. I. Cuba Occidental. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e01.) (Fig. 4A). En nuestro trabajo se sigue el criterio de estos autores, y para delinear el trazo de los límites distritales se toma como fuente el Plan de Manejo de este Elemento Natural Destacado (Díaz et al., 2020Díaz Romero J, Borges Frómeta N, Campos Arias E.M, Galano Machado L., Suárez Núñez M.S, Lobaina Durán R., et al. 2020. Plan de Manejo Elemento Natural Destacado Yunque de Baracoa 2021-2025. Ministerio de la Agricultura. Empresa Nacional Para la Protección de la Flora y la Fauna Guantánamo.) (Fig. 4B), al que solo se agregó hacia el extremo Noreste, la prolongación de las Formaciones Castillo de los Indios y Yateras sobre las que se encuentra el propio Yunque de Baracoa.

De acuerdo entonces con Díaz et al. (2020)Díaz Romero J, Borges Frómeta N, Campos Arias E.M, Galano Machado L., Suárez Núñez M.S, Lobaina Durán R., et al. 2020. Plan de Manejo Elemento Natural Destacado Yunque de Baracoa 2021-2025. Ministerio de la Agricultura. Empresa Nacional Para la Protección de la Flora y la Fauna Guantánamo., el distrito limita al Norte con Bernardo, Tabajó y Los Cacaos, al Este con Sabana de Duaba y Santa Rosa, al Sur con el río Duaba y al Oeste con Arroyo Blanco y Cedrones; de forma que incluyen sitios aledaños como el Alto o Loma de los Guineos, 400 a 500 msnm, y el charrascal de la Ermita, 150 a 200 msnm, al Suroeste y Sureste respectivamente del Yunque, que se aceptan en este trabajo por el grado de conservación de los mismos (Díaz Dumas, 1987Díaz Dumas MA. 1987. Notas florísticas sobre las Orquídeas de la región de Baracoa (provincia Guantánamo). Revista del Jardín Botánico Nacional. 8: 19-26.), y ser sitios de colectas de especímenes únicos como Psychotria ermitensis, descrito en fecha reciente (Borhidi et al., 2016Borhidi A, Oviedo Prieto RFernández Zequeira M. 2016. Nuevos resultados de la revisión taxonómica de los géneros Palicourea y Psychotria (Rubiaceae, Psychotrieae) en Cuba. Acta Botanica Hungarica. 58: 1-48.). Díaz et al. (2020)Díaz Romero J, Borges Frómeta N, Campos Arias E.M, Galano Machado L., Suárez Núñez M.S, Lobaina Durán R., et al. 2020. Plan de Manejo Elemento Natural Destacado Yunque de Baracoa 2021-2025. Ministerio de la Agricultura. Empresa Nacional Para la Protección de la Flora y la Fauna Guantánamo. recogen la existencia de seis Formaciones: Yateras y Castillo de los Indios, ya mencionadas, más Río Macío, Farola y Bucuey; todo ello rodeado por las Ofiolitas del complejo Moa-Baracoa y metavulcanitas del grupo Sierra del Purial. Estos autores destacan que se desarrollan un gran número de formas del relieve, entre ellas un pseudocarso sobre rocas ultrabásicas, no repetido, al menos a escala nacional.

Figura 4.  (A) Distrito Yunque de Baracoa (B) Límites del Elemento Natural Destacado Yunque de Baracoa y (C) Distrito Baracoa.
Figure 4.  (A) Yunque de Baracoa District, (B) Boundaries of the Outstanding Natural Element: Yunque de Baracoa, and (C) Baracoa District.

Como se mencionó, por su singularidad es registrado como Elemento Natural Destacado de Significación Nacional por el Centro Nacional de Áreas Protegidas (2013)Centro Nacional de Áreas Protegidas. 2013. Plan del Sistema Nacional de Áreas Protegidas 2014-2020. Ministerio de Ciencias Tecnología y Medio Ambiente, La Habana.; constituye uno de los núcleos de la Reserva de la Biosfera Cuchillas del Toa (Díaz et al., 2020Díaz Romero J, Borges Frómeta N, Campos Arias E.M, Galano Machado L., Suárez Núñez M.S, Lobaina Durán R., et al. 2020. Plan de Manejo Elemento Natural Destacado Yunque de Baracoa 2021-2025. Ministerio de la Agricultura. Empresa Nacional Para la Protección de la Flora y la Fauna Guantánamo.) e identificado entre las áreas que concentran valores importantes que deben ser protegidos con urgencia, tanto a través del diseño de áreas protegidas como por la declaración legal de las propuestas actualmente (Hernández, 2004Hernández EH. 2004. Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Editora Geotech. Convención Trópico 2004. II Congreso de Geografía Tropical, La Habana. ), a la vez que entre las localidades con mayor concentración de especies amenazadas (Conectando Paisajes, 2018Conectando Paisajes. 2018. Ordenamiento ambiental. Región especial de desarrollo sostenible Nipe Sagua Baracoa. Disponible en: http://repositorio.geotech.cu/jspui/handle/1234/4295 (consultado: 12 de noviembre 2022).) del oriente cubano. Iturralde-Vinent (2022)Iturralde-Vinent MA. 2022. Karst de montaña en Cuba: sombreros kársticos - Cuba Subterránea. Disponible en: http://www.redciencia.cu/geobiblio/paper/2020_iturralde_sombreros-karsticos-Cuba-Subterranea.pdf (consultado: 13 de octubre 2023). cita al Yunque de Baracoa como ejemplo por excelencia de las elevaciones con sombreros de calizas, mientras que Guerra et al. (2018)Guerra Santisteban D, Valdés Mariño Y, Gutiérrez Domech R. 2018. Evaluación de los sitios de interés geológico en el municipio de Baracoa, Guantánamo. Ciencia y Progreso. 3: 180-189. , proponen al aquí tratado como Monumento Nacional, entre cuatro de 14 geositios evaluados, debido a sus atractivos visuales y turísticos, originalidad y diversidad de vida. En este último aspecto, Díaz et al. (2020)Díaz Romero J, Borges Frómeta N, Campos Arias E.M, Galano Machado L., Suárez Núñez M.S, Lobaina Durán R., et al. 2020. Plan de Manejo Elemento Natural Destacado Yunque de Baracoa 2021-2025. Ministerio de la Agricultura. Empresa Nacional Para la Protección de la Flora y la Fauna Guantánamo. listan para el área 848 especies botánicas, entre musgos, hepáticas, helechos y fanerógamas, de ellas un 15% endemismos. Al actualizar dicha compilación con la “Lista de las fanerógamas (plantas con flores) de Cuba” (Cejas-Rodríguez et al., 2018Cejas-Rodríguez F, Correoso Hechavarria A, Alonso Bango D, Rodríguez Benítez G, Zamora Pérez I, Ley Rivas JF. et al. 2018. Sistema de Información virtual para la gestión de la información y del conocimiento sobre diversidad biológica y el medio ambiente en Cuba I (P211LH005-011). Instituto de Geografía Tropical. Disponible en http://repositorio.geotech.cu/jspui/handle/1234/3927 (consultado: 12 de febrero 2023).) se agregan otros once registros aportados por la misma, y de su actualización resultan 514 fanerógamas presentes en el Yunque de Baracoa, de ellas 98 endemismos y 152 no o dudosamente indígenas. De esta lista, a 66 especies les ha sido asignada alguna categoría de amenaza (70% de ellas endemismos) mientras otras 137 son consideradas de Poca Preocupación o sin suficientes datos para evaluarlas. Sería interesante estudiar la relación y posible extensión a las áreas calizas cercanas.

