Acta Botánica Cubana 224
enero-diciembre 2025, e04
eISSN: 2519-7754
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Artículo de Investigación

Beneficios de Apis mellifera L. en áreas naturales en la cordillera de Guaniguanico

Benefits of Apis mellifera L. in natural areas of the of Guaniguanico mountain range

iDOdil Durán Zarabozo1Inversiones GAMMA S.A. y Centro de Investigaciones Apícolas, Ministerio de la Agricultura, Cuba., iDNancy E. Ricardo Nápoles2Instituto de Ecología y Sistemática, Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), La Habana, Cuba.*✉:nancy@ecologia.cu, iDLiliam Armesto Falls3Instituto de Geografía Tropical, CITMA, La Habana, Cuba.
1Inversiones GAMMA S.A. y Centro de Investigaciones Apícolas, Ministerio de la Agricultura, Cuba.
2Instituto de Ecología y Sistemática, Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), La Habana, Cuba.
3Instituto de Geografía Tropical, CITMA, La Habana, Cuba.
*Correspondencia: nancy@ecologia.cu
Resumen

La flora apícola, su estado, época y floración en las formaciones vegetales en relación con la presencia de Apis mellifera L. y sus beneficios en las áreas naturales son muy escasos en Cuba por ello, nuestro interés es conocer y profundizar sobre estos aspectos en la cordillera de Guaniguanico. Esta flora estuvo integrada por 59 familias, 131 géneros y 169 táxones infragenéricos. Las familias botánicas más representadas fueron: Fabaceae, Moraceae, Sapindaceae, Rubiaceae, las que tributaron con mayor cantidad de géneros fueron: Fabaceae, Rubiaceae, Apocynaceae, Sapindaceae, Arecaceae, Lauraceae, Meliaceae; los géneros con mayor cantidad de especies fueron Ficus, Casearia, Tabebuia, Cordia, Sida, Zanthoxylum; sobresalieron Turbina corymbosa, Ipomoea triloba y Gouania polygama con mayores aportes en las producciones apícolas. Los apiarios estuvieron integrados entre 20 y 240 colmenas según el radio de vuelo económico de las abejas. El bosque semideciduo mesófilo, el complejo de vegetación de mogote y el bosque indeterminado mayormente secundario presentaron las mayores áreas ocupadas por cantidad de apiarios. En las plantaciones de especies latifolias, pinos y café fueron las que presentaron la mayor cantidad de apiarios por kilómetro cuadrado y mayores aportes en las producciones apícolas.

Palabras clave: 
apiario; formación vegetal; potencial melífero.
Abstract

The beekeeping flora, its state, season and flowering in the plant formations in relation to the presence of Apis mellifera L. and its benefits in natural areas are very scarce in Cuba, therefore, our interest is to know and deepen these aspects in the Guaniguanico mountain range. This flora was made up of 59 families, 131 genera and 169 infrageneric taxa. The most represented botanical families were: Fabaceae, Moraceae, Sapindaceae, Rubiaceae, those that contributed with the largest number of genera were: Fabaceae, Rubiaceae, Apocynaceae, Sapindaceae, Arecaceae, Lauraceae, Meliaceae; the genera with the largest number of species were Ficus, Casearia, Tabebuia, Cordia, Sida Zanthoxylum; Turbina corymbosa, Ipomoea triloba and Gouania polygama stood out with greater contributions in beekeeping production. The apiaries were integrated between 20 and 240 hives depending on the economic flight radius of the bees. The Semi-deciduous Cloud Forest, the Mogote Vegetation Complex and the mostly secondary indeterminate forest presented the largest areas occupied by number of apiaries. In the plantations of broadleaf species, pines and coffee are the ones that presented the largest number of apiaries per square kilometer and greater contributions in beekeeping production.

Keywords: 
apiary; honey potential; plant formation.

Recibido: 03/3/2025; Aceptado: 01/8/2025

Conflicto de intereses: Los autores declaran que no existen conflictos de intereses.

Contribución de los autores: ODZ: conceptualización, investigación, redacción del borrador original, NERN: conceptualización, investigación, redacción del borrador original, LAF: investigación y curación de datos. Las autoras contribuyeron a la revisión y edición final del manuscrito.

CONTENIDO

Introducción

 

López Almirall (1998López Almirall A. 1998. Origen probable de la flora cubana. En Halffter G. (ed.), Diversidad biológica de Iberoamérica. Acta Zoológica Mexicana. 83-108.
, 2013)López Almirall A. 2013. Contribución al catálogo de la flora cubana: endemismos de suelos derivados de ofiolitas. Botanica Complutensis. 37: 139-156.
plantea que en Cuba con la complejidad del relieve en los ecosistemas montañosos aumenta la riqueza de las especies y el endemismo, resalta que también la aridez los favorece. López Almirall y Duarte (2022)López Almirall A, Duarte S. 2022. El endemismo en la flora de las montañas cubanas. ECOVIDA. 12: 160-179.
señalan que los endemismos exclusivos mantienen un patrón general florístico entre las regiones montañosas occidental y oriental, evidenciando lo planteado por Bisse (1980)Bisse J. 1980. La subdivisión florística de la región nororiental de Cuba. Revista del Jardín Botánico Nacional. 1: 111-118.
quien señala la fuerte unidad florística de las regiones montañosas cubanas. Entre los sistemas montañosos más relevantes en Cuba están Nipe-Sagua-Baracoa, con la mayor extensión, altitud y diversidad biológica, y Guaniguanico (Borhidi, 1996Borhidi A. 1996. Phytogeography and vegetation ecology of Cuba. Akademiai Kiadó, Budapest.
; López Almirall, 2005López Almirall A. 2005. Nueva perspectiva para la regionalización fitogeográfica de Cuba: Definición de los sectores En: Llorente J, Morrone JJ. (eds.), Regionalización biogeográfica en Iberoamérica y tópicos afines: Primeras Jornadas Biogeográficas de la Red Iberoamericana de Biogeografía y Entomología sistemática (RIBES XII.I-CYTED), 417-428, Universidad Nacional Autónoma de México, Ciencia y Tecnología para el Desarrollo UNAM, Facultad de Ciencias México, DF.
).

En Cuba se reportan 42 tipos de formaciones vegetales que responden a diversas causas: situación y ubicación geográfica, corrientes marinas, vientos alisios del NE, relieve accidentado de algunas localidades, geología, diversidad de suelos y la asimilación histórica de los territorios debido al origen, evolución y prolongado aislamiento geográfico (Ricardo Nápoles et al., 2009Ricardo Nápoles NE, Herrera P, Cejas F, Bastart JA, Regalado T. 2009. Tipos y características de las formaciones vegetales de Cuba. Acta Botánica Cubana. 203:1-42.
). Estas forman parte de grupos funcionales integrados por determinadas especies de la flora según el ecosistema. En el desarrollo de las formaciones vegetales la incidencia directa de los agentes polinizadores que conviven, visitan o fecundan las especies de la flora favorecen el proceso reproductivo tanto de ellas como de las colmenas; los agentes polinizadores están relacionados filogenéticamente como fruto de la selección impuesta por ellos (Durán, 2020).

La mayoría de los estudios realizados sobre la ecología evolutiva de las interacciones entre las plantas y los polinizadores señalan que se generan bajo el denominado principio del polinizador más eficiente (Gómez, 2002Gómez JM. 2002. Generalización de las interacciones entre las plantas y polinizadores. Revista Chilena de Historia Natural. 75: 105-116.
). En estos polinizadores sobresalen las abejas, moscas, avispas, escarabajos, mariposas, aves, ratones, murciélagos que poseen adaptaciones para libar el néctar y transportar el polen en sus cuerpos favoreciendo la disponibilidad del polen en las flores y así promueven el intercambio genético de las plantas y su reproducción.

Las especies vegetales que son visitadas por las abejas, para obtener el néctar y el polen de sus flores, se consideran como flora apícola. De acuerdo con su aporte de néctar, se clasifica en plantas de cosecha y plantas de sostenimiento, las de cosecha son las que por sus características aportan los recursos necesarios para obtener cosechas de miel (e.g., abundante producción de miel en la zona, cuantiosas floraciones, altas frecuencias de visualización de las abejas) y las de sostenimiento son las que ofertan recursos poco prolífero, pero suficientes para el mantenimiento de la colmena durante el resto del año (Velandia et al., 2012Velandia M, Restrepo S, Cubillos P, Aponte A, Silva LM. 2012. Catálogo fotográfico de especies de flora apícola en los departamentos de Cauca, Huila y Bolívar. Bogotá, Instituto Humboldt.
).

Schwartz et al. (2001)Schwartz MW, Iverson LR, Prasad A. 2001. Predicting the potential future distribution of four tree species in Ohio using current habitat availability and climate forcing. Ecosystems. 4: 568-581.
plantean que las fenofases de las plantas responden a cambios ambientales que dependen del tipo y condiciones de la vegetación, del clima, principalmente de la temperatura y en ocasiones de las precipitaciones. En algunas especies la floración, u otra fenofase, está controlada por la temperatura, mientras en otras es determinante el fotoperíodo e incluso de la disponibilidad de agua que es el factor desencadenante de un determinado evento fenológico. Por su parte, Alvarado Marco et al. (2002)Alvarado Marco A, Foroughbakhch R, Jurado E, Rocha A. 2002. El cambio climático y la fenología de las plantas. Universidad Autónoma de Nuevo León. 4: 493-500.
señalan que cualquier factor ambiental repercute directamente en la vegetación principalmente en la fenología de las plantas, se observa que a lo largo del año se producen cambios estacionales en el clima y en la disponibilidad de recursos, lo que obliga a las plantas a crear mecanismos de cambio estacional en su morfología y fisiología para poder sobrevivir. Walkovszky (1998)Walkovszky A. 1998. Changes in phenology of the locust tree (Robinia pseudoacacia L.) in Hungary. International Journal Biometeorology. 41: 155-160.
considera que los datos fenológicos proporcionan información sobre la relación entre la variación climática y el desarrollo vegetal, incluso cuando los datos meteorológicos no estén disponibles o sean inadecuados.

