Introducción
⌅ López Almirall (1998López Almirall A. 1998. Origen probable de la flora cubana. En Halffter G. (ed.), Diversidad biológica de Iberoamérica. Acta Zoológica Mexicana. 83-108.
, 2013)López Almirall A. 2013. Contribución al catálogo de la flora cubana: endemismos de suelos derivados de ofiolitas. Botanica Complutensis. 37: 139-156.
plantea que en Cuba con la complejidad del relieve en los ecosistemas
montañosos aumenta la riqueza de las especies y el endemismo, resalta
que también la aridez los favorece. López Almirall y Duarte (2022)López Almirall A, Duarte S. 2022. El endemismo en la flora de las montañas cubanas. ECOVIDA. 12: 160-179.
señalan que los endemismos exclusivos mantienen un patrón general
florístico entre las regiones montañosas occidental y oriental,
evidenciando lo planteado por Bisse (1980)Bisse J. 1980. La subdivisión florística de la región nororiental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 1: 111-118.
quien señala la fuerte unidad florística de las regiones montañosas
cubanas. Entre los sistemas montañosos más relevantes en Cuba están
Nipe-Sagua-Baracoa, con la mayor extensión, altitud y diversidad
biológica, y Guaniguanico (Borhidi, 1996Borhidi A. 1996. Phytogeography and vegetation ecology of Cuba. Akademiai Kiadó, Budapest.
; López Almirall, 2005López
Almirall A. 2005. Nueva perspectiva para la regionalización
fitogeográfica de Cuba: Definición de los sectores En: Llorente J,
Morrone JJ. (eds.), Regionalización biogeográfica en Iberoamérica y
tópicos afines: Primeras Jornadas Biogeográficas de la Red
Iberoamericana de Biogeografía y Entomología sistemática (RIBES
XII.I-CYTED), 417-428, Universidad Nacional Autónoma de México, Ciencia y
Tecnología para el Desarrollo UNAM, Facultad de Ciencias México, DF.
).
En
Cuba se reportan 42 tipos de formaciones vegetales que responden a
diversas causas: situación y ubicación geográfica, corrientes marinas,
vientos alisios del NE, relieve accidentado de algunas localidades,
geología, diversidad de suelos y la asimilación histórica de los
territorios debido al origen, evolución y prolongado aislamiento
geográfico (Ricardo Nápoles et al., 2009Ricardo
Nápoles NE, Herrera P, Cejas F, Bastart JA, Regalado T. 2009. Tipos y
características de las formaciones vegetales de Cuba. Acta Botánica Cubana. 203:1-42.
).
Estas forman parte de grupos funcionales integrados por determinadas
especies de la flora según el ecosistema. En el desarrollo de las
formaciones vegetales la incidencia directa de los agentes polinizadores
que conviven, visitan o fecundan las especies de la flora favorecen el
proceso reproductivo tanto de ellas como de las colmenas; los agentes
polinizadores están relacionados filogenéticamente como fruto de la
selección impuesta por ellos (Durán, 2020).
La mayoría de los
estudios realizados sobre la ecología evolutiva de las interacciones
entre las plantas y los polinizadores señalan que se generan bajo el
denominado principio del polinizador más eficiente (Gómez, 2002Gómez JM. 2002. Generalización de las interacciones entre las plantas y polinizadores. Revista Chilena de Historia Natural. 75: 105-116.
).
En estos polinizadores sobresalen las abejas, moscas, avispas,
escarabajos, mariposas, aves, ratones, murciélagos que poseen
adaptaciones para libar el néctar y transportar el polen en sus cuerpos
favoreciendo la disponibilidad del polen en las flores y así promueven
el intercambio genético de las plantas y su reproducción.
Las
especies vegetales que son visitadas por las abejas, para obtener el
néctar y el polen de sus flores, se consideran como flora apícola. De
acuerdo con su aporte de néctar, se clasifica en plantas de cosecha y
plantas de sostenimiento, las de cosecha son las que por sus
características aportan los recursos necesarios para obtener cosechas de
miel (e.g., abundante producción de miel en la zona, cuantiosas
floraciones, altas frecuencias de visualización de las abejas) y las de
sostenimiento son las que ofertan recursos poco prolífero, pero
suficientes para el mantenimiento de la colmena durante el resto del año
(Velandia et al., 2012Velandia
M, Restrepo S, Cubillos P, Aponte A, Silva LM. 2012. Catálogo
fotográfico de especies de flora apícola en los departamentos de Cauca,
Huila y Bolívar. Bogotá, Instituto Humboldt.
).
Schwartz et al. (2001)Schwartz
MW, Iverson LR, Prasad A. 2001. Predicting the potential future
distribution of four tree species in Ohio using current habitat
availability and climate forcing. Ecosystems. 4: 568-581.
plantean que las fenofases de las plantas responden a cambios
ambientales que dependen del tipo y condiciones de la vegetación, del
clima, principalmente de la temperatura y en ocasiones de las
precipitaciones. En algunas especies la floración, u otra fenofase, está
controlada por la temperatura, mientras en otras es determinante el
fotoperíodo e incluso de la disponibilidad de agua que es el factor
desencadenante de un determinado evento fenológico. Por su parte, Alvarado Marco et al. (2002)Alvarado Marco A, Foroughbakhch R, Jurado E, Rocha A. 2002. El cambio climático y la fenología de las plantas. Universidad Autónoma de Nuevo León. 4: 493-500.
señalan que cualquier factor ambiental repercute directamente en la
vegetación principalmente en la fenología de las plantas, se observa que
a lo largo del año se producen cambios estacionales en el clima y en la
disponibilidad de recursos, lo que obliga a las plantas a crear
mecanismos de cambio estacional en su morfología y fisiología para poder
sobrevivir. Walkovszky (1998)Walkovszky A. 1998. Changes in phenology of the locust tree (Robinia pseudoacacia L.) in Hungary. International Journal Biometeorology. 41: 155-160.
considera que los datos fenológicos proporcionan información sobre la
relación entre la variación climática y el desarrollo vegetal, incluso
cuando los datos meteorológicos no estén disponibles o sean inadecuados.
Son muy escasos en Cuba los estudios sobre la flora apícola, estado, época y comportamiento de su floración en las diferentes formaciones vegetales, así como en cuanto a la presencia de Apis mellifera L. y sus beneficios en las áreas naturales de la cordillera de Guaniguanico. Por ello, el interés del presente trabajo fue estudiar y aportar resultados sobre este tema, que, como valor agregado, podrían favorecer indirectamente el desarrollo socioeconómico en este grupo montañoso por su importancia natural.