Distrito Baracoa

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Este distrito es eminentemente calcáreo, con pinares y afloramientos silíceos intercalados (León, 1946León Hno. 1946. Flora de Cuba I. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio “De La Salle”. No. 8, La Habana.), en el que Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. contiene al Yunque de Baracoa y "Sierras (calizas cársicas)", a los que sin embargo no incluye en su trazo, que apenas llega a la curva de nivel de 200 msnm de las estribaciones que lo circundan, más el tramo costero al occidente de Baracoa, y comienza en la bahía de Sigua, punto en el que casi coinciden Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana. en un rango de aproximadamente 5 km. Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. no reconocen a este distrito, y mencionan que el Distrito Costa meridional de Maisí-Guantánamo “continúa como una franja estrecha a lo largo de la costa Norte hasta Navas”, con lo que se adentran otros 20 km en una de las regiones más húmedas de Cuba (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ); mientras que López (2013)López Almirall A. 2013. Contribución al catálogo de flora cubana: endemismos de suelos derivados de ofiolitas. Botanica Complutensis. 37: 135-152., limita su propuesta a la bahía de Taco, con mayor presencia de ofiolitas y rocas metamórficas.

Hacia el Este, todos los autores, con la excepción mencionada de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. , llegan hasta la Boca del Yumurí, mientras hacia el interior del territorio avanzan aproximadamente hasta la curva de nivel 100-200 msnm, entre 2 y 4 km (Del Risco y Vandama, 1989Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.; López, 2013López Almirall A. 2013. Contribución al catálogo de flora cubana: endemismos de suelos derivados de ofiolitas. Botanica Complutensis. 37: 135-152.) hasta 12 km (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.). En este trabajo se toma como límite Oeste para el distrito Cayo Güin, y se extiende hasta Boca de Yumurí, teniendo como núcleo la Formación Cabacú (Fig. 4C).

Distrito Sierra Maestra (Maestricum)

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Sierra Maestra, el primero de los distritos montañosos que aquí se discuten, se caracteriza por asentarse sobre rocas vulcanógenas (Mateo et al., 2019Mateo J.M, Hernández D, Veranes A, Celeiro MAcevedo P. 2019. Regionalización Geográfica 1: 1000 000 LV Aniversario, La Habana.) (Fig. 5A) bordeadas en la base por formaciones calizas. León (1946)León Hno. 1946. Flora de Cuba I. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio “De La Salle”. No. 8, La Habana. reconoce que, aunque este distrito posee un buen número de especies endémicas, las mismas son bastante homogéneas, alteradas solo por la diferencia de altitud; que dicho autor divide por pisos de vegetación: el piso inferior o de los "Yayales", "Manacales" hasta 500 m., y de "Fangales” de 500 a 900 m.; y de aquí hasta 1300 msnm. Estos últimos son para Borhidi la zona de vegetación culminante por encima de los 800 m de altitud, con similitudes en Sierra Maestra, Escambray y Sierra del Purial, así como en algunos puntos mesoclimáticos de Moa, Sierra del Cristal y Baracoa. Desde los 1300 hasta los 2000 msnm, fuera de los límites altitudinales que se fijan para el distrito, comienza el "Monte fresco",

Aunque el factor orográfico constituye el principal criterio para delimitar este distrito, que alberga las mayores alturas del archipiélago, es notable el predominio de formaciones con un origen volcánico, sólo presentes en este macizo: Formación Farallón Grande y Pilón (en el extremo Oeste), Grupo El Cobre, mayoritario en el macizo, y Hongolosongo, más al Este, los tres últimos sosteniendo suelos marrones tropicales hasta una elevación media de 600 msnm y luego suelos montanos rojo amarillentos hasta 1300 msnm. Hacia las estribaciones Norte aparece la Formación El Caney, conformada mayormente por tobas, tufitas y calizas tobáceas, entre otras, que sostienen suelos montanos amarillos hasta 1300 msnm. Por último, y encima de los 1700 msnm, aparecen depósitos aluviales de arenas arcillosas, arenas, limos con gravas y guijarros polimícticos, con predominio de suelos montano pardo amarillento, reemplazados por suelos marrones en los picos (Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ; IGP/SGC, 2007IGP/SGC (Instituto de Geología y Paleontología/ Servicio Geológico de Cuba). 2007. Mapa Geológico de Cuba a escala 1: 100 000. La Habana.).

Hacia el Sur de las elevaciones más altas pueden aparecer áreas de granodioritas; mientras hacia la costa Sur se presentan dioritas, dioritas cuarcíferas y granodioritas, compartidas mayormente por los sistemas montañosos centro-orientales, e incluso parches de arenisca que pueden extenderse hasta 1800 m en las laderas Norte del Turquino, en las que aparece un pino "extrazonal" (Pinus maestraensis, hoy considerado en la sinonimia de Pinus cubensis). En este trabajo se entiende como Sierra Maestra el área que, circundada por la curva de nivel con valor 150-200 msnm, se extiende unos 180 km desde Alegría de Pio hasta Puerto Boniato, e incluye un área húmeda (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ) desde los Picos la Calentura-El Cafetal, hasta las cabezadas del Río Caney, con una pequeña extensión en dirección a Nima-Nima, sin incluir la cordillera del Turquino, que se trata a continuación (Fig. 5B).