Son muy escasos en Cuba los estudios sobre la flora apícola, estado, época y comportamiento de su floración en las diferentes formaciones vegetales, así como en cuanto a la presencia de Apis mellifera L. y sus beneficios en las áreas naturales de la cordillera de Guaniguanico. Por ello, el interés del presente trabajo fue estudiar y aportar resultados sobre este tema, que, como valor agregado, podrían favorecer indirectamente el desarrollo socioeconómico en este grupo montañoso por su importancia natural.

Materiales y Métodos

 

Caracterización del territorio

 

La cordillera de Guaniguanico se extiende con orientación ENE a WSW a lo largo de casi todo el territorio de la provincia Pinar del Río y parte de la actual provincia Artemisa. Está conformada por dos bloques principales: Sierra del Rosario y Sierra de los Órganos, los cuales están separados, en su porción norte por la cuenca del Río Puercos, y al Sur por el río San Diego. Las coordenadas geográficas de la Sierra del Rosario, región centro-este son NW 22,8257°N y 83,4778°W, SW 22,63721°N y 83,38245°W, SE 22,83307°N y 82,8913 W, NE 22,89727°N y 82,91811°W. y las de la Sierra de los Órganos, parte centro-oeste son: NE 22,72701°N y 83,46954°W, SE 22,63723°N y 83,3824°W, NW 22,2094°N y 84,2661°W, SW 22,1798°N y 84,0023°W, esta sierra está formada por dos sistemas fisiográficos fundamentales: las Alturas de Pizarras del Norte y del Sur (Fig. 1).

Figura 1.  Ubicación del área de estudio, cordillera de Guaniguanico.
Figure 1.  Location of the study area, Guaniguanico mountain range.

Estas montañas se formaron como consecuencia de ascensos verticales en la formación del relieve diferenciados en la etapa neotectónica, que involucraron a las estructuras imbricadas inactivas antiguas, y en ellas se manifiestan combinaciones de premontañas, montañas, mesetas, mogotes y valles lo que define en gran medida su paisaje y clima (IGT, 2002IGT (Instituto de Geografía Tropical). 2002. Macizo Guamuhaya. En: Duran O. (ed.), Las Montañas de Cuba. Disponible en: http://www.cuba.cu/ciencia/citma/geotrop/ (consultado: 3 noviembre de 2024).
). La Sierra del Rosario está constituida por plegamientos complejos, que forman cadenas montañosas casi paralelas, donde predominan las rocas calizas, aunque también existen rocas ígneas y metamórficas, como las tobas y las serpentinitas (IGT, 2002IGT (Instituto de Geografía Tropical). 2002. Macizo Guamuhaya. En: Duran O. (ed.), Las Montañas de Cuba. Disponible en: http://www.cuba.cu/ciencia/citma/geotrop/ (consultado: 3 noviembre de 2024).
).

En esta cordillera 22 áreas forman parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) ocupando una superficie de 681.67 km2, para un 18.2% de la misma, las que poseen valores paisajísticos irrepetibles para Cuba. Su estructura geológica es muy compleja, con gran diversidad de rocas en litofacies muy diferentes en composición y texturas, que dan lugar a suelos muy característicos y que varían lateralmente en distancias muy cortas, tanto en sentido latitudinal como longitudinal, con lo cual se puede decir que cada valle o altura de esta región presenta suelos diferentes, lo que determina grandemente el endemismo de la flora, tan característico de esta interesante zona geográfica (IGT, 2002IGT (Instituto de Geografía Tropical). 2002. Macizo Guamuhaya. En: Duran O. (ed.), Las Montañas de Cuba. Disponible en: http://www.cuba.cu/ciencia/citma/geotrop/ (consultado: 3 noviembre de 2024).
).

El sector primario de la economía ocupa la mayor extensión del territorio montañoso y constituye su sustento fundamental, donde se desarrollan actividades agropecuarias (café, cultivos varios, forestal, ganadería, apicultura) y no agropecuarias como la minería, las industrias locales varias y el turismo. Las áreas cafetaleras se concentran fundamentalmente en las zonas altas de la Sierra del Rosario y en los valles intramontanos de la Sierra de los Órganos. En ocasiones, en esta última, se alcanzan los mayores rendimientos producto de las condiciones climáticas particulares que se presentan en la región (IGT, 2002IGT (Instituto de Geografía Tropical). 2002. Macizo Guamuhaya. En: Duran O. (ed.), Las Montañas de Cuba. Disponible en: http://www.cuba.cu/ciencia/citma/geotrop/ (consultado: 3 noviembre de 2024).
).

Obtención de datos

 

Se continúan los estudios de la cordillera de Guaniguanico iniciados por Ricardo Nápoles et al. (2020)Ricardo Nápoles N, Hidalgo-Gato MM, Ley Rivas JF. 2020. Cordillera de Guaniguanico: Componentes de la Diversidad Biológica. Editorial AMA, La Habana.
, realizando numerosos recorridos identificando las formaciones vegetales, la flora melífera, la localización de las colmenas, los radios de vuelo de las abejas y determinar las zonas de mayor concentración de Apis mellifera en relación con las especies de la flora que se reproducen con su ayuda. Las formaciones vegetales se caracterizaron según Ricardo Nápoles et al. (2009)Ricardo Nápoles NE, Herrera P, Cejas F, Bastart JA, Regalado T. 2009. Tipos y características de las formaciones vegetales de Cuba. Acta Botánica Cubana. 203:1-42.
con criterios florísticos, fisionómicos y ecológicos, utilizando el mapa de Estrada et al. (2013)Estrada R, Martín G, Martínez P, Rodríguez SV, Capote RP, Reyes I, Lic. Galano S, Cabrera C, Martínez C, Mateo L, Guerra Y, Batte A, Coya L. 2013. Mapa (BD-Sig) de vegetación natural y seminatural de Cuba V.1 sobre Landsat ETM 7 SLC-OFF Gap Filled, Circa 2011. En: IV Congreso sobre Manejo de Ecosistemas y Biodiversidad” de la VIII Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo, La Habana, Cuba (julio 4-8).
para identificar las formaciones vegetales natural, seminatural y plantaciones.

Se realizaron visitas a diversas localidades del territorio con la finalidad de confeccionar inventarios florísticos y determinar las fechas de floración de las plantas, las que se compararon con los ejemplares depositados en el Herbario del Instituto de Ecología y Sistemática (HAC). La nomenclatura taxonómica de las especies se actualizó según Greuter y Rankin (2022)Greuter W, Rankin R. 2022. Vascular Plants of Cuba A Checklist. Third, updated edition of The Spermatophyta of Cuba. Botanischer Garten und Botanisches Museum Berlin, Jardín Botánico Nacional, Universidad de La Habana. DOI: https://doi.org/10.3372/cubalist.2022.1.
. Se revisaron e incluyeron las fenofases de la flora de los especímenes del material de herbario y se consideraron las publicaciones de Fournier y Charpantier (1975)Fournier LA, Charpantier C. 1975. El tamaño de la muestra y la frecuencia de observaciones en el estudio de las características fenológicas de los árboles tropicales. Turrialba. 25: 45-48.
, Ortiz (1990)Ortiz R. 1990. Fenología de árboles en un bosque semideciduo tropical en el estado Cojides. Acta Botánica Venezuélica. 16: 93-116.
, Van Schaik et al. (1993)Van Schaik CP, Terbourgh JW, Wright SJ. 1993. The phenology of tropical forests: adaptative significance and consequences for primary consumers. Annual Review of Ecology and Systematics. 24: 353-377.
, Spano et al. (1999)Spano D, Cesaraccio C, Duce P, Snyder RL. 1999. Phenological stages of natural species and their use as climate indicators. International Journal Biometeorology. 42: 124-133.
, Justiniano y Fredericksen (2000)Justiniano MJ, Fredericksen TS. 2000. Phenology of tree species in Bolivian dry forests. Biotrópica. 32: 276-281.
, Menzel (2000)Menzel A. 2000. Trends in phenological phases in Europe between 1951 y 1996. International Journal Biometeorology. 44: 76-81.
y Albert Puentes et al. (2008)Albert Puentes D, Urquiola Cruz A, Baró I, Herrera P, González Oliva L, Urquiola Cabrera A. 2008. Comportamiento fenológico de 148 especies en Cuba Occidental. Acta Botánica Cubana. 201:1-11.
. Para los nombres comunes de las especies se consideraron los relacionados por León (1946)León, Hno. 1946. Flora de Cuba. Vol. I. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio La Salle, Número 8. Cultural, S.A. La Habana.
, León y Alain (1951León, Hno. y Alain, Hno. 1951. Flora de Cuba. Vol. II. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio La Salle, Número 10. Imprenta P. Fernández y Cía., S.A. La Habana.
, 1953León, Hno. y Alain, Hno. 1953. Flora de Cuba. Vol. III. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio La Salle, Número 13. Imprenta P. Fernández y Cía., S.A. La Habana.
, 1957)León, Hno. y Alain, Hno. 1957. Flora de Cuba. Vol. IV. Contribuciones Ocasionales del Museo de Historia Natural del Colegio La Salle, Número 16. Imprenta P. Fernández y Cía., S.A. La Habana.
, Alain (1964Alain H. 1964. Flora de Cuba V. Asociación de Estudiantes de Ciencias Biológicas, La Habana.
, 1974)Alain H. 1974. Flora de Cuba. Asociación de Estudiantes de Ciencias Biológicas, La Habana.
, Roig (1968)Roig JT. 1968. Diccionario Botánico de Nombres Vulgares Cubanos. Editorial Científico-Técnica, La Habana.
, Ordetx (1978)Ordetx GS. 1978. Flora apícola de la América tropical. Editorial Científico Técnica. La Habana. Cuba.
y Albert Puentes (2005)Albert Puentes D. 2005. Meliaceae. En: W. Greuter y R. Rankin (eds.) Flora de la República de Cuba. Serie A. Plantas Vasculares Fascículo 10 (5). A. R. Gantner Verlag KG. Rugeell. Liechtenstein.
.