Materiales y Métodos
⌅Caracterización del territorio
⌅La cordillera de Guaniguanico se extiende con orientación ENE a WSW a lo largo de casi todo el territorio de la provincia Pinar del Río y parte de la actual provincia Artemisa. Está conformada por dos bloques principales: Sierra del Rosario y Sierra de los Órganos, los cuales están separados, en su porción norte por la cuenca del Río Puercos, y al Sur por el río San Diego. Las coordenadas geográficas de la Sierra del Rosario, región centro-este son NW 22,8257°N y 83,4778°W, SW 22,63721°N y 83,38245°W, SE 22,83307°N y 82,8913 W, NE 22,89727°N y 82,91811°W. y las de la Sierra de los Órganos, parte centro-oeste son: NE 22,72701°N y 83,46954°W, SE 22,63723°N y 83,3824°W, NW 22,2094°N y 84,2661°W, SW 22,1798°N y 84,0023°W, esta sierra está formada por dos sistemas fisiográficos fundamentales: las Alturas de Pizarras del Norte y del Sur (Fig. 1).
Estas
montañas se formaron como consecuencia de ascensos verticales en la
formación del relieve diferenciados en la etapa neotectónica, que
involucraron a las estructuras imbricadas inactivas antiguas, y en ellas
se manifiestan combinaciones de premontañas, montañas, mesetas, mogotes
y valles lo que define en gran medida su paisaje y clima (IGT, 2002IGT (Instituto de Geografía Tropical). 2002. Macizo Guamuhaya. En: Duran O. (ed.), Las Montañas de Cuba. Disponible en: http://www.cuba.cu/ciencia/citma/geotrop/ (consultado: 3 noviembre de 2024).
).
La Sierra del Rosario está constituida por plegamientos complejos, que
forman cadenas montañosas casi paralelas, donde predominan las rocas
calizas, aunque también existen rocas ígneas y metamórficas, como las
tobas y las serpentinitas (IGT, 2002IGT (Instituto de Geografía Tropical). 2002. Macizo Guamuhaya. En: Duran O. (ed.), Las Montañas de Cuba. Disponible en: http://www.cuba.cu/ciencia/citma/geotrop/ (consultado: 3 noviembre de 2024).
).
En esta cordillera 22 áreas forman parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) ocupando una superficie de 681.67 km2,
para un 18.2% de la misma, las que poseen valores paisajísticos
irrepetibles para Cuba. Su estructura geológica es muy compleja, con
gran diversidad de rocas en litofacies muy diferentes en composición y
texturas, que dan lugar a suelos muy característicos y que varían
lateralmente en distancias muy cortas, tanto en sentido latitudinal como
longitudinal, con lo cual se puede decir que cada valle o altura de
esta región presenta suelos diferentes, lo que determina grandemente el
endemismo de la flora, tan característico de esta interesante zona
geográfica (IGT, 2002IGT (Instituto de Geografía Tropical). 2002. Macizo Guamuhaya. En: Duran O. (ed.), Las Montañas de Cuba. Disponible en: http://www.cuba.cu/ciencia/citma/geotrop/ (consultado: 3 noviembre de 2024).
).
El
sector primario de la economía ocupa la mayor extensión del territorio
montañoso y constituye su sustento fundamental, donde se desarrollan
actividades agropecuarias (café, cultivos varios, forestal, ganadería,
apicultura) y no agropecuarias como la minería, las industrias locales
varias y el turismo. Las áreas cafetaleras se concentran
fundamentalmente en las zonas altas de la Sierra del Rosario y en los
valles intramontanos de la Sierra de los Órganos. En ocasiones, en esta
última, se alcanzan los mayores rendimientos producto de las condiciones
climáticas particulares que se presentan en la región (IGT, 2002IGT (Instituto de Geografía Tropical). 2002. Macizo Guamuhaya. En: Duran O. (ed.), Las Montañas de Cuba. Disponible en: http://www.cuba.cu/ciencia/citma/geotrop/ (consultado: 3 noviembre de 2024).
).
Obtención de datos
⌅Se continúan los estudios de la cordillera de Guaniguanico iniciados por Ricardo Nápoles et al. (2020)Ricardo Nápoles N, Hidalgo-Gato MM, Ley Rivas JF. 2020. Cordillera de Guaniguanico: Componentes de la Diversidad Biológica. Editorial AMA, La Habana.
,
realizando numerosos recorridos identificando las formaciones
vegetales, la flora melífera, la localización de las colmenas, los
radios de vuelo de las abejas y determinar las zonas de mayor
concentración de Apis mellifera en relación con las especies de la flora que se reproducen con su ayuda. Las formaciones vegetales se caracterizaron según Ricardo Nápoles et al. (2009)Ricardo
Nápoles NE, Herrera P, Cejas F, Bastart JA, Regalado T. 2009. Tipos y
características de las formaciones vegetales de Cuba. Acta Botánica Cubana. 203:1-42.
con criterios florísticos, fisionómicos y ecológicos, utilizando el mapa de Estrada et al. (2013)Estrada
R, Martín G, Martínez P, Rodríguez SV, Capote RP, Reyes I, Lic. Galano
S, Cabrera C, Martínez C, Mateo L, Guerra Y, Batte A, Coya L. 2013. Mapa
(BD-Sig) de vegetación natural y seminatural de Cuba V.1 sobre Landsat
ETM 7 SLC-OFF Gap Filled, Circa 2011. En: IV Congreso sobre Manejo de
Ecosistemas y Biodiversidad” de la VIII Convención Internacional sobre
Medio Ambiente y Desarrollo, La Habana, Cuba (julio 4-8).
para identificar las formaciones vegetales natural, seminatural y plantaciones.
Se
realizaron visitas a diversas localidades del territorio con la
finalidad de confeccionar inventarios florísticos y determinar las
fechas de floración de las plantas, las que se compararon con los
ejemplares depositados en el Herbario del Instituto de Ecología y
Sistemática (HAC). La nomenclatura taxonómica de las especies se
actualizó según Greuter y Rankin (2022)Greuter W, Rankin R. 2022. Vascular Plants of Cuba A Checklist. Third, updated edition of The Spermatophyta of Cuba. Botanischer Garten und Botanisches Museum Berlin, Jardín Botánico Nacional, Universidad de La Habana. DOI: https://doi.org/10.3372/cubalist.2022.1.