Figura 5.  (A) Distribución de rocas vulcanógenas en Cuba Oriental, (B) Distrito Sierra Maestra y (C) Distrito Cordillera del Turquino.
Figure 5.  (A) Distribution of volcanogenic rocks in Eastern Cuba, (B) Sierra Maestra District and (C) Cordillera del Turquino District.

Distrito Cordillera del Turquino (Turquinense)

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Se mencionó que León (1946)León Hno. 1946. Flora de Cuba I. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio “De La Salle”. No. 8, La Habana. nombra un "monte fresco" sobre las altas crestas más o menos escarpadas de la Sierra Maestra, de 1300 a 2000 msnm, donde la circulación de los vientos entre la vegetación más baja y menos densa conlleva a una menor humedad que en sus zonas más bajas. En el área ocurren depósitos aluviales, de arenas arcillosas, arenas, limos con gravas y guijarros polimícticos (Albert y López, 1986Albert D, López A. 1986. Distribución de las fanerógamas endémicas de Sierra Maestra. Reporte Investigación del Instituto de Botánica. 11: 1-27.) y aunque Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. no lo deslindan en su esquema fitogeográfico, si nombran entre los 1600-1900 msnm al bosque nublado, que identifican en parte al "monte fresco", que circunscriben a las altas montañas del grupo del Pico Turquino y el Pico Bayamesa. A partir del Alto del Cardero, en los acantilados Sur y Este del Turquino, entre 1800 y 1970 msnm, dichos autores señalan bosques y matorrales que equiparan con los matorrales alpinos centroamericanos, y a los que nombra Elfin o de duendes, al parecer por la apariencia “mágica” que le pueden conferir las nubes bajas atrapadas entre la vegetación. En estas formaciones se acumulan los endemismos vegetales del Turquino, con aproximadamente 25 endémicos locales (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.; López y Cárdenas, l994López Almirall A, Cárdenas A. 1994. El endemismo vegetal del Turquino (Cuba Oriental). Fontqueria. 39. 395-431.), también concentrados en las cumbres de esta región: Bayamesa, Palma Mocha y Loma del Gato.

Para Del Corral (1944)Del Corral JI. 1944. Terrazas pleistocénicas cubanas. Compañía Editora de Libros y Folletos, La Habana., la cordillera de Turquino se extiende desde la vecindad de Cabo Cruz a la Bahía de Santiago, en una distancia de 160 kilómetros, con un ancho variable de 8 a 30 kilómetros, mientras que para este trabajo se decidió tomar aproximadamente la cota de altura de más de 1000 msnm, por lo que el distrito está conformado por fragmentos (Fig. 5C) entre los que se interponen zonas más bajas (Fig. 5C). Como aclaran Cejas-Rodríguez y Geler-Roffe (2023a)Cejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023a. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. I. Cuba Occidental. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e01., aunque esta fragmentación es excepcional para las regionalizaciones fitogeográficas anteriores, concuerda con el objetivo de la investigación.

Distrito Gran Piedra (Piedraense)

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La Gran Piedra comparte con la Sierra Maestra el asentarse sobre rocas vulcanógenas (Mateo et al., 2019Mateo J.M, Hernández D, Veranes A, Celeiro MAcevedo P. 2019. Regionalización Geográfica 1: 1000 000 LV Aniversario, La Habana.), una cordillera de piedra caliza cubierta por granodiorita, como la describen Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. , con suelos pardos tropicales hasta los 800 m a los que continúan suelos montanos de color rojo amarillento. Este macizo comienza unos 20 kilómetros al Este de la Cordillera de Pico Turquino, en el lado opuesto de la bahía de Santiago de Cuba, de donde se extiende hacia el Este por 35 kilómetros, y llega casi a la Bahía de Guantánamo, alcanzando una altura de 1.200 msnm en el pico homónimo (Del Corral, 1944Del Corral JI. 1944. Terrazas pleistocénicas cubanas. Compañía Editora de Libros y Folletos, La Habana.). Esta altitud y clima similar al de la Sierra Maestra, le confieren una zonificación similar, aunque no tan marcada como la del distrito anterior (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.; Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ).

Al Norte de la cordillera de la Gran Piedra, separada por el valle del río Baconao, corren las montañas calizas de la Mesa de Santa María de Loreto, que se extienden hacia el Oeste 25 kilómetros desde el Paso de Barbacoa. Estructuralmente independiente del bloque de la Gran Piedra, tiene 21 kilómetros de largo y 580 metros de elevación máxima. En realidad, el conocimiento de la flora de la Meseta de Santa María del Loreto es escaso y su flora autóctona está prácticamente destruida por la acción humana, de acuerdo con Oviedo et al. (1988)Oviedo Prieto R, Nápoles Ricardo NE, Vilamajó Alberdi D, García Rivera EE.Bastart Ortíz JA. 1988. Flora de Santa María del Loreto, Parque Baconao, Santiago de Cuba. Acta Botánica Cubana. 60: 1-20. quienes encontraron en sus colectas especies afines con las comunidades costeras y subcosteras al Sur, aunque citan a J. Bisse en cuanto a que la mayor relación florística de este complejo debe ser con el macizo montañoso Nororiental, principalmente con Pinares de Mayarí, sin mencionar para nada a la cordillera que corre al Sur de la misma.

En su esquema, Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. separan por completo a la Cordillera de la Bran Piedra al Oeste y comprenden, al menos de acuerdo con el trazo de su regionalización fitogeográfica, tanto sus estribaciones como a la Mesa de Santa María de Loreto, ya mencionada. Mientras que Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. delinea al distrito como un islote constituido por la Sierra de la Gran Piedra, criterio que se sigue en este trabajo, en el que se toma como límite la curva de nivel con valor 150-200 msnm, no sin aconsejar profundizar en estudios fitosociológicos del área (Fig. 6A).

Distrito Mogotes de Baire (Tablaense)

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Este distrito es solo reconocido por Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. y Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana., basados en la presencia de colinas cónicas constituidas por estratos volcánico-sedimentarios (calcáreos) (Núñez, 1968Núñez Jiménez A. 1968. Carsos de Cuba. Serie Espeleológica y Carsológica. 2: 1-47.), de 400-600 m de altura con paredes rocosas perpendiculares, para los que Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. establecen una relación remota con los mogotes de Nipe y la flora de las terrazas calizas de Cabo Cruz. Dichos autores achacan al aislamiento geográfico la presencia de una flora muy rica, con más de diez especies endémicas locales (Borhidi, 1983Borhidi A. 1983. New names and new species in the flora of Cuba and Antilles, III. Acta Botanica Hungarica. 29: 181-215.; Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ).