Se utilizó la definición del Comité Estatal de Normalización (1983)Comité Estatal de Normalización. 1983. Apicultura Términos y Definiciones. Nivel Central, La Habana.
para esclarecer el significado de la polinización, el que la identifica como el transporte de polen producido desde los estambres (parte masculina) hasta los pistilos (parte femenina) de la misma flor o de otra. Cuando el traslado del polen se realiza en la misma flor se denomina polinización directa y cuando llega a una flor proveniente de otra se llama polinización cruzada, este traslado del polen se puede realizar por distintas vías: aire, agua, aves e insectos. Para las zonas montañosas de Cuba se asumió que el radio de vuelo económico de las abejas puede ser de 3 km, aunque la abeja extiende su área de vuelo según escasea el néctar, este fenómeno está influido por el potencial melífero y el número de abejas que interceptan su radio de vuelo en la misma zona (Durán, 2000Durán O. 2000. Estudio geográfico de la apicultura y de su contribución al desarrollo sostenible: Estudio de casos. Tesis doctoral en Ciencias Geográficas. Instituto de Geografía Tropical, CITMA, La Habana.
).

Se analizaron los radios de vuelo económico de cada apiario y los datos de las producciones de mieles para lo cual fue necesario identificar las áreas donde se establecieron los apiarios según CIAPI (2023)CIAPI (Centro de Investigaciones Apícolas). 2023. Base de datos de la apicultura en SIG (SIGA). La Habana. Cuba.
. Para identificar la distribución espacial de las colmenas se utilizó el software QGIS Desktop 3.16, Sistema de Información Geográfico (SIG) libre y de código abierto, con el que se creó, editó, visualizó, analizó y publicó información geoespacial sobre Windows, Mac y Linux (http://www.qgis.org).

La información espacial se trabajó a partir de la imagen, en tiempo real disponible, del Open Street Map (2022), que aporta elementos para realizar acciones sobre la distribución de la infraestructura productiva de la apicultura en función de la red de viales, asentamientos humanos, existencia de vegetación, localización de espejos de agua, entre otros (https://www.openstreetmap.org). Se identificaron las zonas con concentraciones de colmenas, teniendo en cuenta el radio de vuelo económico que se intercepta durante el pecoreo de las abejas y la cantidad promedio de colmenas en cada apiario (hasta 20 colmenas), su densidad y el potencial melífero de cada lugar donde se encuentran ubicadas (Tabla 1).

Tabla 1.  Radios de vuelo coincidentes según la densidad de colmenas en la cordillera de Guaniguanico.
Table 1.  Fight paths coincidinf according to the density of beehives in the Guaniguanico mountain range.
Radios de vuelos coincidentes Densidad de colmenas
1 Baja: pueden coincidir el vuelo de las abejas de hasta 20 colmenas
2 a 5 Media: pueden coincidir el vuelo de las abejas de hasta 100 colmenas
6 a 9 Alta: puede coincidir el vuelo de las abejas de hasta 180 colmenas
10 a 12 Muy alta: puede coincidir el vuelo de las abejas de hasta 240 colmenas

Se realizaron recorridos de campo, intercambios con los pobladores del lugar y consultas bibliográficas para enriquecer el conocimiento integral de la cordillera y de los beneficios de las abejas en este territorio: (Urbino et al. 1988Urbino J, Capote RP, Herrera-Peraza R. 1988. Vegetación Actual. En: Herrera RA, Menéndez L, Rodríguez ME, García EE. (eds.) Ecología de los bosques siempreverdes de la Sierra del Rosario, Cuba, 119-122, ROSTLAC, Montevideo.
; Durán, 2000Durán O. 2000. Estudio geográfico de la apicultura y de su contribución al desarrollo sostenible: Estudio de casos. Tesis doctoral en Ciencias Geográficas. Instituto de Geografía Tropical, CITMA, La Habana.
; IGT; 2002IGT (Instituto de Geografía Tropical). 2002. Macizo Guamuhaya. En: Duran O. (ed.), Las Montañas de Cuba. Disponible en: http://www.cuba.cu/ciencia/citma/geotrop/ (consultado: 3 noviembre de 2024).
; Ricardo Nápoles y Oviedo, 2008Ricardo Nápoles N y Oviedo R. 2008. Flora y vegetación de Mil Cumbres, Pinar del Río, Cuba. Acta Botánica Cubana. 199: 26-38.
; Ricardo, Nápoles et al. 2020Ricardo Nápoles NE, Baró I, Echevarría R. 2020. Diversidad florística. En: Ricardo Nápoles N, Hidalgo-Gato MM, Ley Rivas JF. (Eds) Cordillera de Guaniguanico: Componentes de la Diversidad Biológica, 5-40, Editorial AMA, La Habana.
; CIAPI, 2023CIAPI (Centro de Investigaciones Apícolas). 2023. Base de datos de la apicultura en SIG (SIGA). La Habana. Cuba.
).

Resultados y Discusión

 

Flora y vegetación

 

En la cordillera de Guaniguanico según Estrada et al. (2013)Estrada R, Martín G, Martínez P, Rodríguez SV, Capote RP, Reyes I, Lic. Galano S, Cabrera C, Martínez C, Mateo L, Guerra Y, Batte A, Coya L. 2013. Mapa (BD-Sig) de vegetación natural y seminatural de Cuba V.1 sobre Landsat ETM 7 SLC-OFF Gap Filled, Circa 2011. En: IV Congreso sobre Manejo de Ecosistemas y Biodiversidad” de la VIII Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo, La Habana, Cuba (julio 4-8).
se presentan las formaciones vegetales naturales: bosque siempreverde mesófilo submontano (400-800 m), bosque semideciduo mesófilo, bosque de Pinus caribaea, matorral xeromorfo espinoso sobre serpentinita (Cuabal) y complejo de vegetación de mogote. En las formaciones vegetales seminaturales se presentaron bosques indiferenciados mayormente secundarios, matorrales indiferenciados mayoritariamente secundarios y las plantaciones: de café, pinos, cítricos, frutales y de plantas latifolias (Fig. 2).

Figura 2.  Formaciones vegetales en la cordillera de Guaniguanico.
Figure 2.  Vegetation formations in the Guaniguanico mountain range.

En Guaniguanico estudios realizados sobre las formaciones vegetales relatan otros tipos de vegetación no reportados por Estrada et al. (2013)Estrada R, Martín G, Martínez P, Rodríguez SV, Capote RP, Reyes I, Lic. Galano S, Cabrera C, Martínez C, Mateo L, Guerra Y, Batte A, Coya L. 2013. Mapa (BD-Sig) de vegetación natural y seminatural de Cuba V.1 sobre Landsat ETM 7 SLC-OFF Gap Filled, Circa 2011. En: IV Congreso sobre Manejo de Ecosistemas y Biodiversidad” de la VIII Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo, La Habana, Cuba (julio 4-8).
. Urbino et al. (1988)Urbino J, Capote RP, Herrera-Peraza R. 1988. Vegetación Actual. En: Herrera RA, Menéndez L, Rodríguez ME, García EE. (eds.) Ecología de los bosques siempreverdes de la Sierra del Rosario, Cuba, 119-122, ROSTLAC, Montevideo.
señalan que en la Sierra del Rosario se localizan bosques siempreverdes alto y medio así como sabanas naturales, en las formaciones degradadas: bosque semideciduo degradado, matorral xeromorfo sspinoso sobre serpentinita degradado, bosque de pinos degradado, sabanas semiantrópicas (pastos naturales) y plantaciones de cultivos menores. Capote et al. (1988)Capote RP, Menéndez L, García EE, Vilamajó D, Ricardo N, Urbino J, Herrera RA. 1988. Flora y vegetación. En: Herrera RA, Menéndez L, Rodríguez ME, García EE. (eds.) Ecología de los bosques siempreverdes de la Sierra del Rosario, Cuba, 110-131, ROSTLAC, Montevideo.
incluyen a los bosques de galería, en las riberas de arroyos, riachuelos y cañadas húmedas, sabanas naturales; por su parte, Ricardo Nápoles y Oviedo (2008)Ricardo Nápoles N y Oviedo R. 2008. Flora y vegetación de Mil Cumbres, Pinar del Río, Cuba. Acta Botánica Cubana. 199: 26-38.
refieren que en Mil Cumbres (Sierra de los Órganos) se presentan bosques semideciduo mesófilo secundario y semideciduo mesófilo degradado, vegetación ruderal y segetal, agroecosistemas de monocultivo y/o policultivo de tabaco, malanga, maíz, café.