.
Se revisaron e incluyeron las fenofases de la flora de los especímenes
del material de herbario y se consideraron las publicaciones de Fournier y Charpantier (1975)Fournier
LA, Charpantier C. 1975. El tamaño de la muestra y la frecuencia de
observaciones en el estudio de las características fenológicas de los
árboles tropicales. Turrialba. 25: 45-48.
, Ortiz (1990)Ortiz R. 1990. Fenología de árboles en un bosque semideciduo tropical en el estado Cojides. Acta Botánica Venezuélica. 16: 93-116.
, Van Schaik et al. (1993)Van
Schaik CP, Terbourgh JW, Wright SJ. 1993. The phenology of tropical
forests: adaptative significance and consequences for primary consumers. Annual Review of Ecology and Systematics. 24: 353-377.
, Spano et al. (1999)Spano D, Cesaraccio C, Duce P, Snyder RL. 1999. Phenological stages of natural species and their use as climate indicators. International Journal Biometeorology. 42: 124-133.
, Justiniano y Fredericksen (2000)Justiniano MJ, Fredericksen TS. 2000. Phenology of tree species in Bolivian dry forests. Biotrópica. 32: 276-281.
, Menzel (2000)Menzel A. 2000. Trends in phenological phases in Europe between 1951 y 1996. International Journal Biometeorology. 44: 76-81.
y Albert Puentes et al. (2008)Albert
Puentes D, Urquiola Cruz A, Baró I, Herrera P, González Oliva L,
Urquiola Cabrera A. 2008. Comportamiento fenológico de 148 especies en
Cuba Occidental. Acta Botánica Cubana. 201:1-11.
. Para los nombres comunes de las especies se consideraron los relacionados por León (1946)León, Hno. 1946. Flora de Cuba. Vol. I. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio La Salle, Número 8. Cultural, S.A. La Habana.
, León y Alain (1951León, Hno. y Alain, Hno. 1951. Flora de Cuba.
Vol. II. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del
Colegio La Salle, Número 10. Imprenta P. Fernández y Cía., S.A. La
Habana.
, 1953León, Hno. y Alain, Hno. 1953. Flora de Cuba.
Vol. III. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del
Colegio La Salle, Número 13. Imprenta P. Fernández y Cía., S.A. La
Habana.
, 1957)León, Hno. y Alain, Hno. 1957. Flora de Cuba.
Vol. IV. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del
Colegio La Salle, Número 16. Imprenta P. Fernández y Cía., S.A. La
Habana.
, Alain (1964Alain H. 1964. Flora de Cuba V. Asociación de Estudiantes de Ciencias Biológicas, La Habana.
, 1974)Alain H. 1974. Flora de Cuba. Asociación de Estudiantes de Ciencias Biológicas, La Habana.
, Roig (1968)Roig JT. 1968. Diccionario Botánico de Nombres Vulgares Cubanos. Editorial Científico-Técnica, La Habana.
, Ordetx (1978)Ordetx GS. 1978. Flora apícola de la América tropical. Editorial Científico Técnica. La Habana. Cuba.
y Albert Puentes (2005)Albert Puentes D. 2005. Meliaceae. En: W. Greuter y R. Rankin (eds.) Flora de la República de Cuba. Serie A. Plantas Vasculares Fascículo 10 (5). A. R. Gantner Verlag KG. Rugeell. Liechtenstein.
.
Se utilizó la definición del Comité Estatal de Normalización (1983)Comité Estatal de Normalización. 1983. Apicultura Términos y Definiciones. Nivel Central, La Habana.
para esclarecer el significado de la polinización, el que la identifica
como el transporte de polen producido desde los estambres (parte
masculina) hasta los pistilos (parte femenina) de la misma flor o de
otra. Cuando el traslado del polen se realiza en la misma flor se
denomina polinización directa y cuando llega a una flor proveniente de
otra se llama polinización cruzada, este traslado del polen se puede
realizar por distintas vías: aire, agua, aves e insectos. Para las zonas
montañosas de Cuba se asumió que el radio de vuelo económico de las
abejas puede ser de 3 km, aunque la abeja extiende su área de vuelo
según escasea el néctar, este fenómeno está influido por el potencial
melífero y el número de abejas que interceptan su radio de vuelo en la
misma zona (Durán, 2000Durán
O. 2000. Estudio geográfico de la apicultura y de su contribución al
desarrollo sostenible: Estudio de casos. Tesis doctoral en Ciencias
Geográficas. Instituto de Geografía Tropical, CITMA, La Habana.
).
Se
analizaron los radios de vuelo económico de cada apiario y los datos de
las producciones de mieles para lo cual fue necesario identificar las
áreas donde se establecieron los apiarios según CIAPI (2023)CIAPI (Centro de Investigaciones Apícolas). 2023. Base de datos de la apicultura en SIG (SIGA). La Habana. Cuba.
.
Para identificar la distribución espacial de las colmenas se utilizó el
software QGIS Desktop 3.16, Sistema de Información Geográfico (SIG)
libre y de código abierto, con el que se creó, editó, visualizó, analizó
y publicó información geoespacial sobre Windows, Mac y Linux (http://www.qgis.org).
La información espacial se trabajó a partir de la imagen, en tiempo real disponible, del Open Street Map (2022), que aporta elementos para realizar acciones sobre la distribución de la infraestructura productiva de la apicultura en función de la red de viales, asentamientos humanos, existencia de vegetación, localización de espejos de agua, entre otros (https://www.openstreetmap.org). Se identificaron las zonas con concentraciones de colmenas, teniendo en cuenta el radio de vuelo económico que se intercepta durante el pecoreo de las abejas y la cantidad promedio de colmenas en cada apiario (hasta 20 colmenas), su densidad y el potencial melífero de cada lugar donde se encuentran ubicadas (Tabla 1).
| Radios de vuelos coincidentes | Densidad de colmenas |
|---|---|
| 1 | Baja: pueden coincidir el vuelo de las abejas de hasta 20 colmenas |
| 2 a 5 | Media: pueden coincidir el vuelo de las abejas de hasta 100 colmenas |
| 6 a 9 | Alta: puede coincidir el vuelo de las abejas de hasta 180 colmenas |
| 10 a 12 | Muy alta: puede coincidir el vuelo de las abejas de hasta 240 colmenas |
Se
realizaron recorridos de campo, intercambios con los pobladores del
lugar y consultas bibliográficas para enriquecer el conocimiento
integral de la cordillera y de los beneficios de las abejas en este
territorio: (Urbino et al. 1988Urbino
J, Capote RP, Herrera-Peraza R. 1988. Vegetación Actual. En: Herrera
RA, Menéndez L, Rodríguez ME, García EE. (eds.) Ecología de los bosques
siempreverdes de la Sierra del Rosario, Cuba, 119-122, ROSTLAC,
Montevideo.