Para determinar sus límites, desde la cota de los 120 msnm al Norte del distrito, este trabajo se basa en su litología, compuesta casi enteramente por la Formación Charco Redondo, calizas compactas órgano - detríticas, fosilíferas, de color variable, que aparece en pequeños parches en otras zonas como las montañas septentrionales de Oriente y el Valle Central (Fig. 6B).

Distrito Valle Central de Oriente

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El río Cauto tiene sus fuentes en la Cordillera de Turquino, a corta distancia al Oeste de la Loma del Gato, de donde corre hacia el Norte a reunirse con los ríos Cañas y Guaninicúm, gira hacia el Oeste y desemboca en el ancho delta que ha construido en el Golfo de Guacanayabo (Del Corral, 1944Del Corral JI. 1944. Terrazas pleistocénicas cubanas. Compañía Editora de Libros y Folletos, La Habana.). A pesar de lo extenso del área, carece de endémicos propios; incluso de aquellos propios de Cuba Centro-Oriental, a la que sin embargo se asemeja su flora, y de la que solo quedan unos pocos rodales degradados de los extensos bosques de galería similares a la selva tropical, donde la vegetación natural es sustituida por vegetaciones ruderales y plantaciones, en las que la erosión puede llegar a ser intensa (Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ). Tampoco están representados la mayoría de los endémicos de Cuba Oriental (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.), lo que puede ser la causa de que, a pesar de que el límite entre ambos subsectores es continuo, los autores que han trabajado la fitogeografía del área los mantienen como entidades diferentes.

La conjunción de esta zona aluvial, con excepción del delta, y la Formación San Luis (Fig. 6C), esta última en contraste con el vulcanismo dominante que la rodea, junto a amplias representaciones de las Formaciones Cauto, Camarones y Puerto Boniato, determinan la conformación de este distrito, que hace mantener la propuesta de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63., quien traza su límite Oeste cerca del tramo del río Cauto que va de Palma Soriano al Embalse Protesta de Baraguá. Este trabajo se decanta por la línea que va de Baire hasta el embalse antes mencionado; comienzo de la formación San Luis y de una de las zonas más jóvenes de Cuba, con suelos negros tropicales y aluviales que tienden a convertirse en suelos alcalinos (Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ).

Figura 6.  (A) Distrito Gran Piedra (B) Distrito Mogotes de Baire (C) distribución de la formación San Luis en el (D) Distrito Valle Central de Oriente.
Figure 6.  (A) Gran Piedra District (B) Mogotes de Baire District (C) distribution of the San Luis Formation in the (D) Oriente Central Valley District.

Desde este punto recorre todo el Norte de los distritos Mogotes de Baire, Sierra Maestra y Gran Piedra. Para su límite Este, Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. toma Hatibonico, mitad superior de la bahía de Guantánamo y Yateritas. En este trabajo, de acuerdo con Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana., se llega al sudeste hasta los alrededores de Palenque, pasa por Casimba y continua hasta Canabacoa, a orillas del Embalse La Yaya. Es aquí donde limita con el distrito Costa Meridional de Maisí-Guantánamo (Guantanamense), más o menos en la curva de nivel con valor 120 msnm; y desecha la continuación de las Formaciones San Luis, Camarones y Puerto Boniato en las franjas subhúmeda seca y semiárida (Vázquez, 2019Vázquez Montenegro RJ. 2019. Índice de Aridez (Precipitación/Evapotranspiración de referencia) 1981 - 2010. Escala 1: 1000 000. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0., Formato Multimedia, Instituto de Geografía Tropical, La Habana. ) del Sudeste de Cuba, como parte del Distrito (xerofítico) de la costa meridional de Maisí-Guantánamo (Guantanamense) (Fig. 6D).

Distrito Colinas del borde septentrional del Valle Central (de Oriente)

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La escasez de endemismos propios, a semejanza de lo que ocurre en el Valle Central de Oriente, hace que la delimitación entre ambos distritos sea muy tenue (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.). No ocurre lo mismo con su relieve, en este caso de conos y mesetas calizas anchas y escalonadas, y la litología que los sostiene.

El distrito comienza en los que Reyes y Acosta (2018)Reyes OJ, Acosta Cantillo F. 2018. Fitocenosis más conspicuas en los cerros del arco calcáreo de Nipe y en las Alturas del Segundo Frente, Cuba. Foresta Veracruzana. 20: 15-22. llaman Arco Calcáreo de Nipe, alrededor del borde Oeste-Suroeste de la Sierra de Nipe (Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ; Del Risco y Vandama, 1989Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.), en la zona que comprende las localidades de Farallón de Birán - Jimbambay - Bio Arriba - Pinalito, donde aparecen elevaciones mogotiformes. Desde aquí, con un bosque semideciduo mesófilo que crece sobre el diente de perro de la formación Charco Redondo, enlaza con las Alturas del Segundo Frente (La Caoba), pequeños altiplanos donde rocas calizas se asocian con núcleos de roca ígnea (Bisse, 1980Bisse J. 1980. La subdivisión florística de la región nor-oriental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 1: 11-18. ). Cubre entonces la mitad Noroeste del Distrito Valle Central de Oriente, sobre suelos poco evolucionados (Conectando Paisajes, 2018Conectando Paisajes. 2018. Ordenamiento ambiental. Región especial de desarrollo sostenible Nipe Sagua Baracoa. Disponible en: http://repositorio.geotech.cu/jspui/handle/1234/4295 (consultado: 12 de noviembre 2022).) sobre las Formaciones Miranda, Mícara y Sagua, e intrusiones de la Formación Puerto Boniato desde el Sur (Fig. 7A).

Continúa hacia el Este con suelos pardos (Conectando Paisajes, 2018Conectando Paisajes. 2018. Ordenamiento ambiental. Región especial de desarrollo sostenible Nipe Sagua Baracoa. Disponible en: http://repositorio.geotech.cu/jspui/handle/1234/4295 (consultado: 12 de noviembre 2022).) sobre las Formaciones Bucuey y San Luis, agrega la Sierra de Canasta, también sobre la Formación Charco Redondo, por lo que no es de extrañar su afinidad con la manigua costera de Guantánamo (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.).

Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana. terminan su distrito Cayo Rey-La Caoba a la altura de Jirimías-Alcarraza-Madre Vieja; mientras que Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. continúan el distrito hasta Yateras, donde aumentan las intrusiones serpentiníticas que a menudo alcanzan la superficie de las mesetas de piedra caliza. A diferencia de dichos autores, en este trabajo el área del distrito gira al Sur a la altura de El Salado, sobre la Formación Maguey, a lo largo de las márgenes del río Yateras casi hasta su desembocadura (Fig. 7B), con lo que se acerca al patrón propuesto por Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63., quien sigue igual dirección más al Este, por la zona de Mesa de Meneses-Sierra de Mariana.

Figura 7.  (A) Formaciones geológicas comunes en el (B) Distrito Colinas del borde septentrional del Valle Central (de Oriente).
Figure 7.  (A) Common geologic formations in the (B) Hills District of the northern edge of the Central Valley (Eastern).

Distrito Central de las montañas septentrionales de Oriente (Santa Catalina)

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Este distrito abarca desde colinas con alturas de hasta 800 msnm en la zona de Nuevo Mundo-Guayabal del Perú, y en general no destaca por la abundancia de endemismos (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.), con la notable excepción, hacia el centro, del grupo Monte Verde-Montecristo-Monte Líbano; probable nodo principal de las rutas migratorias durante el desarrollo de la flora oriental. Gracias a la mezcla de serpentinitas, suelos lateríticos y rocas calcáreas, que inducen al encuentro de las floras tanto serpentina, derivada del territorio de las Cuchillas de Toa; como de calizas y elementos semidesérticos de la xenotermia (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.; Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ), muchos de ellos relacionados con los territorios meridionales de Maisí-Guantánamo y Sierra de la Canasta. Monte Verde, en particular, destaca por la cantidad de endemismos locales que en él se reportan.

Si bien en el área central y meridional del distrito los límites son poco pronunciados respecto a sus distritos vecinos, hacia el Norte se configura una franja constituida por las Formaciones Palma Mocha, Castillo de los Indios, La Picota y Sagua, cuya litología la convierte en barrera para la ruta migratoria de los endemismos de charrascales y pinares que se asientan en las ofiolitas al Oeste y Este, lo que ayuda a interpretar las diferencias florísticas que ocurren entre Sierra Cristal y los distritos ofiolíticos más al Este (Fig. 8A).

Hacia el centro del distrito, el altiplano Calizo de Guaso constituye la elevación caliza más alta de Cuba (Bisse, 1980Bisse J. 1980. La subdivisión florística de la región nor-oriental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 1: 11-18. ), con una ventana geológica cercana de roca ultrabásica, ocupada por numerosos endemismos provenientes del Norte. En esta zona, se distribuyen las Formaciones Charco Redondo, Yateras, Maguey y San Luis, dando origen en lo fundamental a los suelos pardos con carbonatos, fersialíticos, pardo rojizos y ferralíticos, que se sitúan por lo general sobre calizas suave y dura (Salles, 2004Salles Fonseca ME. 2004. Plan General de Ordenamiento Territorial del Municipio Yateras. Editora Geotech. IV Congreso Nacional de Geografía. Ordenamiento Territorial, Urbanismo y Población.), entre los que aparecen afloramientos de serpentinitas en los Pinares de Montecristo y al Noroeste de Felicidad de Yateras, mientras la Formación Miranda y el Miembro Cilindro conforman su límite oriental. Si bien Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63., Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. y Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana. casi coinciden en situar el límite Sur del distrito cerca del primer tramo del río San Andrés, en este trabajo se decidió continuar la Formación Yateras, acompañada por partes de las Formaciones Maguey y San Luis, a través del altiplano de Mariana, delimitado al Oeste por el valle de Caujerí (Bisse, 1980Bisse J. 1980. La subdivisión florística de la región nor-oriental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 1: 11-18. ), mientras en su falda Sur desarrolla una de las zonas xeromorfas más remarcadas de la flora y vegetación de Cuba, hasta la ladera Norte de Sierra de Baitiquirí (Fig. 8B).

Figura 8.  (A) Formaciones geológicas comunes en los (B) Distrito Central de las montañas septentrionales de Oriente (Santa Catalina) y Distrito Sierra de Imías.
Figure 8.  (A) Geological formations common in the (B) Central District of the northern mountains of Oriente (Santa Catalina) and Sierra de Imías District.

Distrito Sierra de Imías (Purialense)

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Entre el Pico Galano, en el Noroeste, y las Sierras de Imías y del Purial, en el Sureste, dominan las rocas metamórficas de la Formación Bucuey (Fig. 8A), con el río Sabanalamar como límite Oeste y un arco serpentínico al Norte y Noroeste, en una zona marcadamente montañosa, que llega a sobrepasar los 1100 metros de altitud, y por tanto puede exhibir desde bosques nublados hasta mesofíticos que recuerdan a la Sierra Maestra (Bisse, 1980Bisse J. 1980. La subdivisión florística de la región nor-oriental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 1: 11-18. ). Hacia el extremo Este, en las mesetas jurásicocársicas de las Formaciones Cabo Cruz y Sierra Verde sometidas a la sombra pluvial de la zona, ocurre un xerofitismo pronunciado, que continua hasta curva de nivel con valor 120 msnm, limitando con la costa meridional de Maisí-Guantánamo, y que coincide con la cuarta terraza de las nueve mencionadas por el Hno. León para Maisí, Cuesta del Lindero (o del Palo) (de 130 a 180 m de altura), en la que por partes ya aparece la Formación Cabo Cruz (Fig. 8B).