Las formaciones vegetales de mayor extensión en la Sierra de los Órganos fueron el bosque de pino con algo más de 400 km2 de extensión y el complejo de vegetación de mogote con 260 km2; en la Sierra del Rosario el bosque semideciduo mesófilo típico con 234.61 km2 y el bosque indiferenciado mayormente secundario que ocupa un área de 115.9 km2 en forma discontinua. Las áreas naturales de mayor importancia en la Sierra de los Órganos se observan en el Valle de Viñales, Patrimonio de la Humanidad, y en la Sierra del Rosario en Las Terrazas y Soroa, Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario. Los valles intramontanos, formas del relieve muy representativos de este sistema montañoso, guardan gran endemismo al igual que sus mogotes.

En Guaniguanico (Fig. 2) el bosque siempreverde presentó entre otras las especies: Lantana involucrata L., Urera baccifera (L.) Gaudich., Smilax havanensis Jacq.; en el bosque semideciduo a Jatropha integerrima Jacq., Cissus verticillata (L.) Nicolson & C.E. Jarvis subsp. verticillata, Chrysophyllum oliviforme L. subsp. oliviforme, en el bosque de galería a Matayba oppositifolia (A. Rich.) Britton, Allophylus cominia (L.) Sw., Cupania americana L., en el complejo de vegetación de mogote a Casearia guianensis (Aubl.) Urb., Rondeletia chamaebuxifolia Griseb., Celtis iguanaea (Jacq.) Sarg., y en la vegetación secundaria Citrus ×aurantium L., Citrus ×limon (L.) Osbeck, Gouania polygama (Jacq.) Urb.

La diversidad florística melífera, en la cordillera, estuvo integrada por 59 familias, 131 géneros y 169 táxones infragenéricos; el análisis de las familias arrojó que seis de ellas aportaron el 31.9% del total de especies (Anexo 1, Fig. 3). Las familias que contribuyeron con más especies fueron: Fabaceae (8.3%), Moraceae y Sapindaceae (5.3%), Rubiaceae (4.7%) (Fig. 4). Solo siete familias tributaron con el 36.6% de los géneros: Fabaceae (8.4%), Rubiaceae (6.1%), Apocynaceae (5.3%), Sapindaceae y Arecaceae (4.6%), Lauraceae y Meliaceae (3.8%). Se presentaron otras familias con cinco especies: Asteraceae, Meliaceae y Verbenaceae que aportaron cinco géneros cada una. Moraceae con nueve especies que contribuye con dos géneros y Rutaceae seis especies con tres géneros. Los géneros con mayor cantidad de especies fueron Ficus (8), Casearia y Tabebuia (4), Cordia, Sida y Zanthoxylum (3).

Figura 3.  Riqueza de plantas melíferas por formación vegetal en la cordillera de Guaniguanico. BSV: bosque siempreverde mesófilo submontano, BSD: bosque semideciduo mesófilo, BG: bosque de galería, BIMS: bosques indiferenciados, mayormente secundarios, MXE: matorral xeromorfo espinoso sobre serpentinita (Cuabal), MIMS: matorrales indiferenciados, mayormente secundarios, BPc: bosque de pinos (Pinus caribaea), CM: complejo de vegetación de mogotes, VS: vegetación secundaria.
Figure 3.  Richness of honey plants by vegetation formation in the Guaniguanico mountain range. BSV: submontane mesophyllous evergreen forest, BSD: Mesophyllous semidecidous forest, BG: gallery forest, BIMS: undifferentiated, mostly secondary forests, MXE: xeromorphic thorny thicket on serpentine (Cuabal), MIMS: undifferentiated, mostly secondary thickets, BPc pine forest (Pinus caribaea), CM: mogotes vegetation complex, VS: secondary vegetation.
Figura 4.  Familias más representadas por especies en la cordillera de Guaniguanico.
Figure 4.  Most represented families by species in the Guaniguanico mountain range.

En la Sierra de los Órganos se listaron 50 familias, 99 géneros y 120 especies de la flora melífera (Anexo 1) que predominó en las formaciones vegetales: bosque siempreverde (29%), bosque semideciduo (28%), complejo de vegetación de mogote y vegetación secundaria (13%) (Fig. 5 y 6). Se observaron entre otras especies en el bosque siempreverde a Casearia laetioides (A. Rich.) Northr., Waltheria indica L., Lysiloma latisiliquum (L.) Benth., en el bosque semideciduo Trichilia hirta L., Serjania subdentata Juss. ex Radlk., Sabal palmetto (Walter) Lodd. ex Schult. & Schult. f., en el complejo de vegetación de mogote Swietenia mahagoni (L.) Jacq., Philodendron lacerum (Jacq.) Schott, Gymnanthes lucida Sw., en la vegetación secundaria Bidens alba (L.) DC., Chromolaena odorata (L.) R.M. King & H. Rob., Sida rhombifolia L.

Figura 5.  Formaciones vegetales y apiarios en la Sierra de los Órganos.
Figure 5.  Vegetation formations and apiaries in the Sierra de los Órganos.
Figura 6.  Especies melíferas por formaciones vegetales en la Sierra de los Órganos. BSV: bosque siempreverde mesófilo submontano, BSD: bosque semideciduo mesófilo, BPc: bosque de pinos (Pinus caribaea), BIMS: bosque indeterminado mayormente secundario, BG: bosque de galería, MXE: matorral xeromorfo espinoso sobre serpentinita, MIMS: matorral indeterminado mayormente secundario, CM: complejo de vegetación de mogotes, VS: vegetación secundaria.
Figure 6.  Bee especies by vegetation formations in the Sierra de los Órganos. BSV: submontane mesophyllous evergreen forest, BSD: mesophyllous semidecidous forest, BPc: pine forest (Pinus caribaea), BIMS: undifferentiated, mostly secondary forests, BG: gallery forest, MXE: xeromorphic thorny thicket on serpentine (Cuabal), MIMS: undifferentiated, mostly secondary thickets, CM: mogotes vegetation complex, VS: secondary vegetation.

La flora melífera en la Sierra del Rosario estuvo representada por 51 familias, 111 géneros y 140 especies las que predominaron en el bosque siempreverde (29%), bosque semideciduo (26%), vegetación secundaria (15%), complejo de vegetación de mogote (11%) (Fig. 7 y 8). En el bosque siempreverde se listaron a Guazuma ulmifolia Lam., Morinda royoc L., Sida cordifolia L., en el bosque semideciduo Lantana camara L., Ipomoea triloba L., Phyla strigulosa (M. Martens & Galeotti) Moldenke, en la vegetación secundaria Mangifera indica L., Carica papaya L., Dichrostachys cinerea (L.) Wight & Arn., en el complejo de vegetación de mogote Centrosema virginianum (L.) Benth., Vitis tiliifolia Humb. & Bonpl. ex Roem. & Schult.

Figura 7.  Formaciones vegetales y apiarios en la Sierra del Rosario.
Figure 7.  Vegetation formations and apiaries in the Sierra del Rosario.
Figura 8.  Especies por formaciones vegetales en la Sierra del Rosario. BSV: bosque siempreverde mesófilo submontano, BSD: bosque semideciduo mesófilo, BPc: bosque de pinos (Pinus caribaea), BIMS: bosque indeterminado mayormente secundario, BG: bosque de galería, MXE: matorral xeromorfo espinoso sobre serpentinita, MIMS: matorral indeterminado mayormente secundario, CM: complejo de vegetación de mogotes, VS: vegetación secundaria.
Figure 8.  Species by vegetation formations in the Sierra del Rosario. BSV: submontane mesophyllous evergreen forest, BSD: mesophyllous semidecidous forest, BPc: pine forest (Pinus caribaea), BIMS: undifferentiated, mostly secondary forests, BG: gallery forest, MXE: xeromorphic thorny thicket on serpentine, MIMS: undifferentiated, mostly secondary thickets, CM: mogotes vegetation complex, VS: secondary vegetation.

En la cordillera de Guaniguanico Ricardo Nápoles et al. (2020)Ricardo Nápoles N, Hidalgo-Gato MM, Ley Rivas JF. 2020. Cordillera de Guaniguanico: Componentes de la Diversidad Biológica. Editorial AMA, La Habana.
reportaron un total de 159 familias, 645 géneros y 1208 táxones infragenéricos, en relación con estos datos la flora melífera en este territorio estuvo representada por el 37.1% de familias, 20.3% de géneros y 14% de especies; las familias Fabaceae y Rubiaceae tributaron con el 23.4% y el 21.6% de los géneros y el 17.7% y el 10.4% de las especies respectivamente. La flora melífera es de gran importancia ecológica, pues además de cumplir con las funciones inherentes a su condición de ser planta (i.e., mantiene el nivel de oxígeno requerido para la vida, transforma la energía solar en química, facilita la producción de materia orgánica, mantiene las características del suelo, regula la humedad ambiental y la estabilidad del clima, da refugio a la fauna: insectos, mamíferos, aves, reptiles herbívoros, polinizadores, y frugívoros), su función melífera ofrece grandes beneficios a la naturaleza al facilitar la producción de néctar, polen y propóleo. De esta flora depende la producción de miel, con su identificación en el territorio se pueden diferenciar los productos de las colmenas y apiarios.