; Durán, 2000Durán
O. 2000. Estudio geográfico de la apicultura y de su contribución al
desarrollo sostenible: Estudio de casos. Tesis doctoral en Ciencias
Geográficas. Instituto de Geografía Tropical, CITMA, La Habana.
; IGT; 2002IGT (Instituto de Geografía Tropical). 2002. Macizo Guamuhaya. En: Duran O. (ed.), Las Montañas de Cuba. Disponible en: http://www.cuba.cu/ciencia/citma/geotrop/ (consultado: 3 noviembre de 2024).
; Ricardo Nápoles y Oviedo, 2008Ricardo Nápoles N y Oviedo R. 2008. Flora y vegetación de Mil Cumbres, Pinar del Río, Cuba. Acta Botánica Cubana. 199: 26-38.
; Ricardo, Nápoles et al. 2020Ricardo
Nápoles NE, Baró I, Echevarría R. 2020. Diversidad florística. En:
Ricardo Nápoles N, Hidalgo-Gato MM, Ley Rivas JF. (Eds) Cordillera de Guaniguanico: Componentes de la Diversidad Biológica, 5-40, Editorial AMA, La Habana.
; CIAPI, 2023CIAPI (Centro de Investigaciones Apícolas). 2023. Base de datos de la apicultura en SIG (SIGA). La Habana. Cuba.
).
Resultados y Discusión
⌅Flora y vegetación
⌅En la cordillera de Guaniguanico según Estrada et al. (2013)Estrada
R, Martín G, Martínez P, Rodríguez SV, Capote RP, Reyes I, Lic. Galano
S, Cabrera C, Martínez C, Mateo L, Guerra Y, Batte A, Coya L. 2013. Mapa
(BD-Sig) de vegetación natural y seminatural de Cuba V.1 sobre Landsat
ETM 7 SLC-OFF Gap Filled, Circa 2011. En: IV Congreso sobre Manejo de
Ecosistemas y Biodiversidad” de la VIII Convención Internacional sobre
Medio Ambiente y Desarrollo, La Habana, Cuba (julio 4-8).
se presentan las formaciones vegetales naturales: bosque siempreverde
mesófilo submontano (400-800 m), bosque semideciduo mesófilo, bosque de Pinus caribaea, matorral xeromorfo espinoso sobre serpentinita (Cuabal) y complejo de
vegetación de mogote. En las formaciones vegetales seminaturales se
presentaron bosques indiferenciados mayormente secundarios, matorrales
indiferenciados mayoritariamente secundarios y las plantaciones: de
café, pinos, cítricos, frutales y de plantas latifolias (Fig. 2).
En Guaniguanico estudios realizados sobre las formaciones vegetales relatan otros tipos de vegetación no reportados por Estrada et al. (2013)Estrada
R, Martín G, Martínez P, Rodríguez SV, Capote RP, Reyes I, Lic. Galano
S, Cabrera C, Martínez C, Mateo L, Guerra Y, Batte A, Coya L. 2013. Mapa
(BD-Sig) de vegetación natural y seminatural de Cuba V.1 sobre Landsat
ETM 7 SLC-OFF Gap Filled, Circa 2011. En: IV Congreso sobre Manejo de
Ecosistemas y Biodiversidad” de la VIII Convención Internacional sobre
Medio Ambiente y Desarrollo, La Habana, Cuba (julio 4-8).
. Urbino et al. (1988)Urbino
J, Capote RP, Herrera-Peraza R. 1988. Vegetación Actual. En: Herrera
RA, Menéndez L, Rodríguez ME, García EE. (eds.) Ecología de los bosques
siempreverdes de la Sierra del Rosario, Cuba, 119-122, ROSTLAC,
Montevideo.
señalan que en la Sierra del Rosario se
localizan bosques siempreverdes alto y medio así como sabanas naturales,
en las formaciones degradadas: bosque semideciduo degradado, matorral
xeromorfo sspinoso sobre serpentinita degradado, bosque de pinos
degradado, sabanas semiantrópicas (pastos naturales) y plantaciones de
cultivos menores. Capote et al. (1988)Capote
RP, Menéndez L, García EE, Vilamajó D, Ricardo N, Urbino J, Herrera RA.
1988. Flora y vegetación. En: Herrera RA, Menéndez L, Rodríguez ME,
García EE. (eds.) Ecología de los bosques siempreverdes de la Sierra del
Rosario, Cuba, 110-131, ROSTLAC, Montevideo.
incluyen a los bosques de galería, en las riberas de arroyos, riachuelos y cañadas húmedas, sabanas naturales; por su parte, Ricardo Nápoles y Oviedo (2008)Ricardo Nápoles N y Oviedo R. 2008. Flora y vegetación de Mil Cumbres, Pinar del Río, Cuba. Acta Botánica Cubana. 199: 26-38.
refieren que en Mil Cumbres (Sierra de los Órganos) se presentan
bosques semideciduo mesófilo secundario y semideciduo mesófilo
degradado, vegetación ruderal y segetal, agroecosistemas de monocultivo
y/o policultivo de tabaco, malanga, maíz, café.
Las formaciones vegetales de mayor extensión en la Sierra de los Órganos fueron el bosque de pino con algo más de 400 km2 de extensión y el complejo de vegetación de mogote con 260 km2; en la Sierra del Rosario el bosque semideciduo mesófilo típico con 234.61 km2 y el bosque indiferenciado mayormente secundario que ocupa un área de 115.9 km2 en forma discontinua. Las áreas naturales de mayor importancia en la Sierra de los Órganos se observan en el Valle de Viñales, Patrimonio de la Humanidad, y en la Sierra del Rosario en Las Terrazas y Soroa, Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario. Los valles intramontanos, formas del relieve muy representativos de este sistema montañoso, guardan gran endemismo al igual que sus mogotes.