Distrito Sierra de Nipe (Nipense)

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Desde el punto de vista geomorfológico la región de Nipe-Sagua-Baracoa constituye el espacio más complejo de la isla de Cuba y sus partes más altas comprende las morfoestructuras Sierra de Nipe; Alturas del Segundo Frente; Sierra del Cristal; Alturas y Sierras de Sagua de Tánamo; Alturas de Moa; Cuchillas del Toa; y Cuchillas y Mesas de Baracoa-Imías (Conectando Paisajes, 2018Conectando Paisajes. 2018. Ordenamiento ambiental. Región especial de desarrollo sostenible Nipe Sagua Baracoa. Disponible en: http://repositorio.geotech.cu/jspui/handle/1234/4295 (consultado: 12 de noviembre 2022).). Borhidi (1988)Borhidi A. 1988. El efecto ecológico de la roca serpentina a la flora y vegetación de Cuba. Acta Botanica Hungarica. 34: 123-174. trata extensamente la importancia ecológica que sobre la flora y la vegetación tienen las ofiolitas, a la cual los botánicos cubanos identifican de forma indistinta como limonitas o serpentinas (López, 2005López Almirall A. 2005. Nueva perspectiva para la regionalización fitogeográfica de Cuba: Definición de los sectores. En: Llorente Bousquets J, Morrone JJ (eds.), Regionalización biogeográfica en lberoamerica y típicos afines: Primeras Jornadas Biogeográficas de la Red lberoamericana de Biogeografía y Entomología Sistemática, 417-428, RIBES Xll, 1-CYTED.). Precisamente en Cuba Oriental se presentan los afloramientos más extensos de estas rocas metamórficas ultrabásicas (Berazaín, 1976; Borhidi, 1988Borhidi A. 1988. El efecto ecológico de la roca serpentina a la flora y vegetación de Cuba. Acta Botanica Hungarica. 34: 123-174. ; 1991Borhidi A. 1991. Phytogeography and Vegetation Ecology of Cuba. Akadémiai Kiadó, Budapest.; Formell, 1989Formell Cortina F. 1989. Geología. 1:1.000.000. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Sección III 1. Editado por el Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Cuba y por el Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana. ) (Fig. 9A), con una composición petrográfica básica compartida con las ofiolitas de Camagüey (Martínez y Reyes, 2015Martínez Quesada EReyes Domínguez OJ. 2015. Caracterización de la vegetación de la meseta de San Felipe. Revista del Jardín Botánico Nacional. 36: 19-30.; IGP/SGC, 2007IGP/SGC (Instituto de Geología y Paleontología/ Servicio Geológico de Cuba). 2007. Mapa Geológico de Cuba a escala 1: 100 000. La Habana.), de las que se diferencian por las alturas en que se ubican, entre 1000 y 1330 msnm (León, 1946León Hno. 1946. Flora de Cuba I. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio “De La Salle”. No. 8, La Habana.), por su antigüedad, con algunos terrenos emergidos en el Terciario temprano; y por tanto, hogar de algunos de los biotopos más antiguos del archipiélago (Iturralde-Vinent, 1982Iturralde-Vinent MA. 1982. Aspectos geológicos de la biogeografía de Cuba. Ciencia de la Tierra y del Espacio. 5: 85-100.), sumada a una precipitación anual que oscila entre 1200 y 2300 mm (Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ). No obstante, el contingente florístico, en lo fundamental sus endemismos, permiten distinguir entre la Sierras de Nipe, de Cristal y de Moa-Toa-Baracoa; y aunque son innegables las semejanzas entre las mismas, puede ocurrir que la Sierra de Nipe tenga especies exclusivas compartidas con Moa, que estén ausentes de la Sierra de Cristal situada entre ambas.

La Sierra de Nipe en particular, se presenta como una meseta a 600 m de altitud, cubierta en su parte superior por antiguos suelos fósiles ferralíticos y ferríticos (Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ), donde predominan pinares de Pinus cubensis y charrascales (Samek, 1967), suelos cuya erosión en las crestas de la meseta se mezclan con rendzinas más reciente; mientras que las laderas, con cañones estrechos y profundos, se cubren por la deriva húmica (Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ). Son de particular interés la riqueza florística de estos pinares y charrascales en los que se concentra la mayoría de los endemismos (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.), tanto hacia los valles, e.g., Río Piloto, como hacia los picos y crestas, en Loma Mensura, Loma Bandera y Loma Winche, mientras que a lo largo de los cursos de agua se desarrollen selvas semiáridas (Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ). En toda la región, desafortunadamente, aparecen "sabanas serpentinas montanas" de acuerdo con Carabia (1945) (citado en López, 2013López Almirall A. 2013. Contribución al catálogo de flora cubana: endemismos de suelos derivados de ofiolitas. Botanica Complutensis. 37: 135-152.), resultado de la deforestación de los pinares.

No es paradójico entonces que, gracias a estas singularidades, los distritos serpentiníticos estén claramente definidos y limitados, no solo por presentar un buen número de endemismos propios (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.; Borhidi y Muñiz,1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ), sino también porque la validación cartográfica de sus límites se simplifica con el empleo de la demarcación del complejo ofiolítico de Núñez e Iturralde-Vinent (2019)Núñez Cambra K, Iturralde-Vinent MA. 2019. Constitución Geológica. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0. Formato Multimedia. Instituto de Geografía Tropical, La Habana. . Sobre el terreno, el distrito Sierra de Nipe limita por el Norte con la Llanura Aluvial de Nipe, siguiendo el arco desde Shanghai-Piedra Gorda, hasta el Río Mayarí, cuyo curso sigue hasta poco más de 1 km al Sur de su enlace con Arroyo del Pino. Por el Sudeste se continua hasta Loma del Winche-La Chivera, en Pinares de Mayarí, y termina al Sur en Río Piedra y Pinalito, y se cierra por el Oeste por la línea Bio Arriba - Farallón de Birán y Represa de Solo (Fig. 9B).

Distrito Sierra de Cristal (Cristalense)

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Este distrito está separado del anterior por el Río Mayarí (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.), y alcanza su altitud máxima en el Pico del Cristal con 1231 metros. Con suelos ferralíticos en las secciones inferiores que son sustituidos a partir de los 700 msnm por arcillas montañosas de color rojo amarillento, de acuerdo con Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. , quienes se declaran sorprendidos por la flora pobre y monótona, en comparación con la de las vecinas Nipe y Moa, lo que atribuyen a los hábitats rocosos extremos y secos. Dicha flora se distribuye en pinares, siempre de Pinus cubensis, sobre todo en Pinares de Mícara; charrascales, bosques latifolios, que predominan sobre las otras formaciones a diferencia de Sierra de Nipe (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.), y por último monte nublado en sus partes más altas. Como se aclaró, sus límites se establecen de acuerdo con el complejo ofiolítico definido por Núñez e Iturralde-Vinent (2019)Núñez Cambra K, Iturralde-Vinent MA. 2019. Constitución Geológica. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0. Formato Multimedia. Instituto de Geografía Tropical, La Habana. , que deja espacio al Noreste a representantes de las Formaciones Palma Mocha, La Picota y Bucuey.