La floración de las especies melíferas en Guaniguanico mostró tres tipos de comportamientos, el 56% florecen en un corto período, el 19% presentan un largo período y el 25% manifiestan floración contínua. El período de floración es una de las fases fenológicas de mayor importancia para las especies melíferas. Ortiz (1990)Ortiz R. 1990. Fenología de árboles en un bosque semideciduo tropical en el estado Cojides. Acta Botánica Venezuélica. 16: 93-116.
considera que la fenología de las especies vegetales, principalmente la floración, constituye uno de los principales estudios a realizar para conocer la flora de un ecosistema. A pesar de la gran importancia del conocimiento fenológico de las especies, este aún es muy escaso y fragmentado particularmente en las regiones tropicales (Fournier y Charpantier, 1975Fournier LA, Charpantier C. 1975. El tamaño de la muestra y la frecuencia de observaciones en el estudio de las características fenológicas de los árboles tropicales. Turrialba. 25: 45-48.
; Mantovani et al., 2003Mantovani M, Ruschel AR, Sedrez dos Reis M, Puchalski A, Nodari RO. 2003. Fenologia reprodutiva de espécies arbóreas em uma formação secundária da floresta Atlântica. Review Árvore. 27: 451-458.
). Albert Puentes et al. (2008)Albert Puentes D, Urquiola Cruz A, Baró I, Herrera P, González Oliva L, Urquiola Cabrera A. 2008. Comportamiento fenológico de 148 especies en Cuba Occidental. Acta Botánica Cubana. 201:1-11.
señalan que en Cuba son escasos los estudios fenológicos en los que se comparen las categorías fenológicas de las especies en relación con su aporte y las formaciones vegetales donde están representadas.

Spano et al. (1999)Spano D, Cesaraccio C, Duce P, Snyder RL. 1999. Phenological stages of natural species and their use as climate indicators. International Journal Biometeorology. 42: 124-133.
observan que la mayoría de los bosques tropicales presentan una variación estacional en la aparición de nuevas hojas, flores y frutos, lo cual sugiere que los cambios fenológicos representan adaptaciones a factores bióticos y/o abióticos. La fenología además aporta conocimiento sobre los patrones reproductivos y vegetativos de las plantas y de los animales que de ellas dependen, entre ellos herbívoros, polinizadores, y frugívoros (Justiniano y Fredericksen, 2000Justiniano MJ, Fredericksen TS. 2000. Phenology of tree species in Bolivian dry forests. Biotrópica. 32: 276-281.
; Mantovani et al., 2003Mantovani M, Ruschel AR, Sedrez dos Reis M, Puchalski A, Nodari RO. 2003. Fenologia reprodutiva de espécies arbóreas em uma formação secundária da floresta Atlântica. Review Árvore. 27: 451-458.
), así como, es una excelente herramienta para identificar y evaluar el cambio de los efectos del cambio climático global sobre los seres vivos (Alvarado Marco et al., 2002Alvarado Marco A, Foroughbakhch R, Jurado E, Rocha A. 2002. El cambio climático y la fenología de las plantas. Universidad Autónoma de Nuevo León. 4: 493-500.
). Las plantas han respondido al cambio climático en dos formas principales, migración y adaptación (Etterson y Shaw, 2001Etterson JR, Shaw RG. 2001. Constraint to adaptive evolution in response to global warning. Science. 294: 151-154.
), sin embargo, los altos niveles de fragmentación del hábitat podrían afectar las migraciones en el futuro (Schwartz et al., 2001Schwartz MW, Iverson LR, Prasad A. 2001. Predicting the potential future distribution of four tree species in Ohio using current habitat availability and climate forcing. Ecosystems. 4: 568-581.
).

Menzel (2000)Menzel A. 2000. Trends in phenological phases in Europe between 1951 y 1996. International Journal Biometeorology. 44: 76-81.
enfatiza que el principal factor climático que afecta la fenología de las plantas es la temperatura, que incrementos de ella pueden ser detectados fácilmente en los datos fenológicos. Spano et al. (1999)Spano D, Cesaraccio C, Duce P, Snyder RL. 1999. Phenological stages of natural species and their use as climate indicators. International Journal Biometeorology. 42: 124-133.
reportan una buena relación entre las fenofases de la flora nativa y la temperatura ambiental en especies mediterráneas, no así por las variaciones en la precipitación, señalan que en las plantas no nativas se manifiestan afectaciones por la precipitación.

Apis mellifera y sus colmenas

 

En la cordillera de Guaniguanico están distribuidas 2860 colmenas, agrupadas en 90 apiarios, aunque no colocadas de manera homogénea en ambas sierras. En la Sierra de los Órganos existen 46 apiarios que concentran un total de 998 colmenas mostrando un promedio de 26 colmenas por apiarios, cuya distribución es bastante uniforme en el territorio, no existen más de cinco colmenas interceptando sus radios de vuelo económico, situación que se considera aceptable teniendo en cuenta que la densidad de las abejas se califica en los rangos medios (Tabla 1, Fig. 5). El potencial de especies melíferas es adecuado en relación con las abejas presentes en el área, por lo que, las colmenas pueden sostenerse aún en los períodos de escasa floración.

En la Sierra del Rosario existen 44 apiarios que concentran 1862 colmenas con un promedio de 40 colmenas por apiario, en este territorio su distribución no es uniforme, se concentran principalmente al Este (Fig. 7), apareciendo hasta 12 colmenas que interceptan sus radios de vuelo económico (Fig. 9 y 10). La relación entre el potencial de especies melíferas y la presencia de las abejas denota una densidad muy alta, aunque está concentrada en una pequeña parte de su territorio lo que pudiera incidir en que las colmenas no puedan autosostenerse en los períodos de escasa floración, por ello, es preciso alimentarlas para que no mueran o tengan que extender su vuelo a lugares más alejados para buscar su alimento.

Figura 9.  Distribución de los apiarios en Sierra de los Órganos.
Figure 9.  Distribution of the apiaries in Sierra de los Órganos.
Figura 10.  Distribución de los apiarios en Sierra del Rosario.
Figure 10.  Distribution of the beehives in Sierra del Rosario.

Las abejas durante el vuelo consumen un gran contenido de energía y para trasladar en su buche el néctar que recolectan (0.029 de néctar como promedio), necesitan consumir en el vuelo el 9% aproximadamente de la carga transportada (España, 1980España. 1980. Reglamentación de las distancias entre colmenas y otros aspectos de nuestra actuación en apicultura. En: Primer Simposio Internacional de Apicultura. Apimondia. Bucarest.
). Por ello es necesario mantener una distancia apropiada entre los apiarios, teniendo en cuenta, el potencial melífero de la zona y la cantidad de colmenas y de abejas que puede soportar (capacidad de carga apícola), de manera que las abejas puedan obtener el néctar que necesitan para elaborar su alimento (la miel) y así obtener buenos rendimientos productivos sin extender su área de pecoreo pues con la floración existente pueden satisfacer sus necesidades.

En la naturaleza, la presencia de los agentes polinizadores aparece en forma equilibrada para fecundar las flores. Las abejas pueden aparecer de manera silvestre formando parte de este equilibrio, o concentradas en apiarios productivos. Al colocar colmenas en un territorio la carga de insectos que se introduce es notablemente mayor a la que pudiera existir en estado natural. Esto pudiera tener incidencia en la convivencia de los insectos e incluso en los resultados de la polinización de la flora (Durán, 2020).

La apicultura (CIAPI, 2023CIAPI (Centro de Investigaciones Apícolas). 2023. Base de datos de la apicultura en SIG (SIGA). La Habana. Cuba.
) de esta cordillera dispone de las potencialidades melíferas de la flora y vegetación presente en la premontaña, donde realizan producciones apícolas durante todo el año garantizando la alimentación de las colmenas por lo que no es necesario moverlas. Al no trashumar las colmenas éstas permanecen todo el tiempo en los mismos sitios de ubicación. Esto influye notablemente en la alta densidad de insectos polinizadores que presentan las formaciones vegetales donde se encuentran estas colmenas, por ello, fue importante analizar los radios de vuelo económico de los apiarios para determinar qué zonas pudieran estar sobrecargadas de colmenas y cuáles carecer de ellas.

Como las colmenas están fijas en las diferentes localidades fue necesario tomar medidas para su ubicación: mantenerlas protegidas de los eventos meteorológicos extremos, tener fácil acceso a su emplazamiento a través de caminos y carreteras para garantizar la recogida de las producciones y darle la atención necesaria. Es por ello que se encuentran ubicadas próximas a las principales vías de comunicación, de los asentamientos y sobre todo en la zona de la premontaña. Además, se tuvo en cuenta el radio de vuelo económico de las abejas, que es la menor distancia que vuelan las abejas en busca del néctar para hacer más eficiente la producción, ésta depende de la altura en que se encuentra ubicado el apiario (donde se concentran las colmenas), por las posibles barreras que le impone la orografía del lugar al vuelo del insecto y al acceso de las fuentes de néctar

El conocer el radio de vuelo económico de las abejas permite identificar la distancia entre los apiarios, la que debe ser igual a la suma de sus radios de vuelo económico, de manera que no se entremezclen las abejas de diferentes apiarios durante su vuelo (Tabla 1). A partir de esta información se pueden tomar decisiones como incorporar apiarios donde no existan emplazamientos u organizar y situar el número de colmenas que corresponda con la distancia adecuada entre los apiarios.

En los resultados que se obtienen hay que tener en cuenta que una colmena pudiera tener aproximadamente de 30 000 a 80 000 abejas, y que los apiarios de esta zona pueden contar con 20 colmenas como promedio, de ahí que si no se respetan las distancias mínimas de 3 km entre apiarios la densidad de abejas es muy elevada comparada con la existencia de otros agentes polinizadores (Durán, 2000Durán O. 2000. Estudio geográfico de la apicultura y de su contribución al desarrollo sostenible: Estudio de casos. Tesis doctoral en Ciencias Geográficas. Instituto de Geografía Tropical, CITMA, La Habana.
). Por lo que organizar la distribución de estas colmenas ayudaría a obtener buenos resultados en cuanto a la polinización.