En Guaniguanico (Fig. 2) el bosque siempreverde presentó entre otras las especies: Lantana involucrata L., Urera baccifera (L.) Gaudich., Smilax havanensis Jacq.; en el bosque semideciduo a Jatropha integerrima Jacq., Cissus verticillata (L.) Nicolson & C.E. Jarvis subsp. verticillata, Chrysophyllum oliviforme L. subsp. oliviforme, en el bosque de galería a Matayba oppositifolia (A. Rich.) Britton, Allophylus cominia (L.) Sw., Cupania americana L., en el complejo de vegetación de mogote a Casearia guianensis (Aubl.) Urb., Rondeletia chamaebuxifolia Griseb., Celtis iguanaea (Jacq.) Sarg., y en la vegetación secundaria Citrus ×aurantium L., Citrus ×limon (L.) Osbeck, Gouania polygama (Jacq.) Urb.
La diversidad florística melífera, en la cordillera, estuvo integrada por 59 familias, 131 géneros y 169 táxones infragenéricos; el análisis de las familias arrojó que seis de ellas aportaron el 31.9% del total de especies (Anexo 1, Fig. 3). Las familias que contribuyeron con más especies fueron: Fabaceae (8.3%), Moraceae y Sapindaceae (5.3%), Rubiaceae (4.7%) (Fig. 4). Solo siete familias tributaron con el 36.6% de los géneros: Fabaceae (8.4%), Rubiaceae (6.1%), Apocynaceae (5.3%), Sapindaceae y Arecaceae (4.6%), Lauraceae y Meliaceae (3.8%). Se presentaron otras familias con cinco especies: Asteraceae, Meliaceae y Verbenaceae que aportaron cinco géneros cada una. Moraceae con nueve especies que contribuye con dos géneros y Rutaceae seis especies con tres géneros. Los géneros con mayor cantidad de especies fueron Ficus (8), Casearia y Tabebuia (4), Cordia, Sida y Zanthoxylum (3).
En la Sierra de los Órganos se listaron 50 familias, 99 géneros y 120 especies de la flora melífera (Anexo 1) que predominó en las formaciones vegetales: bosque siempreverde (29%), bosque semideciduo (28%), complejo de vegetación de mogote y vegetación secundaria (13%) (Fig. 5 y 6). Se observaron entre otras especies en el bosque siempreverde a Casearia laetioides (A. Rich.) Northr., Waltheria indica L., Lysiloma latisiliquum (L.) Benth., en el bosque semideciduo Trichilia hirta L., Serjania subdentata Juss. ex Radlk., Sabal palmetto (Walter) Lodd. ex Schult. & Schult. f., en el complejo de vegetación de mogote Swietenia mahagoni (L.) Jacq., Philodendron lacerum (Jacq.) Schott, Gymnanthes lucida Sw., en la vegetación secundaria Bidens alba (L.) DC., Chromolaena odorata (L.) R.M. King & H. Rob., Sida rhombifolia L.
La flora melífera en la Sierra del Rosario estuvo representada por 51 familias, 111 géneros y 140 especies las que predominaron en el bosque siempreverde (29%), bosque semideciduo (26%), vegetación secundaria (15%), complejo de vegetación de mogote (11%) (Fig. 7 y 8). En el bosque siempreverde se listaron a Guazuma ulmifolia Lam., Morinda royoc L., Sida cordifolia L., en el bosque semideciduo Lantana camara L., Ipomoea triloba L., Phyla strigulosa (M. Martens & Galeotti) Moldenke, en la vegetación secundaria Mangifera indica L., Carica papaya L., Dichrostachys cinerea (L.) Wight & Arn., en el complejo de vegetación de mogote Centrosema virginianum (L.) Benth., Vitis tiliifolia Humb. & Bonpl. ex Roem. & Schult.
En la cordillera de Guaniguanico Ricardo Nápoles et al. (2020)Ricardo Nápoles N, Hidalgo-Gato MM, Ley Rivas JF. 2020. Cordillera de Guaniguanico: Componentes de la Diversidad Biológica. Editorial AMA, La Habana.
reportaron un total de 159 familias, 645 géneros y 1208 táxones
infragenéricos, en relación con estos datos la flora melífera en este
territorio estuvo representada por el 37.1% de familias, 20.3% de
géneros y 14% de especies; las familias Fabaceae y Rubiaceae tributaron
con el 23.4% y el 21.6% de los géneros y el 17.7% y el 10.4% de las
especies respectivamente. La flora melífera es de gran importancia
ecológica, pues además de cumplir con las funciones inherentes a su
condición de ser planta (i.e., mantiene el nivel de oxígeno requerido
para la vida, transforma la energía solar en química, facilita la
producción de materia orgánica, mantiene las características del suelo,
regula la humedad ambiental y la estabilidad del clima, da refugio a la
fauna: insectos, mamíferos, aves, reptiles herbívoros, polinizadores, y
frugívoros), su función melífera ofrece grandes beneficios a la
naturaleza al facilitar la producción de néctar, polen y propóleo. De
esta flora depende la producción de miel, con su identificación en el
territorio se pueden diferenciar los productos de las colmenas y
apiarios.
La floración de las especies melíferas en Guaniguanico
mostró tres tipos de comportamientos, el 56% florecen en un corto
período, el 19% presentan un largo período y el 25% manifiestan
floración contínua. El período de floración es una de las fases
fenológicas de mayor importancia para las especies melíferas. Ortiz (1990)Ortiz R. 1990. Fenología de árboles en un bosque semideciduo tropical en el estado Cojides. Acta Botánica Venezuélica. 16: 93-116.
considera que la fenología de las especies vegetales, principalmente la
floración, constituye uno de los principales estudios a realizar para
conocer la flora de un ecosistema. A pesar de la gran importancia del
conocimiento fenológico de las especies, este aún es muy escaso y
fragmentado particularmente en las regiones tropicales (Fournier y Charpantier, 1975Fournier
LA, Charpantier C. 1975. El tamaño de la muestra y la frecuencia de
observaciones en el estudio de las características fenológicas de los
árboles tropicales. Turrialba. 25: 45-48.
; Mantovani et al., 2003Mantovani
M, Ruschel AR, Sedrez dos Reis M, Puchalski A, Nodari RO. 2003.
Fenologia reprodutiva de espécies arbóreas em uma formação secundária da
floresta Atlântica. Review Árvore. 27: 451-458.