Para demarcarlo, al Oeste sube los meandros del río Mayarí, desde alrededor de 1 km al Sur de su enlace con Arroyo del Pino, hasta Seboruco, continúa a Sabaneta en el Noreste y bordea todo el límite Sur del distrito Costa Norte Bahía de Nipe-Bahía de Cebollas (Cejas-Rodríguez y Geler-Roffe, 2023bCejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023b. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. II. Cuba Central. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e02.) hasta el río Sagua, que sigue hacia el Sur hasta Sagua de Tánamo y luego al Sudsudeste hasta La Alcarraza, de donde corre al Oeste bordeando el Sur de los charrascos de Saca la Lengua y los Pinares de Mícara (Fig. 9B).

Distrito Moa-Toa (Moaense)

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Es el distrito ofiolítico más extenso y antiguo, ampliamente estudiado, y se considera centro evolutivo de la vegetación de estas montañas, con una flora muy rica, diversa y casi única, dispuesta en las crestas y mesetas anchas y planas, además de alturas piramidales entre los ríos Jaguaní y Toa, en cuyos valles aparece la única pluvisilva tropical submontana de Cuba (Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ), gracias en parte a desarrollarse en la zona más húmeda de Cuba. La vegetación predominante son los pinares de Pinus cubensis, mientras que los matorrales perennifolios micrófilos ocupan áreas más pequeñas a lo largo de la costa, además de selvas tropicales montañosas semiáridas desde 400 msnm; y hasta 700 msnm o más matorrales montanos semiáridos (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.; Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ).

Para su fitogeografía, Samek continúa las Serpentinitas de Moa-Toa por el tramo de ofiolitas que cruzan la región de Baracoa desde el río Toa hasta llegar a las del río Yumurí, aunque reconoce la posibilidad de que los pinares de Cagüeybaje y los charrascales de Aguacatal, localizados en esta área, pudieran distinguirse como parte de un subdistrito. En este trabajo se siguen los criterios de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. y Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana., quienes ponen al río Toa como límite Este del distrito.

Su porción Noroeste limita en Punta de Piedra con el distrito Costa Norte Bahía de Nipe-Bahía de Cebollas (Cejas-Rodríguez y Geler-Roffe, 2023bCejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023b. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. II. Cuba Central. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e02.) y sique la línea de costa hasta Bahía Báez, donde gira al Sur hasta las orillas del río Toa, que continúa hasta la boca del Quibiján y la localidad homónima. Para conformar el límite Sur, toma de nuevo el cauce del río Toa a la altura de Jagueyes, y lo abandona a la altura de Paulino, al Sur del Pico Galán, hasta Bernardo, de donde sigue otra vez al río Toa a distancia hacia el Nordeste hasta Riíto, pasa por las cercanías de Piedra la Vela, Río Frío, La Munición y La Fangosa al seguir los bordes de las ofiolitas hasta Rinconcito, al Oeste, para retornar a su límite Norte, aproximándose al curso del Arroyo Cerrajón, que luego confluye en el río Santa Catalina hasta Naranjo Dulce, para regresar por La Mina, Lirial Arriba, Caimanes Abajo y El Quince, a su extremo Noroeste en Yaguaneque (Fig. 9B).

Figura 9.  (A) Distribución de las ofiolitas en Cuba Oriental en los (B) Distrito Sierra de Nipe, Distrito Sierra de Cristal, Distrito Moa -Toa y Distrito Río Toa-Jauco.
Figure 9.  (A) Distribution of ophiolites in Eastern Cuba in the (B) Sierra de Nipe District, Sierra de Cristal District, Moa-Toa District and Río Toa-Jauco District.

Distrito Río Toa-Jauco

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Como se dijo, Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. y Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana. separan esta área más joven, más baja y, además más pobre en especies que los distritos anteriores. Se extiende desde los alrededores del Yunque de Baracoa al Oeste, al que Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana. separan en un distrito diferente, rodeado de suelos montanos y latosoles de color rojo amarillento, desde donde van alternando pluvisilvas submontanas, pinares, y principalmente arbustos perennifolios rnicrófilos hasta Peladeros de Jauco, en el Este, con suelos serpentinos rojos latosólicos (Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ). Su delimitación se completa gracias al complejo ofiolítico definido por Núñez e Iturralde-Vinent (2019)Núñez Cambra K, Iturralde-Vinent MA. 2019. Constitución Geológica. En: Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”. Versión 1.0. Formato Multimedia. Instituto de Geografía Tropical, La Habana. , que alterna con basaltos que se desarrollan de forma más generalizada al Sur.

Su trazo comienza al Noroeste en Naranjal, a orillas del río Toa y a unos 4.5 Km de su desembocadura, cruza los cauces del Duaba y el Miel, a la altura de Vega Larga y continúa a Cagüeybaje, donde tuerce al Noreste hacia las cercanías de Cantarrana y Picoteo hasta alcanzar a la altura de Mina la Olla al río Yumurí, que deja para pasar por la región de Peladeros de Jauco y llegar a Los Gallegos por el Sudoeste. Toma al Noroeste por La Cuaba y El Maguito hasta llegar a la confluencia del Arroyo Blanco y río Toa, donde cierra el límite Noroeste del distrito (Fig. 9B). Para evitar confusiones con el distrito homónimo de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. se ignora el nombre de Baracoense que le otorgan Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. al distrito.

La distinción de “corredores” que Cejas-Rodríguez y Geler-Roffe (2023b)Cejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023b. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. II. Cuba Central. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e02. aplican a las pequeñas escamas tabulares de ofiolitas que aparecen entre los verdaderos “distritos ofiolíticos”; e.g., al Norte de Bahía Honda, Guamuhaya, Llanura Centro-Oriental y Baracoa-Jauco, tienen en el Norte de Cuba Oriental su contrapartida en los parches de bloques de piedra caliza y areniscas que se intercalan desde los mogotes del Suroeste de la Sierra de Nipe; que continúan, a veces muy ricos en endemismos debido al aislamiento geográfico, por el eje Monte Líbano, Monte Cristo, Monte Verde, Sierra del Purial y Sierra de lmías hasta la costa Este. Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. describen este conjunto como un subsector, al que no delimitan físicamente, pero le otorgan un papel significativo como zona de migración tanto hacia el Sur (Sierra Maestra) como hacia las terrazas costeras al Oeste.