Relación entre la distribución de las colmenas y la flora melífera

 

La flora melífera asegura las producciones apícolas (especies de cosecha), por lo general, no son las especies forestales que se identifican en las formaciones vegetales, sino en su mayoría son los bejucos presentes en el sotobosque o en cualquier espacio donde se hayan diseminado sus semillas, principalmente de las especies Turbina corymbosa (campanilla blanca), Ipomoea triloba (campanilla morada) y Gouania polygama (bejuco leñatero). No obstante, el resto de las especies melíferas brindan en alguna medida alimento a las abejas y contribuyen con sus producciones como Roystonea regia (palma real).

En la cordillera de Guaniguanico las formaciones vegetales con mayor importancia para las abejas, por el porcentaje de especies melíferas que aparecen son: el bosque siempreverde con 29%, el bosque semideciduo con el 28%, el complejo de vegetación de mogote con 15% y la vegetación secundaria con 13%. En la Tabla 2 se analizó la cantidad de colmenas que se ubican en cada formación vegetal y el bajo porcentaje de especies melíferas que la componen.

En total el bosque semideciduo mesófilo (234.9 km2), el complejo de vegetación de mogote (143.2 km2) y el bosque indeterminado mayormente secundario (115.8 km2) presentan las mayores áreas ocupadas por cantidad de apiarios (Tabla 2). En general, estas formaciones vegetales naturales ocupan la mayor cantidad de área desde uno a 5 apiarios, con una densidad de colmenas desde baja a media (Tabla 1).

Tabla 2.  Apiarios que interceptan sus radios de vuelos económicos (3 km) dentro de formaciones vegetales en la cordillera de Guaniguanico. BSD: bosque semideciduo mesófilo, BSV: bosque siempreverde mesófilo submontano, BIMS: bosque indeterminado mayormente secundario, MXE: matorral xeromorfo espinoso sobre serpentinita, MIMS: matorral indeterminado mayormente secundario, CM: complejo de vegetación de mogotes, PCc: bosque de pino (Pinus caribaea).
Table 2.  Apiaries that intercept their economic flight radii (3 km) within vegetation formations in the Guaniguanico mountain range. BSD: mesophyllous semidecidous forest, BSV: submontane mesophyllous semidecidous forest, BIMS: undifferentiated, mostly secondary forests, MXE: xeromorphic thorny thicket on serpentine, MIMS: undifferentiated, mostly secondary thickets, CM: mogotes vegetation complex, BPc: pine forest (Pinus caribaea).
Cantidad de apiarios que interceptan su radio de vuelo BSD BSV BIMS MXE MIMS CM PCc Total
1 119.7 10.2 60.8 3.0 24.5 95.9 2.0 316.1
2-5 101.3 24.7 51.1 5.4 11.0 47.3 0.5 241.3
6-9 12.71 8.9 3.7 0 0 .01 0 0 25.32
10-12 0.9 5.4 0.2 0 0 .02 0 0 6.52
Total 234.61 49.2 115.8 8.4 35.53 143.2 2.5 589.24

Las formaciones vegetales con más colmenas que se interceptan con mayor cantidad de radios de vuelos de las abejas son el bosque semideciduo y en el bosque siempreverde con hasta 12 apiarios (Tabla 2). Sin embargo, la mayor cantidad de área (95%) están cubiertas por hasta 5 apiarios lo que demuestra que la concentracion de abejas puede considerarse con un valor medio (Tabla 1) según el potencial melífero que tiene como sustento. El otro 5% de área está cubierta por una mayor cantidad de apiarios (que puede llegar hasta 12 apiarios) aumentando considerablemente la concentración de abejas en la zona, lo que puede representar problemas de alimentación, disminucion de producción y muerte del insecto.

En el caso de las áreas que cuentan con mayor densidad de colmenas y escasas floraciones habría que distanciar los apiarios. De no ser así, habría que alimentar a las colmenas para que no formen enjambres y migren a otros lugares en busca de alimento. Aunque es necesario reconocer que este tipo de bosque presenta gran variedad de especies que pueden brindar a las abejas sus flores durante todo el año. El bosque siempreverde mesofilo submontano con (43.8 km2 cubierto con hasta 9 apiarios) es el que tiene más posibilidades de mantener a las abejas de manera natural por la presencia de una gran diversidad de especies melíferas que cubren con sus floraciones todo el año permitiendo a las abejas intensificar el trabajo en sus flores.

En el complejo de vegetación de mogote y la vegetación secundaria pueden presentar hasta cinco apiarios, esa distribución de las colmenas responde a la escasa vegetación melífera. En los mogotes se extienden hasta 143.20 km2, ubicados los apiarios en los valles cercanos a las vías de acceso para facilitar el manejo de las colmenas. La vegetación secundaria tiene similar distribución de colmenas con la diferencia que presenta más variedad de especies meliferas (Anexo 1). Esta distribución facilita la polinización de las especies vegetales pues las especies melíferas existentes y sus floraciones pueden satisfacer la densidad de las colmenas presentes. En la Tabla 3 se muestra la cantidad de colmenas en las plantaciones.

En general, las plantaciones de especies latifolias, (pinos y café) son las que muestran la mayor cantidad de apiarios por km2. Estas plantaciones ocupan las mayores extensiones donde las abejas interceptan su radio de vuelo hasta la cantidad de cinco apiarios; La plantación de latifolias aparecen representadas en 43.7 km2 y puede tener la intersección de los radios de vuelos de hasta 12 apiarios en distintas zonas. Aquí las especies melíferas florecen casi todo el año y sus flores pueden ser beneficiadas por la polinización. Las plantaciones de pino con 153.43 km2, pueden llegar a tener hasta 5 apiarios interceptando sus radios de vuelo. Aunque no son lugares con altos potenciales melíferos tienen bien establecidas las vías de acceso facilitando el manejo de las comenas. Aquí las especies del sotobosque y los bejucos son los que aseguran la alimentación de las abejas.

Tabla 3.  Apiarios que interceptan sus radios de vuelos económicos (km2) dentro de las plantaciones en la cordillera de Guaniguanico. CA: café, CI: cítrico, FR: frutal, PP: plantación de pino, PL: plantación de latifolia.
Table 3.  Apiaries that intercept their economic flight radius (3 km) within the plantations in the Guaniguanico mountain range. CA: coffee, CI: citus, FR: fruit tree, PP: pine plantation, PL: broad-leaved plantation.
Cantidad de apiarios donde las abejas interceptan su radio de vuelo CA CI FR PP PL Total
1 15.2 0.4 1.2 100.9 21.3 139.0
2-5 21.7 0.2 0.5 52.5 13.9 88.8
6-9 3.6 0 0 0.03 7.8 11.43
10-12 0.1 0 0 0 0.7 0.8
Total 40.6 0.6 1.7 153.43 43.7 240.03

En el café ocupan 40.6 km2 y el 90% tiene hasta 5 apiarios, lo que beneficia la polinización del cultivo. El otro 10% tiene una alta densidad de abejas pues interceptan sus radios de vuelo hasta 12 apiarios, esto puede ser beneficioso para el primer semestre del año cuando florecen la mayoría de las especies melíferas, en el resto del año habría que alimentar las colmenas. En las plantaciones de cítricos y frutales el comportamiento es similar, ocupan pequeñas áreas (0.6 y 1.7 respectivamente) y llegan a tener hasta cinco apiarios que interceptan sus radios de vuelo lo que pudiera ser aceptable, aspecto que favorece la polinización.

La vegetación de esta zona montañosa es fundamentalmente natural y seminatural; las plantaciones son generalmente con especies forestales (Anexo 1). Las floraciones de las especies vegetales presentes ocurren en los meses de febrero-mayo y en octubre-diciembre, por ello estas etapas son los períodos de mayor actividad de las abejas, ellas cumplen con la función de polinizar y contribuyen con la estabilización de las formaciones vegetales, en especial de las especies que dependen de la polinización cruzada para su reproducción.

En Cuba, por lo general, la polinización con abejas se asocia a las áreas de cultivos buscando mayor efectividad en la obtención de los frutos. En la cordillera de Guaniguanico no son representativas las áreas de cultivos agrícolas por lo que la presencia de la abeja se asocia a las especies melíferas y poliníferas forestales y algunos bejucos que favorecen la obtención de néctar y polen para ellas.

Por las características del relieve y el difícil acceso a las áreas presentes en las mayores altitudes, los apicultores no utilizan trashumancia (mover las colmenas hacia otros espacios). En esos meses la apicultura obtiene las mejores producciones de miel, cera, polen y propóleos que constituyen fuentes de ingresos para sus apicultores. El resto de los meses las abejas se mantienen con la diversidad de flores existentes que les sirven para el sostenimiento a la colmena. Los productores en ocasiones alimentan las abejas con sirope de azúcar para que las abejas no se trasladen a otros espacios en busca de alimentos o formen enjambres, de esta forma se obtienen altos beneficios de las abejas que están ubicadas en apiarios dentro de las áreas naturales pues además de las importantes producciones apícolas para el sustento familiar, también facilitan la reproducción la flora que constituye las formaciones vegetales de la cordillera.