). Albert Puentes et al. (2008)Albert
Puentes D, Urquiola Cruz A, Baró I, Herrera P, González Oliva L,
Urquiola Cabrera A. 2008. Comportamiento fenológico de 148 especies en
Cuba Occidental. Acta Botánica Cubana. 201:1-11.
señalan que en Cuba son escasos los estudios fenológicos en los que se
comparen las categorías fenológicas de las especies en relación con su
aporte y las formaciones vegetales donde están representadas.
Spano et al. (1999)Spano D, Cesaraccio C, Duce P, Snyder RL. 1999. Phenological stages of natural species and their use as climate indicators. International Journal Biometeorology. 42: 124-133.
observan que la mayoría de los bosques tropicales presentan una
variación estacional en la aparición de nuevas hojas, flores y frutos,
lo cual sugiere que los cambios fenológicos representan adaptaciones a
factores bióticos y/o abióticos. La fenología además aporta conocimiento
sobre los patrones reproductivos y vegetativos de las plantas y de los
animales que de ellas dependen, entre ellos herbívoros, polinizadores, y
frugívoros (Justiniano y Fredericksen, 2000Justiniano MJ, Fredericksen TS. 2000. Phenology of tree species in Bolivian dry forests. Biotrópica. 32: 276-281.
; Mantovani et al., 2003Mantovani
M, Ruschel AR, Sedrez dos Reis M, Puchalski A, Nodari RO. 2003.
Fenologia reprodutiva de espécies arbóreas em uma formação secundária da
floresta Atlântica. Review Árvore. 27: 451-458.
),
así como, es una excelente herramienta para identificar y evaluar el
cambio de los efectos del cambio climático global sobre los seres vivos (Alvarado Marco et al., 2002Alvarado Marco A, Foroughbakhch R, Jurado E, Rocha A. 2002. El cambio climático y la fenología de las plantas. Universidad Autónoma de Nuevo León. 4: 493-500.
). Las plantas han respondido al cambio climático en dos formas principales, migración y adaptación (Etterson y Shaw, 2001Etterson JR, Shaw RG. 2001. Constraint to adaptive evolution in response to global warning. Science. 294: 151-154.
), sin embargo, los altos niveles de fragmentación del hábitat podrían afectar las migraciones en el futuro (Schwartz et al., 2001Schwartz
MW, Iverson LR, Prasad A. 2001. Predicting the potential future
distribution of four tree species in Ohio using current habitat
availability and climate forcing. Ecosystems. 4: 568-581.
).
Menzel (2000)Menzel A. 2000. Trends in phenological phases in Europe between 1951 y 1996. International Journal Biometeorology. 44: 76-81.
enfatiza que el principal factor climático que afecta la fenología de
las plantas es la temperatura, que incrementos de ella pueden ser
detectados fácilmente en los datos fenológicos. Spano et al. (1999)Spano D, Cesaraccio C, Duce P, Snyder RL. 1999. Phenological stages of natural species and their use as climate indicators. International Journal Biometeorology. 42: 124-133.
reportan una buena relación entre las fenofases de la flora nativa y la
temperatura ambiental en especies mediterráneas, no así por las
variaciones en la precipitación, señalan que en las plantas no nativas
se manifiestan afectaciones por la precipitación.
Apis mellifera y sus colmenas
⌅En la cordillera de Guaniguanico están distribuidas 2860 colmenas, agrupadas en 90 apiarios, aunque no colocadas de manera homogénea en ambas sierras. En la Sierra de los Órganos existen 46 apiarios que concentran un total de 998 colmenas mostrando un promedio de 26 colmenas por apiarios, cuya distribución es bastante uniforme en el territorio, no existen más de cinco colmenas interceptando sus radios de vuelo económico, situación que se considera aceptable teniendo en cuenta que la densidad de las abejas se califica en los rangos medios (Tabla 1, Fig. 5). El potencial de especies melíferas es adecuado en relación con las abejas presentes en el área, por lo que, las colmenas pueden sostenerse aún en los períodos de escasa floración.
En la Sierra del Rosario existen 44 apiarios que concentran 1862 colmenas con un promedio de 40 colmenas por apiario, en este territorio su distribución no es uniforme, se concentran principalmente al Este (Fig. 7), apareciendo hasta 12 colmenas que interceptan sus radios de vuelo económico (Fig. 9 y 10). La relación entre el potencial de especies melíferas y la presencia de las abejas denota una densidad muy alta, aunque está concentrada en una pequeña parte de su territorio lo que pudiera incidir en que las colmenas no puedan autosostenerse en los períodos de escasa floración, por ello, es preciso alimentarlas para que no mueran o tengan que extender su vuelo a lugares más alejados para buscar su alimento.
Las
abejas durante el vuelo consumen un gran contenido de energía y para
trasladar en su buche el néctar que recolectan (0.029 de néctar como
promedio), necesitan consumir en el vuelo el 9% aproximadamente de la
carga transportada (España, 1980España.
1980. Reglamentación de las distancias entre colmenas y otros aspectos
de nuestra actuación en apicultura. En: Primer Simposio Internacional de
Apicultura. Apimondia. Bucarest.
). Por ello es
necesario mantener una distancia apropiada entre los apiarios, teniendo
en cuenta, el potencial melífero de la zona y la cantidad de colmenas y
de abejas que puede soportar (capacidad de carga apícola), de manera que
las abejas puedan obtener el néctar que necesitan para elaborar su
alimento (la miel) y así obtener buenos rendimientos productivos sin
extender su área de pecoreo pues con la floración existente pueden
satisfacer sus necesidades.
En la naturaleza, la presencia de los agentes polinizadores aparece en forma equilibrada para fecundar las flores. Las abejas pueden aparecer de manera silvestre formando parte de este equilibrio, o concentradas en apiarios productivos. Al colocar colmenas en un territorio la carga de insectos que se introduce es notablemente mayor a la que pudiera existir en estado natural. Esto pudiera tener incidencia en la convivencia de los insectos e incluso en los resultados de la polinización de la flora (Durán, 2020).
La apicultura (CIAPI, 2023CIAPI (Centro de Investigaciones Apícolas). 2023. Base de datos de la apicultura en SIG (SIGA). La Habana. Cuba.