Como ocurre en el resto de la isla, en la vecindad de Moa y Baracoa se establecen pequeños afloramientos ofiolíticos, en los que probablemente se establecen matorrales espinosos y subespinosos xeromorfos (López et al., 1992López Almirall A, Rodríguez MCárdenas A. 1992. El endemismo vegetal en Maisí-Guantánamo (Cuba oriental). Fontqueria. 36: 399-420.). Los más notables son el Pinar de Montecristo y el área que rodea a la Sierra del Convento-Loma la Tejana-Loma Yareyal-Loma Jacinto, cerradas al Sur por parches de las Formaciones Maguey y San Luis.

Consideraciones finales

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La comparación de las fitoregionalizaciones conocidas para Cuba Oriental (Samek, 1973Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.; Borhidi y Muñiz, 1986Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. ; Del Risco y Vandama, 1989Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.); con los trece espacios geográficos delimitados en base a sus tipologías en el mapa de regionalización geográfica (Mateo et al., 2019Mateo J.M, Hernández D, Veranes A, Celeiro MAcevedo P. 2019. Regionalización Geográfica 1: 1000 000 LV Aniversario, La Habana.), unido al análisis de factores orográficos, litológicos y edafológicos, ayudó a generar la expresión cartográfica digital de un mapa de distritos fitogeográficos (Fig. 10). Algunas de los límites propuestos se ajustan en cierta medida a los planteados por dichas fitoregionalizaciones; por ejemplo, en las regiones montañosas de rocas vulcanógenas de Sierra Maestra y Gran Piedra; como también en las Sierras de Nipe y Cristal, definidas por el complejo ofiolítico que las sustenta, o las Sierras de Imías y Purial, en las que predominan las rocas metamórficas. De igual forma, y como en el resto del archipiélago, los distritos cársicos litorales son tan uniformes que, desde Manzanillo hasta Punta del Fraile, sus límites coinciden casi por completo con las propuestas de los autores mencionados.

En Baracoa, Valle Central de Oriente y Centro de las montañas septentrionales de Oriente (Santa Catalina), se concuerda con las ideas de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. y Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana.. En estos territorios, Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. no consideran al primero; continúan al segundo hasta Yateras, y en el último no aceptan una discontinuidad entre las ofiolitas al Norte. La propuesta actual de este último distrito, aunque respeta la idea de Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. y Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana., modifica en gran medida los limites trazados por estos autores en base a la información empleada.

Se siguen los razonamientos de Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. y Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana. en lo que respecta a los Mogotes de Baire, Moa-Toa y Río Toa-Jauco, este último desgajado de las ofiolitas de Moa -Toa-Baracoa delimitadas por Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63.. Se es fiel a este último autor en la demarcación de la Cordillera del Turquino y Colinas del borde septentrional del Valle Central (de Oriente). El segundo, como ya se dijo es extendido por Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. hasta Yateras, mientras que Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana. lo limitan a la Alturas de Mayarí. En el caso del Yunque de Baracoa, se sigue la propuesta de Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana. de considerarlo un distrito independiente, sugerida en sus textos, pero no concretadas por Samek (1973)Samek V. 1973. Regiones fitogeográficas de Cuba. Serie Forestal Academia de Ciencias de Cuba. 15: 1-63. y Borhidi y Muñiz (1986)Borhidi A, Muñiz O. 1986. The phytogeographic survey of Cuba. II. Florlstic relationships and phytogeographic subdivision. Acta Botanica Hungarica. 32: 3-48. .

Figura 10.  Límites de los distritos fitogeográficos de Cuba Oriental.
Figure 10.  Boundaries of the phytogeographic districts of Eastern Cuba.

Esta contribución cierra el ciclo (Cejas-Rodríguez y Geler-Roffe, 2023aCejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023a. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. I. Cuba Occidental. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e01., bCejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023b. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. II. Cuba Central. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e02.) de explicación por parte de los autores de cómo se creó el mapa de distritos fitogeográficos en el Atlas Nacional de Cuba LX Aniversario, editado en el 2019. De entonces acá, los autores introdujeron cambios en los límites originales, incluso en el periodo entre publicaciones. Así, por ejemplo, en Cuba Central (Cejas-Rodríguez y Geler-Roffe, 2023aCejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023a. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. I. Cuba Occidental. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e01.), se retoma la idea de Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana., quienes separan el área al Sur del macizo de Guamuhaya en dos partes a las que denominan Jagua y Casilda. En el trabajo que aquí se presenta, la Sierra de Nipe es rodeada por su parte Oeste por un “Arco Calcáreo” Reyes y Acosta (2018)Reyes OJ, Acosta Cantillo F. 2018. Fitocenosis más conspicuas en los cerros del arco calcáreo de Nipe y en las Alturas del Segundo Frente, Cuba. Foresta Veracruzana. 20: 15-22. que no se tuvo en cuenta para Cuba Central (Cejas-Rodríguez y Geler-Roffe, 2023bCejas-Rodríguez F, Geler-Roffe T. 2023b. Ajustes en la delimitación fitogeográfica de distritos cubanos. II. Cuba Central. Acta Botánica Cubana. 222. https://cu-id.com/2402/v222e02.) y, de nuevo, se sigue el criterio de Del Risco y Vandama (1989)Del Risco EVandama A. 1989. Regionalización Florística. En: Nuevo Atlas Nacional de Cuba. Flora y Vegetación. Academia de Ciencia de Cuba e Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía, La Habana. en separar la región del Yunque de Baracoa como un distrito independiente. De todas formas, gracias a los beneficios de las herramientas SIG, todo aporte para el ajuste de los límites aquí propuestos, derivados de nuevos estudios físico geográficos, recolectas y trabajos de campo, será bien recibido por los autores, para proceder a la actualización del mapa que se presenta.

CONCLUSIONES

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El manejo de herramientas SIG y de teledetección facilitan la identificación, análisis e integración de factores físico-geográficos: orográficos, litológicos y edafológicos, permitió obtener el mapa digital de dieciséis distritos fitogeográficos en Cuba Oriental. Esto corrobora la competencia del mapa Distritos fitogeográficos editado en el Atlas Nacional de Cuba “LX Aniversario”.

AGRADECIMIENTOS

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Se agradece a Cristian Alberto Ottomuro Chapé, del Instituto de Geografía Tropical, la adaptación final del mapa obtenido. También se agradece la minuciosa revisión y recomendaciones de los árbitros anónimos.

LITERATURA CITADA

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