Conclusiones

 

En la cordillera de Guaniguanico se reportan las formaciones vegetales naturales: bosque siempreverde mesófilo submontano, bosque semideciduo mesófilo, bosque de Pinus caribaea, bosque de galería, matorral xeromorfo espinoso sobre serpentinita, complejo de vegetación de mogote, sabanas naturales y en las formaciones vegetales seminaturales: bosque semideciduo degradado, bosque de pinos degradado, bosques indiferenciados mayormente secundarios, matorral xeromorfo espinoso sobre serpentinita degradado, matorrales indiferenciados mayoritariamente secundarios, sabanas semiantrópicas. La diversidad florística melífera en la cordillera de Guaniguanico estuvo integrada por 59 familias, 131 géneros y 169 táxones infragenéricos. Las familias que contribuyeron con más especies fueron: Fabaceae, Moraceae, Sapindaceae, Rubiaceae, y las familias que tributaron mayor cantidad de géneros fueron Fabaceae, Rubiaceae, Apocynaceae, Sapindaceae, Arecaceae, Lauraceae, Meliaceae. Los géneros con mayor cantidad de especies fueron Ficus, Casearia y Tabebuia. Las formaciones vegetales de mayor extensión en la Sierra de los Órganos fueron el bosque de pinos y el complejo de vegetación de mogote. Con 50 familias, 99 géneros y 120 especies de la flora melífera, y en las formaciones vegetales de mayor extensión en la Sierra del Rosario fueron el bosque semideciduo mesófilo típico y el bosque indiferenciado mayormente secundario. La flora melífera estuvo representada por 51 familias, 111 géneros y 140 especies, y la que más aportó a las producciones apícolas fueron Turbina corymbosa, Ipomoea triloba y Gouania polygama. Por último, el bosque semideciduo mesófilo, el complejo de vegetación de mogote y el bosque indeterminado mayormente secundario presentaron las mayores áreas ocupadas por apiarios que como promedio contaron con 20 colmenas de Apis mellifera. Las plantaciones de especies latifolias, pinos y café son las que presentaron la mayor cantidad de apiarios por kilómetro cuadrado. Estas plantaciones ocupan las mayores extensiones donde las abejas interceptan su radio de vuelo hasta la cantidad de cinco apiarios.

Agradecimientos

 

Al apoyo financiero del proyecto “Libros sobre diversidad biológica de las zonas montañosas de Guaniguanico, Guamuhaya y Bamburanao, Cuba” del Programa Sectorial de Ciencia Tecnología e Innovación “Uso sostenible de los componentes de la Diversidad Biológica”

Literatura citada

 

Alain H. 1964. Flora de Cuba V. Asociación de Estudiantes de Ciencias Biológicas, La Habana.

Alain H. 1974. Flora de Cuba. Asociación de Estudiantes de Ciencias Biológicas, La Habana.