)
de esta cordillera dispone de las potencialidades melíferas de la flora
y vegetación presente en la premontaña, donde realizan producciones
apícolas durante todo el año garantizando la alimentación de las
colmenas por lo que no es necesario moverlas. Al no trashumar las
colmenas éstas permanecen todo el tiempo en los mismos sitios de
ubicación. Esto influye notablemente en la alta densidad de insectos
polinizadores que presentan las formaciones vegetales donde se
encuentran estas colmenas, por ello, fue importante analizar los radios
de vuelo económico de los apiarios para determinar qué zonas pudieran
estar sobrecargadas de colmenas y cuáles carecer de ellas.
Como las colmenas están fijas en las diferentes localidades fue necesario tomar medidas para su ubicación: mantenerlas protegidas de los eventos meteorológicos extremos, tener fácil acceso a su emplazamiento a través de caminos y carreteras para garantizar la recogida de las producciones y darle la atención necesaria. Es por ello que se encuentran ubicadas próximas a las principales vías de comunicación, de los asentamientos y sobre todo en la zona de la premontaña. Además, se tuvo en cuenta el radio de vuelo económico de las abejas, que es la menor distancia que vuelan las abejas en busca del néctar para hacer más eficiente la producción, ésta depende de la altura en que se encuentra ubicado el apiario (donde se concentran las colmenas), por las posibles barreras que le impone la orografía del lugar al vuelo del insecto y al acceso de las fuentes de néctar
El conocer el radio de vuelo económico de las abejas permite identificar la distancia entre los apiarios, la que debe ser igual a la suma de sus radios de vuelo económico, de manera que no se entremezclen las abejas de diferentes apiarios durante su vuelo (Tabla 1). A partir de esta información se pueden tomar decisiones como incorporar apiarios donde no existan emplazamientos u organizar y situar el número de colmenas que corresponda con la distancia adecuada entre los apiarios.
En los resultados que se obtienen hay que tener en
cuenta que una colmena pudiera tener aproximadamente de 30 000 a 80 000
abejas, y que los apiarios de esta zona pueden contar con 20 colmenas
como promedio, de ahí que si no se respetan las distancias mínimas de 3
km entre apiarios la densidad de abejas es muy elevada comparada con la
existencia de otros agentes polinizadores (Durán, 2000Durán
O. 2000. Estudio geográfico de la apicultura y de su contribución al
desarrollo sostenible: Estudio de casos. Tesis doctoral en Ciencias
Geográficas. Instituto de Geografía Tropical, CITMA, La Habana.
). Por lo que organizar la distribución de estas colmenas ayudaría a obtener buenos resultados en cuanto a la polinización.
Relación entre la distribución de las colmenas y la flora melífera
⌅La flora melífera asegura las producciones apícolas (especies de cosecha), por lo general, no son las especies forestales que se identifican en las formaciones vegetales, sino en su mayoría son los bejucos presentes en el sotobosque o en cualquier espacio donde se hayan diseminado sus semillas, principalmente de las especies Turbina corymbosa (campanilla blanca), Ipomoea triloba (campanilla morada) y Gouania polygama (bejuco leñatero). No obstante, el resto de las especies melíferas brindan en alguna medida alimento a las abejas y contribuyen con sus producciones como Roystonea regia (palma real).
En la cordillera de Guaniguanico las formaciones vegetales con mayor importancia para las abejas, por el porcentaje de especies melíferas que aparecen son: el bosque siempreverde con 29%, el bosque semideciduo con el 28%, el complejo de vegetación de mogote con 15% y la vegetación secundaria con 13%. En la Tabla 2 se analizó la cantidad de colmenas que se ubican en cada formación vegetal y el bajo porcentaje de especies melíferas que la componen.
En total el bosque semideciduo mesófilo (234.9 km2), el complejo de vegetación de mogote (143.2 km2) y el bosque indeterminado mayormente secundario (115.8 km2) presentan las mayores áreas ocupadas por cantidad de apiarios (Tabla 2). En general, estas formaciones vegetales naturales ocupan la mayor cantidad de área desde uno a 5 apiarios, con una densidad de colmenas desde baja a media (Tabla 1).
| Cantidad de apiarios que interceptan su radio de vuelo | BSD | BSV | BIMS | MXE | MIMS | CM | PCc | Total |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 119.7 | 10.2 | 60.8 | 3.0 | 24.5 | 95.9 | 2.0 | 316.1 |
| 2-5 | 101.3 | 24.7 | 51.1 | 5.4 | 11.0 | 47.3 | 0.5 | 241.3 |
| 6-9 | 12.71 | 8.9 | 3.7 | 0 | 0 .01 | 0 | 0 | 25.32 |
| 10-12 | 0.9 | 5.4 | 0.2 | 0 | 0 .02 | 0 | 0 | 6.52 |
| Total | 234.61 | 49.2 | 115.8 | 8.4 | 35.53 | 143.2 | 2.5 | 589.24 |
Las formaciones vegetales con más colmenas que se interceptan con mayor cantidad de radios de vuelos de las abejas son el bosque semideciduo y en el bosque siempreverde con hasta 12 apiarios (Tabla 2). Sin embargo, la mayor cantidad de área (95%) están cubiertas por hasta 5 apiarios lo que demuestra que la concentracion de abejas puede considerarse con un valor medio (Tabla 1) según el potencial melífero que tiene como sustento. El otro 5% de área está cubierta por una mayor cantidad de apiarios (que puede llegar hasta 12 apiarios) aumentando considerablemente la concentración de abejas en la zona, lo que puede representar problemas de alimentación, disminucion de producción y muerte del insecto.
En el caso de las áreas que cuentan con mayor densidad de colmenas y escasas floraciones habría que distanciar los apiarios. De no ser así, habría que alimentar a las colmenas para que no formen enjambres y migren a otros lugares en busca de alimento. Aunque es necesario reconocer que este tipo de bosque presenta gran variedad de especies que pueden brindar a las abejas sus flores durante todo el año. El bosque siempreverde mesofilo submontano con (43.8 km2 cubierto con hasta 9 apiarios) es el que tiene más posibilidades de mantener a las abejas de manera natural por la presencia de una gran diversidad de especies melíferas que cubren con sus floraciones todo el año permitiendo a las abejas intensificar el trabajo en sus flores.
En el complejo de vegetación de mogote y la vegetación secundaria pueden presentar hasta cinco apiarios, esa distribución de las colmenas responde a la escasa vegetación melífera. En los mogotes se extienden hasta 143.20 km2, ubicados los apiarios en los valles cercanos a las vías de acceso para facilitar el manejo de las colmenas. La vegetación secundaria tiene similar distribución de colmenas con la diferencia que presenta más variedad de especies meliferas (Anexo 1). Esta distribución facilita la polinización de las especies vegetales pues las especies melíferas existentes y sus floraciones pueden satisfacer la densidad de las colmenas presentes. En la Tabla 3 se muestra la cantidad de colmenas en las plantaciones.