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Anexos

 
Anexo 1.  Inventario de la flora melífera en la cordillera de Guaniguanico. Formación vegetal: BSV, bosque siempreverde mesófilo submontano; BSD, bosque semideciduo mesófilo; BG, bosque de galería; BIMS, bosque indiferenciado mayormente secundario; MXE, matorral xeromorfo espinoso sobre serpentinita (Cuabal); MIMS, matorral indiferenciado mayormente secundario; CM, complejo de vegetación de mogote; BPc, bosque de pinos (Pinus caribaea); VS, vegetación secundaria; PP, plantación de pino; PL, plantación de plantas latifolias. Floración (ene: enero; feb: febrero; mar: marzo; abr: abril; may: mayo; jun: junio; jul: julio; agos: agosto; set: setiembre; oct: octubre; nov: noviembre; dic: diciembre.
Appendix 1.  Inventory of the meliferous flora in the Guaniguanico mountain range: Vegetation formation: BSV, submontane mesophyllous evergreen forest; BSD, mesophyllous semidecidous forest; BG, gallery forest; BIMS, undifferentiated, mostly secondary forests; MXE, xeromorphic thorny thicket on serpentine (Cuabal); MIMS, undifferentiated, mostly secondary thickets; CM, mogotes vegetation complex; BPc, pine forest (Pinus caribaea); VS: secondary vegetation; PP, pine plantation; PL, plantation of broadleaf plants. Flowering (ene: january, feb: february; mar: march; abr: april; may: may; jun: jun; jul:july; agos: august; sep: september; oct: october; nov: november; dic: december.
Familia/Especie Nombre vernáculo Floración Formación vegetal
Acanthaceae
Oplonia nannophylla (Urb.) Stearn MXE
Anacardiaceae
Mangifera indica L. mango ene-abr VS
Metopium toxiferum (L.) Krug & Urb. guao de costa mar-may VS
Spondias mombin L. jobo ene-dic BSV, BSD, BIMS
Annonaceae
Oxandra lanceolata (Sw.) Baill. yaya may-jul BSV, BSD, CM
Apocynaceae
Angadenia berteroi (A. DC.) Miers BPc, MXE
Asclepias curassavica L. flor de calentura set-nov BIMS, BG, VS
Cascabela thevetia (L.) Lippold cabalonga feb-ago VS
Catharanthus roseus (L.) G. Don vicaria VS
Neobracea valenzuelana (A. Rich.) Urb. meloncillo BSV, MXE
Plumeria emarginata Griseb. lirio BSD
Tabernaemontana alba Mill. lechoso set-nov BSV, BSD, BG, VS
Araceae
Philodendron lacerum (Jacq.) Schott macusey macho jun-ago BSD, BG, MXE, CM
Araliaceae
Dendropanax arboreus (L.) Decne. & Planch. víbona ene-may BSV, BSD, BG
Schefflera morototoni (Aubl.) Maguire ene-dic BSV
Arecaceae
Cocos nucifera L. coco jul-oct BIMS
Copernicia glabrescens H. Wendl. ex Becc. palma BSV, BSD
Gastrococos crispa (Kunth) H. E. Moore corojo may-oct BSV, BSD
Roystonea regia (Kunth) O.F. Cook palma real set-dic, feb BSV, BSD, BG
Sabal palmetto (Walter) Lodd. ex Schult. & Schult. f. BSV, BSD, VS
Thrinax radiata Lodd. ex Schult. & Schult. f. BIMS
Asteraceae
Baccharis halimifolia L. espanta mosquitos VS
Bidens alba (L.) DC. romerillo mar-ago, set-nov VS
Chromolaena odorata (L.) R.M. King & H. Rob. rompezaragüey VS
Critonia aromatisans (DC.) R. M. King & H. trébol de olor BSV, BSD, CM
Wedelia rugosa Greenm. romerillo amarillo BSV, BSD, MXE
Begoniaceae
Begonia acutifolia Jacq. ene-dic BSV, BSD, BG, CM
Bignoniaceae
Crescentia cujete L. güira jul-set VS
Spathodea campanulata P. Beauv. jul-set VS
Tabebuia lepidota (Kunth) Britton ene-mar BPc, PP, VS
Tabebuia myrtifolia (Griseb.) Britton var. myrtifolia ene-mar BIMS
Tabebuia rosea (Bertol.) DC. ene-mar BG, BIMS
Tabebuia trachycarpa (Griseb.) K. Schum. ene-mar MXE, VS
Bombacaceae
Ceiba pentandra (L.) Gaertn. ceiba, seiba ene-mar, may-ago BSV, BSD, CM
Boraginaceae
Bourreria succulenta Jacq. ateje de costa BSV, BSD, MXE
Cordia collococca L. ateje común feb-mayo BSV, BSD, BG
Cordia gerascanthus L. baría feb-mar BSV, BSD
Cordia laevigata Lam. teje de costa mayo-jun BSV
Ehretia tinifolia L. roble prieto BSV, VS
Heliotropium roigii (Britton) Feuillet alacrancillo ene-dic BIMS, MIMS
Heliotropium verdcourtii Craven alacrancillo ene-dic BSV, BSD, BG, BPc, PP
Burseraceae
Bursera simaruba (L.) Sarg. almácigo colorado feb-set BSV, BSD, CM
Byttneriaceae
Guazuma ulmifolia Lam. bayúa ene-dic BSV, BSD, MXE, BPc, PP
Waltheria indica L. malva blanca BSV, BSD, MXE, VS
Canellaceae
Canella winterana (L.) Gaertn. cúrbana, malambo BSV, BSD
Cannabaceae
Celtis iguanaea (Jacq.) Sarg. uña de gato BSV, BSD, CM
Celtis trinervia Lam. ramón de sierra BSV, BSD, CM
Capparaceae
Capparis flexuosa (L.) L. mostacilla, palo barba de indio, ene-dic BSV, BSD
Caricaceae
Carica papaya L. fruta bomba feb-mar VS
Cecropiaceae
Cecropia antillarum Snethl. yagruma BSV, BSD
Celastraceae
Maytenus buxifolia (A. Rich.) Griseb. subsp. buxifolia carne de vaca ene-dic MXE
Clusiaceae
Garcinia aristata (Griseb.) Borhidi manajú feb-mayo BSV, BSD
Combretaceae
Terminalia catappa L. almendra feb-abr VS
Terminalia tetraphylla (Aubl.) Gere & Boatwr. júcaro amarillo feb-jun BSV, BG, CM, VS
Convolvulaceae
Ipomoea triloba L. campanilla morada oct-dic BSV, BSD, VS
Turbina corymbosa (L.) Raf. campanilla blanca dic-ene BSV, VS
Cucurbitaceae
Melothria pendula L. pepino cimarrón BSV, BSD, MXE, VS
Erythroxylaceae
Erythroxylum areolatum L. jibá macho BSV, BSD, BG
Erythroxylum confusum Britton arabo may-jul MXCS
Erythroxylum havanense Jacq. jibá feb-mar, set-nov BSV, BSD, VS
Euphorbiaceae
Adelia ricinella L. Jía, jía blanca BSV, BSD, CM
Gymnanthes lucida Sw. yaité may-jul BSV, BSD, MXE, CM
Gymnanthes pallens (Griseb.) Müll. Arg. yaití de hoja menuda BSV, BSD, CM
Jatropha integerrima Jacq. peregrina BSV, BSD, VS
Ricinus communis L. ricino VS
Fabaceae
Andira inermis (W. Wright) DC. yaba BSV, BSD, BG, PP
Bauhinia divaricata L. pata de vaca feb-oct VS
Bauhinia glabra Jacq. bejuco tortuga abr-nov BSV, BSD, BG, CM
Centrosema virginianum (L.) Benth. frijol marrullero BSV, BSD, CM, MXE
Cojoba arborea (L.) Britton & Rose moruro rojo, moruro prieto jul, nov-may BSV, BSD, BG
Dalbergia ecastaphyllum (L.) Taub. penda ene-nov BG
Delonix regia (Bojer) Raf. framboyán, jun-ago VS
Dichrostachys cinerea (L.) Wight & Arn. marabú, aroma, aroma francesa set-oct VS
Gliricidia sepium (Jacq.) Kunth piñón florido may-jul VS
Hebestigma cubense (Kunth) Urb. frijolillo BSV, BSD, CM
Lonchocarpus heptaphyllus (Poir.) DC. guamá de costa may-jun, ago-nov BIMS
Lonchocarpus longipes Urb. & Ekman guamá de México set-nov BSD
Lysiloma latisiliquum (L.) Benth. sabicú feb-nov BSV, BSD, BG, VS
Lysiloma sabicu Benth. soplillo feb, mayo BSD
Fagaceae
Quercus sagrana Nutt. encino de vuelta feb-abr VS
Juglandaceae
Juglans jamaicensis subsp. insularis (Griseb.) H. Schaarschm. nogal, nogal del país, nogal de Cuba may-set BSD
Lamiaceae
Tectona grandis L. VS
Lauraceae
Aiouea montana (Sw.) R. Rohde boniato blanco BSV, BSD, CM
Beilschmiedia pendula (Sw.) Hemsl. aceitunillo BSV, BSD, CM
Nectandra coriacea (Sw.) Griseb. cigua BSV, BSD
Ocotea cuneata (Griseb.) M. Gómez canelón dic-abr BSV, BG
Ocotea leucoxylon (Sw.) Laness. dic-abr BSV, BG, BIMS
Persea americana Mill. aguacate ene-may set-nov BSV, VS
Malvaceae
Sida cordifolia L. malva blanca ago-jun MXE, VS
Sida rhombifolia L. malva de cochino, malva de puerco ene-dic VS
Sida urens L. malva brava, malva peluda may-jun VS
Talipariti elatum (Sw.) Fryxell majagua nov-mar BSV, BSD, BPc
Talipariti tiliaceum (L.) Fryxell majagua, majagua azul, abr-jun BSV, BSD, VS
Meliaceae
Cedrela odorata L. cedro, cedro hembra mar-ago BSV, BSD, BG, CM
Guarea guidonia (L.) Sleumer yamagua, yamagua colorada ene-dic BSV, BG, CM
Melia azedarach L. paraíso may-set VS, PC
Swietenia mahagoni (L.) Jacq. caoba, caoba amarilla may-oct BSV, BSD, BG, MXE, CM
Trichilia havanensis Jacq. siguaraya set-dic BSV, BSD, BG, CM
Trichilia hirta L. cabo de hacha, guabán, jubabán abr-oct BSV, BSD, VS
Moraceae
Ficus aurea Nutt. jagüey hembra BSV, BSD, CM
Ficus benjamina L. jagüey BSV, BSD, CM
Ficus citrifolia Mill. jagüey BSV, BSD, CM
Ficus combsii Warb. jagüey macho BSV, BSD, CM
Ficus crassinervia Desf. jagüey BSV, BSD, CM
Ficus crocata (Miq.) Miq. jagüey BSV, BSD, CM
Ficus maxima Mill. jagüey BSV, BSD, CM
Ficus membranacea C. Wright jagüey BSV, BSD, CM
Pseudolmedia spuria (Sw.) Griseb. macagua abr-may BSV, BSD, CM
Muntingiaceae
Muntingia calabura L. guasimilla, capulí ene-may, set BSV, BSD, CM, VS
Myricaceae
Morella cerifera (L.) Small arraigán ene-abr VS
Myrsinaceae
Wallenia laurifolia Sw. camagua, casmagua, caomao ene-dic BSV, BSD, CM
Myrtaceae
Eucalyptus resinifera Sm. eucalipto ene-may, jul-set VS, PL
Eugenia axillaris (Sw.) Willd. guairaje mar-may BSV, BSD, VS
Syzygium jambos (L.) Alston pomarrosa feb-mar BIMS, VS
Nyctaginaceae
Pisonia aculeata L. zarza may-abr BSV, BSD, VS
Onagraceae
Ludwigia peruviana (L.) H. Hara clavellina BG
Petiveriaceae
Rivina humilis L. BSV, BSD, BG
Phyllanthaceae
Savia sessiliflora (Sw.) Willd. BSV, BSD, CM
Picramniaceae
Picramnia pentandra Sw. BSD. BSV, BG, CM
Poaceae
Paspalum notatum Flüggé alambrillo, alpargata may-jul VS
Polygonaceae
Coccoloba diversifolia Jacq. uvilla may-jun BSV, BSD
Ranunculaceae
Clematis dioica L. cabellos de ángel BSV, BG
Rhamnaceae
Colubrina arborescens (Mill.) Sarg. bijáguara abr-jun BSV, BG
Gouania lupuloides (L.) Urb. jaboncillo BSV, BSD, CM
Gouania polygama (Jacq.) Urb. bejuco leñatero oct-dic VS
Krugiodendron ferreum (Vahl) Urb. carey de costa BSV, BSD
Rosaceae
Prunus occidentalis Sw. cuajaní ene-jul BSV, BSD, CM
Rubiaceae
Calophyllum antillanum Britton ocuje may-set BSV, BSD, BG
Calycophyllum candidissimum (Vahl) DC. dagame set-oct, dic-ene BSD
Coffea arabica L. café BIMS
Exostema caribaeum (Jacq.) Roem. & Schult. lirio santana may, jul, nov BSV, BSD
Genipa americana L. jagua may-jul, nov BSV, BSD
Hamelia patens Jacq. ponasí may, jul, nov BSV
Morinda royoc L. piñipiñí may, jul, nov BSV, BSD, CM, VS
Rondeletia chamaebuxifolia Griseb. may, jul, nov BSV, BSD, CM
Rutaceae
Amyris balsamifera L. cuaba, cuaba amarilla ene-dic BSD, BIMS
Citrus ×aurantium L. naranja agria abr-jun VS
Citrus ×limon (L.) Osbeck limón mar-jun, ago-set VS
Zanthoxylum caribaeum Lam. ayúa, ayúa amarilla feb-oct, dic BSV, BSD
Zanthoxylum fagara (L.) Sarg. amoroso, aruña gato ene-dic BIMS, VS
Zanthoxylum martinicense (Lam.) DC. ayúa, ayúa amarilla may-oct BSV, BSD, BIMS
Samydaceae
Casearia aculeata Jacq. jía brava, jía peluda ene-dic BSV, BSD, VS
Casearia guianensis (Aubl.) Urb. jía amarilla, raspalengua ene-dic BSV, BSD, CM
Casearia laetioides (A. Rich.) Northr. guaguasí feb-abr BSV, BSD, CM, VS
Casearia sylvestris Sw. subsp. sylvestris samilla ene-dic BSV, BSD
Sapindaceae
Allophylus cominia (L.) Sw. palo caja mar-abr BSV, BSD, BG, MXE
Cupania americana L. guara ene-feb BSV, BSD, BG, CM
Cupania glabra Sw. guara de costa jul-oct BSV, BSD, CM
Matayba domingensis (DC.) Radlk. BSV
Matayba oppositifolia (A. Rich.) Britton macurije may-oct BSV, BG
Melicoccus bijugatus Jacq. mamoncillo mar-may VS
Sapindus saponaria L. ene-dic BSV, BSD, VS
Serjania diversifolia (Jacq.) Radlk. BSV, BSD, VS
Serjania subdentata Juss. ex Radlk. BSV, BSD, BIMS, VS
Sapotaceae
Chrysophyllum oliviforme L. subsp. oliviforme caimitillo ene-dic BSV, BSD, MXE, CM
Sideroxylon foetidissimum Jacq. subsp. foetidissimum caguaní, ébano amarillo, jocuma, jul-nov BSV, BSD
Smilacaceae
Smilax havanensis Jacq. alambrillo, bejuco de ñame abr-set BSV, BSD, CM
Sparmanniaceae
Corchorus siliquosus L. malva té, té de la tierra ene-dic VS
Luehea speciosa Willd. guásima verde, guásima amarilla ene-dic BSV, BSD, MXE
Turneraceae
Turnera ulmifolia L. tapón, marilope mar-abr MXE, VS
Urticaceae
Urera baccifera (L.) Gaudich. chichicate BSV, BSD, BG, BIMS
Verbenaceae
Citharexylum caudatum L. penda, roble amarillo may-dic BSV, BSD
Lantana camara L. filigrana ene-dic BSV, BSD, MXE, VS
Lantana involucrata L. filigrana ene-dic BSV, MXE, VS
Phyla nodiflora (L.) Greene orozús ene-nov VS
Phyla strigulosa (M. Martens & Galeotti) Moldenke ene-dic BSD. BSV, VS
Vitaceae
Cissus verticillata (L.) Nicolson & C.E. Jarvis subsp. verticillata bejuco ubi mar-nov BSV, BSD, CM
Parthenocissus quinquefolia (L.) Planch. hierba virgen may-ago VS
Vitis tiliifolia Humb. & Bonpl. ex Roem. & Schult. bejuco blanco abr-may BSV, BSD, CM