En general, las plantaciones de especies latifolias, (pinos y café) son las que muestran la mayor cantidad de apiarios por km2. Estas plantaciones ocupan las mayores extensiones donde las abejas interceptan su radio de vuelo hasta la cantidad de cinco apiarios; La plantación de latifolias aparecen representadas en 43.7 km2 y puede tener la intersección de los radios de vuelos de hasta 12 apiarios en distintas zonas. Aquí las especies melíferas florecen casi todo el año y sus flores pueden ser beneficiadas por la polinización. Las plantaciones de pino con 153.43 km2, pueden llegar a tener hasta 5 apiarios interceptando sus radios de vuelo. Aunque no son lugares con altos potenciales melíferos tienen bien establecidas las vías de acceso facilitando el manejo de las comenas. Aquí las especies del sotobosque y los bejucos son los que aseguran la alimentación de las abejas.
| Cantidad de apiarios donde las abejas interceptan su radio de vuelo | CA | CI | FR | PP | PL | Total |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 15.2 | 0.4 | 1.2 | 100.9 | 21.3 | 139.0 |
| 2-5 | 21.7 | 0.2 | 0.5 | 52.5 | 13.9 | 88.8 |
| 6-9 | 3.6 | 0 | 0 | 0.03 | 7.8 | 11.43 |
| 10-12 | 0.1 | 0 | 0 | 0 | 0.7 | 0.8 |
| Total | 40.6 | 0.6 | 1.7 | 153.43 | 43.7 | 240.03 |
En el café ocupan 40.6 km2 y el 90% tiene hasta 5 apiarios, lo que beneficia la polinización del cultivo. El otro 10% tiene una alta densidad de abejas pues interceptan sus radios de vuelo hasta 12 apiarios, esto puede ser beneficioso para el primer semestre del año cuando florecen la mayoría de las especies melíferas, en el resto del año habría que alimentar las colmenas. En las plantaciones de cítricos y frutales el comportamiento es similar, ocupan pequeñas áreas (0.6 y 1.7 respectivamente) y llegan a tener hasta cinco apiarios que interceptan sus radios de vuelo lo que pudiera ser aceptable, aspecto que favorece la polinización.
La vegetación de esta zona montañosa es fundamentalmente natural y seminatural; las plantaciones son generalmente con especies forestales (Anexo 1). Las floraciones de las especies vegetales presentes ocurren en los meses de febrero-mayo y en octubre-diciembre, por ello estas etapas son los períodos de mayor actividad de las abejas, ellas cumplen con la función de polinizar y contribuyen con la estabilización de las formaciones vegetales, en especial de las especies que dependen de la polinización cruzada para su reproducción.
En Cuba, por lo general, la polinización con abejas se asocia a las áreas de cultivos buscando mayor efectividad en la obtención de los frutos. En la cordillera de Guaniguanico no son representativas las áreas de cultivos agrícolas por lo que la presencia de la abeja se asocia a las especies melíferas y poliníferas forestales y algunos bejucos que favorecen la obtención de néctar y polen para ellas.
Por las características del relieve y el difícil acceso a las áreas presentes en las mayores altitudes, los apicultores no utilizan trashumancia (mover las colmenas hacia otros espacios). En esos meses la apicultura obtiene las mejores producciones de miel, cera, polen y propóleos que constituyen fuentes de ingresos para sus apicultores. El resto de los meses las abejas se mantienen con la diversidad de flores existentes que les sirven para el sostenimiento a la colmena. Los productores en ocasiones alimentan las abejas con sirope de azúcar para que las abejas no se trasladen a otros espacios en busca de alimentos o formen enjambres, de esta forma se obtienen altos beneficios de las abejas que están ubicadas en apiarios dentro de las áreas naturales pues además de las importantes producciones apícolas para el sustento familiar, también facilitan la reproducción la flora que constituye las formaciones vegetales de la cordillera.
Conclusiones
⌅En la cordillera de Guaniguanico se reportan las formaciones vegetales naturales: bosque siempreverde mesófilo submontano, bosque semideciduo mesófilo, bosque de Pinus caribaea, bosque de galería, matorral xeromorfo espinoso sobre serpentinita, complejo de vegetación de mogote, sabanas naturales y en las formaciones vegetales seminaturales: bosque semideciduo degradado, bosque de pinos degradado, bosques indiferenciados mayormente secundarios, matorral xeromorfo espinoso sobre serpentinita degradado, matorrales indiferenciados mayoritariamente secundarios, sabanas semiantrópicas. La diversidad florística melífera en la cordillera de Guaniguanico estuvo integrada por 59 familias, 131 géneros y 169 táxones infragenéricos. Las familias que contribuyeron con más especies fueron: Fabaceae, Moraceae, Sapindaceae, Rubiaceae, y las familias que tributaron mayor cantidad de géneros fueron Fabaceae, Rubiaceae, Apocynaceae, Sapindaceae, Arecaceae, Lauraceae, Meliaceae. Los géneros con mayor cantidad de especies fueron Ficus, Casearia y Tabebuia. Las formaciones vegetales de mayor extensión en la Sierra de los Órganos fueron el bosque de pinos y el complejo de vegetación de mogote. Con 50 familias, 99 géneros y 120 especies de la flora melífera, y en las formaciones vegetales de mayor extensión en la Sierra del Rosario fueron el bosque semideciduo mesófilo típico y el bosque indiferenciado mayormente secundario. La flora melífera estuvo representada por 51 familias, 111 géneros y 140 especies, y la que más aportó a las producciones apícolas fueron Turbina corymbosa, Ipomoea triloba y Gouania polygama. Por último, el bosque semideciduo mesófilo, el complejo de vegetación de mogote y el bosque indeterminado mayormente secundario presentaron las mayores áreas ocupadas por apiarios que como promedio contaron con 20 colmenas de Apis mellifera. Las plantaciones de especies latifolias, pinos y café son las que presentaron la mayor cantidad de apiarios por kilómetro cuadrado. Estas plantaciones ocupan las mayores extensiones donde las abejas interceptan su radio de vuelo hasta la cantidad de cinco apiarios.